Seamos comprensivos

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                    

         Hay momentos en que debemos reconocer que hemos sido injustos con alguien y que se impone un examen de conciencia que nos lleve al hecho de pedir perdón a aquel o aquellos a los que hemos juzgado erróneamente.

     Cuando a principio de este mes de julio se produjo la subida de la factura de la electricidad que consumimos, hemos de reconocer que hemos maltratado a más de un familiar o pariente de los que gestionan las empresas eléctricas que nos suministran ese producto tan necesario que es la luz eléctrica. Dios dijo: “Hágase la luz” y se crearon las empresas eléctricas para monopolizarla. Está claro que les han sobrado motivos para proceder a este aumento máxime teniendo en cuenta que Iberdrola “solamente” ha tenido unos beneficios netos en el primer semestre, es decir de enero a junio de 2011, del orden de  1.563 millones de euros, un 6,6% más que en el mismo periodo de 2010. Habrá quien pensará que se podía haber evitado esta subida de la tarifa eléctrica teniendo en cuenta que los beneficios van en aumento y que los tiempos no están para ir “atosigando” de mala manera los bolsillos de los consumidores, pero eso tiene una explicación si tenemos en cuenta que los altos ejecutivos de estas grandes empresas tienen la obligación moral de ofrecer a sus accionistas de forma continuada un aumento de los beneficios aunque solo sea para justificar su sueldo que en el caso del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, es de 4,48 millones de euros anuales más la percepción de 500.000 acciones que no son moco de pavo, claro que estas empresas, como tantas otras del mismo “calibre”, se pueden permitir estos “lujos” ya que se podría decir que “disparan” con pólvora del rey, es decir, con lo que pagamos los usuarios del servicio y con lo que le “añaden” a la factura que pagamos cada vez que les viene en gana. Si es lo que yo suelo decir muy a menudo: “España marcha bien”, para cuatro, claro. Después de todo bien está que alguien cobre un sueldo “decente” como en el caso del presidente de Iberdrola a los que hay que hay que añadir los presidentes de los bancos, el de Telefónica, y el resto de las empresas que “abanderan” la economía de este país, sin olvidar lo que perciben los componentes de sus consejos de administración y demás cargos. El caso es que unos pocos vivan “decentemente” mientras el resto viven el “emocionante” episodio de intentar conseguir llegar a fin de mes sin lograrlo nunca. Apasionante, sin duda alguna. Esto funciona así y a quien no le apañe que se compre unas cuantas velas que son más baratas. Aunque pensándolo bien si volvemos a los tiempos en que nos alumbrábamos con los cirios nos encontraríamos, sin duda alguna, con que algunos monopolizarían la producción y venta de los productos derivados de la cera con lo cual quedaríamos como el tío Faba: “Igual estoy que estaba”. Lo dicho, esto es para cuatro.

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