Acompañantes, figurantes y demás personas

0
38

Una de las labores que menos cuidamos los sanitarios consiste en fumigar la habitación de nuestros pacientes de quienes los incordian. En los hospitales, proporcionarles el mayor bienestar psíquico y social posible suele concretarse en conseguir que los acompañantes de los enfermos sean los que realmente ellos desean que estén allí. Es muy importante entablar un diálogo amable y personal con el paciente sobre aquellos que vienen a verlo, y ayudarlo a regular el flujo de sus visitas, ejerciendo la autoridad que nuestra posición nos otorga.

No todos los enfermos son iguales. Existe un tipo que es el más triste: el anciano que agoniza solo. Fue traído dios sabe cuándo por dios sabe quién de dios sabe dónde y lleva dios sabe cuánto. Su estancia se descolora progresivamente, su tez se marchita, su expresión se mustia, hasta que un día, después de un mal turno, se muere. Solo.

Es difícil ver a alguien junto a él, salvo algún fugaz trabajador. A veces un ángel de la cama de al lado le deja una revista, se ofrece para subirle la persiana, o le alcanza el pulsador, o le sonríe. Ángeles sin nombre ni alas, de los que no se invocan al contar las esquinitas, de los que aparecen aun cuando no les reces.

Afortunadamente, es más frecuente el compañero de habitación. Ella junto a él o viceversa, conocidos de siempre, compañeros de toda la vida, en solitaria pose casi toda la semana. Los festivos y fiestas de guardar, cuando duerme el trabajo y las excusas escasean, revolotean hijos, yernos y nueras, los teléfonos hieren con su estridencia una y otra vez el sereno pasar de las horas de ayer, y brotan en tromba las prisas y urgencias que la semana no ha conocido. Es el momento de ayudar a nuestro paciente a sacar de la habitación a los visitantes non gratos.

Los acompañantes, a veces, desconciertan. Los mejores son los aspirantes a ángel, que ejercen a tiempo completo con su familiar: se interesan por su salud, consultan, preguntan, ayudan, se preocupan, colaboran, razonan, se quejan, agradecen, exigen… Mujeres y hombres, pero más mujeres que hombres. Son la voz y las manos del paciente, el apoyo a su acompañante, el interlocutor que enriquece a profesionales y enfermos.

Será difícil, sin embargo, descubrir al acompañante bueno a primera vista. Antes tendremos que tratar con otros más difíciles. El primero es el agresivo varón golpeador de puertas. Habla o grita según el momento, con la amenaza hecha índice por delante. Rellena los numerosos huecos de su parco discurso con un “como le pase algo a mi padre (o madre)…”. Freud probablemente lo acusaría de intentar sublimar con las sobreactuadas teatralizaciones de protección el sentimiento de culpa que tiene por no haber cuidado de ellos de manera más asidua y generosa.

Suele acompañarle, a coro, una voz femenina, barroco retablo de gritos y llantos, capaz de llenar con un grito desgarrado el espacio entre una pregunta y una respuesta, y completa su elegía de opereta con la secuencia de mano a la frente, hiperventilación, vahído, y apoyo en el primero que tenga a su lado. Una vez bien agarrada, hace como que se cae al suelo. Fin de la actuación.

El tercer subtipo que aparece al olor de la sangre es la garrapata. A primera vista, parece ángel, por las preguntas y el agradecimiento, a veces pegajoso. Pero, a poco que lo escuchemos, veremos que parece preocuparle más que el enfermo mejore que la posibilidad de su muerte. Sus preguntas se ceban obscenamente en las posibilidades de morir, en las secuelas, en la vida que le esperará, en conjeturas sobre su infame calidad de vida… Es fácil de desenmascarar: sólo hay que insinuarle que el enfermo ha sugerido la posibilidad de donar sus bienes a organizaciones caritativas. La transformación inmediata confirmará las sospechas.

No es sólo el suelo lo que hay que limpiar diariamente en las habitaciones. Los elementos más molestos para nuestros enfermos suelen levantar los pies cuando se pasa la mopa.

Teodoro Martínez Arán

Médico, especialista en pediatría

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here