Pepita la azafata

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                 

        Esta impaciencia de Rajoy por que se adelanten las elecciones generales me recuerda a aquel chiste que dice que estando en pleno vuelo el comandante del avión, sin saber que el micrófono de la cabina de pasajeros estaba abierto, le dice al copiloto: “Nada más llegar nuestro destino, lo primero que voy a hacer es soltar el vientre y después pegarle un polvo a Pepita la azafata”. En ese momento la aludida andaba por el pasillo y al escucharlo se sintió un tanto azorada y dio unos unos cuantos pasos precipitados hacia adelante para al final caer sobre la moqueta. Ante esto, una viejecita que viajaba en el avión le dijo en un tono sosegado: “Tranquila muchacha, tranquila, que primero tiene que hacer de vientre”.

      No sé si Rajoy se sentirá como Pepita la azafata, pero sí que debe tener paciencia y que los pasos se den cuando se deben de dar y el país no está en condiciones para celebrar otros comicios como si esto se tratara de una noria que cada tres vueltas se para que se monten otros el ella. No, esto es más serio. De todos modos me llama la atención, bueno me la llama relativamente, que hayan estado pidiendo la dimisión de Rubalcaba como miembro del Gobierno y como portavoz del mismo y que una vez este lo ha hecho, ahora, en la sesión de control al Gobierno, le pregunten por cosas sobre las cuales el ya no puede responder porque es un diputado más, yo creo que lo que pretenden es aburrir y hartar a Rubalcaba a ver si por cansancio consiguen que se marche y no se presente a las elecciones.

       Por otro lado desde el PP se alzan voces que dicen que no se puede tener un presidente en funciones porque el PSOE ya tiene candidato y no es Zapatero. Que hay bicefalia en el partido en el Gobierno. Al parecer no se acuerdan ya de que hubo un tiempo en que Rajoy era el candidato del PP a la presidencia del Gobierno y Aznar el presidente del mismo. ¿Estaba Aznar también en funciones? ¿Había bicefalia en el PP?  Estos gruñen y gruñen sin ningún fundamento. Esto me recuerda a la hembra porcina propiedad del tío Perico, que tenía al semental encima y aún gruñía. Su inconformismo raya en el más esperpéntico de los ridículos.

    Pido disculpas por la expresión, en algunas partes de este escrito, un tanto vulgar y grosera, pero los términos empleados figuran en nuestro diccionario a más de ser palabras que usamos habitualmente en todos los niveles sociales. Si lo he reflejado así es porque eran las palabras que mejor cuadraban para  describir unos hechos y opinar sobre ellos.

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