El empleo soterrado

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                        

        En un estudio llevado a cabo por la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) tomando como referencia  los años comprendidos entre 1980 y 2008 se llegaba a la conclusión de que a finales de 2008 la economía sumergida tenía empleadas a cerca de cuatro millones de personas en España. Si tenemos en cuenta que el paro en diciembre del último año estudiado, 2008, se situó en 3.128.963 parados -datos del Ministerio de Trabajo-, y que la Encuesta de Población Activa (EPA) a finales del mismo año registraba un total de 3.207.900 desempleados -cifra dada por el INE-, nos encontramos con que “oficialmente” había menos parados que gente trabajando en la economía sumergida, es decir sin contrato y por tanto sin alta en la Seguridad Social, algo que, en el caso de que el estudio de Funcas realizado por prestigiosos profesores de la Universidad Juan Carlos I de Madrid, crea bastante confusión y ahonda aún más en el pensamiento de muchos ciudadanos que dudan de que la cifra de parados en mayo del presente año sea realmente de 4.189.659 parados pues se puede llegar a pensar que las cifras de empleados en la economía sumergida pueda guardar la misma relación que guardaba en 2008 con los datos dados por el Ministerio de Trabajo, con lo cual nos podemos encontrar ante una situación irreal en lo que respecta a la cifra total del paro en España. Tengamos en cuenta que la diferencia entre lo detectado en el estudio de Funcas, 4 millones de parados y los datos del paro que se publican mensualmente y los publicitados en la EPA, 3,1 y 3,2 millones respectivamente,  están 800.000 puestos por debajo de los datos que se desprenden del estudio, algo que no se entiende muy bien, pues es lógico pensar que la mayoría de los 4 millones de ocupados en la clandestinidad están o deberían estar inscritos en las oficinas del INEM. Las cifras son sorprendentes y hablan por sí solas: una media entre 1980 y 2008 de 2,5 millones de puestos de trabajo clandestinos anuales que en el último año estudiado -2008- ascendía a cuatro millones, como muy bien se indica en la información dada por la prensa.

     Es evidente que hay muchas personas, centenares de miles, en muchos casos familias enteras, que lo están pasando muy mal por encontrarse sin trabajo, pero también es cierto de que la gente no lo percibe en la calle y más de 4 millones de parados al final se notan. Las fechas del primero de mayo y la del 15M, la de los “Indignados”, debería haber tenido una repercusión mayor en lo que a participación se refiere y la verdad es que esos 4,2 millones de parados oficialmente no han engrosado, en una medida real, el número de indignados en las plazas de las distintas ciudades y de los que se manifestaron el uno de mayo. Esto es cierto y es indiscutible, si de verdad hay tantas personas sin trabajo y no tantas en la economía sumergida. Esto es algo a tener en cuenta y ya es momento de dejarse de retóricas y de amenazas que no asustan a nadie y actuar contra la economía sumergida. Se eliminarían muchas injusticias laborales y económicas, salarios bajos y centros de trabajo en malas condiciones y al propio tiempo se acabaría con la competencia ilegal que a todos aquellos que están dentro de la ley les están haciendo desde la economía sumergida. En el estudio antes citado se dice que el impacto que ha tenido dicha economía sobre la recaudación fiscal, Hacienda ha dejado de ingresar una media de 31.000 millones de euros anuales durante los años de 1980 a 2008 situando el valor del dinero en el año 2000.

    Se impone el que las administraciones públicas, estatal y autonómicas, se sitúen en el plano de responsabilidad que tienen y que arbitren las medidas para que en este país sepamos donde no encontramos realmente si de verdad es que se quiere que las cosas se arreglen y que de una vez por todas se pueda actuar en el futuro conociendo realmente una parte de las raíces del mal que nos aqueja. No se puede combatir el desempleo si no actuamos “quirúrgicamente” en la economía sumergida que tanto daño nos está haciendo a todos.

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