Primero la libertad

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La opinión publica continua escuchando acerca de “movimientos democráticos y revoluciones” extendiéndose por Oriente Medio. Muchos aun están conceptuando este fenómeno social con el nombre de “Primavera Árabe”. La idea que se transmite por los medios de prensa es que después de siglos de opresión la calle árabe marcha en la búsqueda de democracia rebelándose contra su clase dirigente elitista, reyes, emires, déspotas y tiranos. Un gran número de ciudadanos colman las calles de Siria como antes lo hicieron en Egipto, Túnez y Bahrein mientras Libia esta entregada a una guerra civil de final incierto. Pero una mirada realista sobre estos países indica un componente de violencia y represión que claramente muestra elementos que podrían derivar en la dirección equivocada a lo que se publicita y espera de la denominada “Primavera Árabe”.

Lo cierto es que regimenes represores continúan traicionando los intereses de sus ciudadanos mediante la intriga, la corrupción y la represión violenta. Así, se puede concluir que la denominada “Primavera Árabe” no ha traído ninguna cura para los males de sus pueblos. Es muy claro que el intento por llevar la democracia a la región se ha convertido en un espectáculo turbulento e incompatible con la seguridad, los derechos y la libertad de los ciudadanos. Todo esta resultando nocivo en la vida de las personas y causando miles de muertos y refugiados. Por ello cabe preguntarse ¿Por qué es importante el contexto de lo que está ocurriendo en Oriente Medio? La respuesta es sencilla: “Es importante porque los ánimos facciosos y los prejuicios de regimenes políticos siniestros son frecuentes a través, no sólo de las clases dominantes del mundo árabe-musulmán, sino que existen en niveles tremendamente populares en todo el Oriente Medio árabe y en la idiosincrasia de todo el mundo islámico desde que ha caído en la influencia del integrismo radical militante”.

En Líbano, el proceso democrático dio legitimidad al grupo terrorista Hezbolá, una organización creada por el pasdarán iraní después de la revolución khomeinista de 1979, esta ideología ha sido responsable del mayor número de muertos estadounidenses y occidentales hasta que Al-Qaeda irrumpió en la escena internacional el 9-11.

A través de una muy buena estrategia, Hezbolá se transformó de una organización terrorista proiraní (calificación que le confirió el Departamento de Estado de los EE.UU.) en una entidad oficialmente elegida en el Parlamento libanés dada su creciente y poderosa influencia años tras año. Algo similar aconteció en los territorios Palestinos, donde la Autoridad Palestina alcanzo el poder mediante elecciones democráticas, pero nunca renuncio a su origen de organización terrorista antes que la legitimidad de las Naciones Unidas le fuera concedida, la ANP ha realizado un acuerdo entre la facción del Fatah en la Ribera Occidental y Hamas, la facción dominante en Gaza, Hamas es un grupo islamista, también reconocida como una organización terrorista por los EE.UU. y otros países en la comunidad internacional y como lo hiciera Hezbolá con el gobierno libanés legal hace 5 meses atrás, Hamas también efectúo un golpe armado contra Al Fatah en Gaza al igual que Hezbolá en Líbano y así logró legitimidad a través del proceso democrático dentro de los palestinos.

Otro ejemplo de que la democracia no siempre sirve a la libertad son las elecciones celebradas en Rusia. Durante la era soviética, por lo menos los primeros ministros debían someterse al escrutinio y la aprobación de los miembros de soviet supremo del partido comunista compuesto por el politburó soviético. Hoy en día, vemos a un ex coronel de la KGB como Vladimir Putin no sólo violar y deslegitimar la constitución de Rusia mediante la manipulacion de un presidente títere, sino que un sistema neo-imperialista ruso tan corrupto como en la era del soviet supremo se ha vuelto a instalar allí y ha adquirido la totalidad del poder de forma no muy distinta a la era de la ex Unión Soviética. De hecho, la clase política rusa actual afirma que Occidente está jugando un papel mucho mas defensivo en este tiempo que durante la época de la guerra fría y los rusos se sienten los ganadores en el presente.

Pero quizás el signo más alarmante de que la democracia que se pretende para la denominada “Primavera Árabe” no sirve a los fines de la libertad lo podemos encontrar en una facción egipcia con lazos con la hermandad musulmana que anuncio la formación de un partido político denominado “El Despertar” con un marco contemporáneo de referencia muy similar al partido Nazi de los años ‘30. El periódico Al-Masry Al-Youm, una publicación egipcia anuncio esta noticia en mayo pasado. En otras palabras, un grupo de egipcios que se beneficiaron con la “Primavera Árabe” quieren formar un partido Nazi en ese país. El portal web de noticias nacionalistas Al-Badeel cito declaraciones del fundador de “El Despertar”, el señor Emad Abdel Sattar, un ex oficial militar, diciendo que el partido reunirá a figuras prominentes de la sociedad egipcia y en el mismo portal se pueden leer en idioma árabe las bases de fundación del partido. Su líder, Abdel Sattar, declaro a Al-Badeel que los miembros están aumentando a un ritmo inesperado y varias personas se acercaron para preguntar sobre la naturaleza del partido y sus planes. Según Sattar “El partido tiene un plan para desarrollar el liderazgo regional de Egipto en dos años, ello a diferencia de los demás partidos políticos que “son cadáveres” según dijo y asevero que quieren evitar la atención de los medios hasta que estén “completamente listos”.

Con seguridad Occidente nunca habrá pensado que tendría que hacer frente a la posibilidad de tener que luchar contra el nazismo en la escena mundial una vez más. Pero si los tomadores de decisiones me consultaran, “les explicaría porque no deberían descartarlo”. Este Partido Nazi recientemente formado en Egipto esta organizado al estilo de Hamas y Hezbolá y cuenta con flujos de financiación de poderosos productores de crudo del Golfo. Lo concreto es que mientras la dirigencia euro-estadounidense continúa hablando de la “Primavera Árabe” y piensa en democracia para los pueblos árabes-islámicos a través de procesos democráticos, un nuevo partido Nazi ha nacido en el Siglo XXI pensando en reflotar la siniestra “Solución Final” para Israel y los judíos.

En otras palabras, los occidentales, los europeos y los estadounidenses deben comprender que en el mundo árabe “lo que deben apoyar son los movimientos favorables a la preservación de los derechos de las personas a ser libres”. Solamente la preservacion de la libertad protegerá a los ciudadanos en Oriente Medio. Si Europa y Estados Unidos creen que apoyando un movimiento hacia la democracia resolverán los problemas en aquella región del mundo, incurren en un error estratégico peligroso y fracasaran estrepitosamente. Sin libertad jamás habrá democracia liberal. La democracia suele conducir al socialismo democrático, lo que conduce al socialismo distorsionado y totalitario y la historia demuestra que este siempre ha fallado dando lugar a regimenes despóticos. Cualquier persona con un conocimiento mínimo de la historia política lo entiende. Pero pareciera que hoy en día los progresistas están demasiado ocupados en reescribir la historia. Tal vez por eso estamos viendo una resurrección de un Partido Nazi en Egipto y esto no deja de ser extraño en tiempos en que el mundo se ha expresado claramente por el “Nunca más”. La pregunta ante esta realidad concreta es si los líderes del mundo libre escucharan ese “Nunca más”. O si están ocupados en enterrar sus cabezas bajo la tierra para no escucharlo.

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