No todo se ha hecho mal

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Nunca llueve a gusto de todos y quien no se equivoca nunca es aquel que no hace nada. Ya hubo un viejo político que dijo aquello de: “En política lo mejor es no hacer nada y encima no pasarse”. La gestión del actual Gobierno, obvio es decirlo, ha tenido, como ha ocurrido y ocurrirá con otros gobierno, sus cosas buenas, menos buenas, malas y menos malas. Seguro estoy de que cada uno de los españoles tendrá sus propias conclusiones y todas ellas muy respetables.

Pero sí que hay que reconocerle a este Gobierno que dos cosas sí que ha hecho bien y además con enorme acierto. La primera de ellas la Ley de Cajas de Ahorros que ha propiciado el echar a los políticos, ¡ya era hora!, de estas entidades financieras. Yo lo comparo a cuando Jesús echó a los mercaderes del templo. La otra es la de abolir la pertenencia obligatoria de todo tipo de empresas a las cámaras de comercio provinciales teniendo por tanto que pagar una cuota de forma imperativa cuando la mayoría de ellas no utilizaban sus servicios  que por otro lado eran prácticamente ninguno.

Las cámaras de comercio solo han servido como plataformas de lanzamiento a la política de su presidente o secretario General, fue el caso de Díaz Alperi, en Alicante, de presidente de la Cámara de Comercio pasó a ocupar la alcaldía y fue el caso de Carlos Fabra, que de ocupar la secretaría general de la Cámara de Comercio de Castellón pasó a desempeñar, durante dieciséis años, la presidencia de la Diputación Provincial castellonense, cargo que ha dejado recientemente y por lo que ha vuelto a ocupar la secretaría de la Cámara de Comercio ocupada de forma interina por otra persona. Fabra se fue pero se dejó las cosas preparadas de modo y manera que pudiera regresar a su puesto cuando finalizara su cargo político. Ahora ha vuelto y va a disponer de un sueldo de 90.000 euros al año, 15 pagas de 6.000 euros, coche oficial, chófer y guardaespaldas. Como usted puede comprobar, querido lector, los afiliados “forzosos” a la Cámara de Comercio de Castellón hubieran tenido que correr con el “mantenimiento” de Carlos Fabra a cambio de nada por lo que se han librado de una buena.

Por eso creo que es justo reconocer que el Gobierno ha tenido aciertos y desaciertos y en estos dos casos ha acertado plenamente.

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