Sociopolítica

El fin de la autoridad moral

Occidente sufre desde varios años una falta de autoridad moral alarmante. Es notorio en el presente que tanto los EE.UU. como la mayoría de los gobiernos europeos son reacios a utilizar su poder militar para alcanzar una victoria definitiva en la guerra contra el terrorismo yihadista por temor a aparecer ante la opinión pública como potencias imperialistas.

Los gobiernos Occidentales se muestran dubitativos al momento de pronunciarse sobre leyes migratorias y la defensa de sus propias fronteras para no aparecer como racistas y son reacios en pedir a los inmigrantes su asimilación como el respeto por sus leyes (especialmente en Europa) para no dar una imagen de xenófobos. Los europeos en su mayoría están confundidos y paralizados en aspectos inherentes a la primacía de su propia civilización en sus universidades y programas educativos para no ser acusados de supremacistas. En resumen, Occidente está a la defensiva y esto lo demuestran los conflictos de legitimación de sus propias sociedades modernas que colisionan y viven en la disociación de sus viejos pecados, de allí que su dirigencia política no actúa como debe porque no quiere ser sindicada como racista e imperialista. Y es en este proceso que Occidente todo ha perdido la capacidad de discernir entre el bien y el mal entregadose con desidia y sumisión a corrientes que ejercitan el doble rasero y la deslegitimación. El ejemplo mas claro de estas conductas en la escena internacional hoy es la demonizacion del Estado de Israel.

¿Pero cual es la razon de tanto temor e hipocresía? Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo conocio que 6 millones de judíos habían sido sistemáticamente exterminados por los Nazis fue cuando se comenzó a hablar de antisemitismo. Pero ya no es el caso. Hoy la memoria del Holocausto se desvanece en la historia mientras EE.UU. continua engrosando la petro-riqueza de sus propios enemigos; Europa se empeña en convertirse en Eurabia y la amistad con dictadores y déspotas hacen que gobiernos como el de José Luís Zapatero ofrezca asilo político al clan Assad en España. Al tiempo, los islamistas toman el control de las Naciones Unidas y otros Organismos Internacionales. Todo va a contra a mano y la primavera árabe evoluciona hacia un invierno de muerte y represión árabe. En este escenario las universidades occidentales se convierten en centros de virulenta militancia y retórica anti-estadounidense, anti-israelí y anti-occidental donde la lógica y la verdad se desvanece, los hechos y la historia son ficción y se reescriben, las democracias son difícil de distinguir de las dictaduras, la historia se convierte en irrelevante y el antisemitismo y antisionismo se han vuelto indistinguibles. Si no me lo cree, sencillamente coloque en el buscador de Google dos palabras: apartheid y genocidio. Si quiere mas, escriba las palabras: Plomo Fundido.

En Universidades de Europa y en varios campus estudiantiles norteamericanos continúan las comparaciones entre los israelíes y los nazis y entre los campos de refugiados palestinos y Auschwitz. Es evidente que las distinciones entre antisionismo y antisemitismo son cada vez más borrosas y el 70% de las resoluciones aprobadas por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas están en contra de Israel. Sólo las políticas israelíes son un tema permanente del programa; sólo Israel tiene su propio Relator Especial que informa sobre violaciones de los derechos humanos. Mientras China, Corea del Norte, Irán y una serie de brutales dictaduras árabes escapan de cualquier censura casi completamente. Hasta hace poco, Libia encabezó el Consejo de derechos humanos y recibió un informe favorable sobre su propio historial en la materia, Arabia Saudita fue elogiada recientemente por el Consejo de derechos humanos por el tratamiento que da a sus mujeres. Las mujeres, por cierto, no pueden conducir automóviles en Arabia Saudita, no porque haya una ley que lo impida, sino porque la ley saudita impide que puedan gestionar su registro habilitante para conducir, sencillamente no se le otorga el registro para hacerlo. Es cierto que criticar a Israel no convierte a una persona en antisemita, lo mismo que criticar al gobierno de Francia no hace a uno anti- francés. Pero una cosa es criticar a Francia y algo muy diferente es declarar la ilegitimidad de la Republica Francesa y promover su destrucción. Francia es una democracia guste o no, e Israel configura el único puesto de avanzada de la democracia moderna en el Oriente Medio con el mismo e indiscutible derecho a existir que Francia, pero pareciera que ya no es el caso.

Es curioso cómo activistas y estudiantes universitarios occidentales que se pronuncian en favor del boicot a Israel nunca han mencionado la ocupación de jure que Siria e Irán ejercen sobre el Líbano, ni la financiación Saudita a grupos yihadistas, o al aplastamiento de toda disidencia democrática en Irán y Siria. En EE.UU. los activistas critican hasta el llanto la pena de muerte, pero nada dicen cuando los palestinos rutinariamente ejecutan presuntos colaboradores israelíes, entre ellos a mujeres y madres de niños pequeños por vender una propiedad a los judíos, tampoco se oye su repudio cuando los terroristas de Hamas arrojan desde un edificio de 15 pisos a sus hermanos palestinos partidarios de Fatah. Es bochornoso que profesores y estudiantes pro-palestinos en América y Europa fingen que la única causa de los problemas en el Oriente Medio es la obstinación israelí, cuando la realidad es que las dictaduras y regimenes teocráticos del mundo árabe musulmán no soportan la idea de un Estado judío soberano en la región.”El mundo está obsesionado con el conflicto palestino-israelí e ignora que más musulmanes han sido asesinados por propios musulmanes en el conflicto entre musulmanes chiítas y sunitas. El número total de víctimas árabes en conflictos árabes-israelíes desde 1948 aproximadamente asciende a 55.000 muertos. El número total de palestinos muertos sobre el mismo período es de aproximadamente 9.000, el mismo número de musulmanes asesinados por los serbios de Bosnia en Srebrenica en 1995. El número total de víctimas en todas las guerras del conflicto árabe-israelí desde 1948 ocupa el lugar numero 50 en la lista de todos los conflictos importantes en los últimos sesenta años, con 12 de ellos que contabilizan más de un millón de víctimas entre países musulmanes.

Siria ocupa el Líbano por los últimos 35 años ahogando la vida y la democracia libanesa, asesino a sus dirigentes políticos, empujo al exilio a cientos de miles de libaneses, favoreció el golpe de estado realizado en enero ultimo por Hezbollah, envía terroristas yihadistas desde sus fronteras para matar estadounidenses e iraquíes a Irak y desde los últimos 5 meses ahoga en sangre las protestas pacificas de sus ciudadanos superando ya el numero de 2500 muertos y no se ha visto u oído a un solo profesor o estudiante en universidades occidentales repudiando al régimen del carnicero de Damasco Bachar al-Assad. Irán utiliza a sus matones paramilitares del Basij para reprimir y asesinar a las manifestaciones estudiantiles en las calles de Teherán y todo lo que hay al respecto es silencio. Arabia Saudita viola los derechos humanos de las mujeres y prohíbe la práctica de cualquier otra religión que no sea el Islam en su suelo y ningún grupo de estudiantes en Estados Unidos o Europa ha solicitado un boicot para Arabia Saudita. Estas y tantas otras violaciones de los derechos humanos como la tragedia diaria que generan los yihadistas que se inmolan asesinando grandes números de personas a diario en Irak y Afganistán no alcanzan el mismo grado de indignación moral que genera Israel en ambientes académicos y universitarios Occidentales. En la última década, el régimen norcoreano ha matado por hambre un estimado de tres millones de sus propios ciudadanos; ha establecido cientos de campos de trabajo esclavo, ha desarrollad armas nucleares en clara violación a todos los acuerdos que ha firmado y está tratando de vender al mejor postor misiles balísticos, amenazó con una guerra nuclear de aniquilación a su vecino del Sur y es el régimen que falsifica moneda estadounidense y de la Unión Europea al por mayor. Y sin embargo, más del 65% de los occidentales ve a Israel como una amenaza mas grave que a Corea del Norte o Irán (la segunda mayor fuente de financiación de yihadismoen el mundo junto a Arabia Saudita).

¿Por qué es que no vemos manifestaciones en Londres, París o Madrid contra las dictaduras islamistas? ¿Porqué no hay manifestaciones contra la esclavitud de millones de mujeres que viven sin ninguna protección legal? ¿Por qué no hay manifestaciones contra el uso de niños y discapacitados mentales como bombas humanas por losyihadistas? ¿Por qué no ha habido ningún liderazgo en apoyo de las víctimas de la dictadura Islamista en Sudán? ¿Por qué nadie expresa ninguna indignación ante el terrorismo cometido contra Israel y los cristianos del Oriente Medio? ¿Por qué no hay ninguna protesta de los europeos contra el yihadismo? y ¿Por qué los europeos están obsesionados con las dos democracias más estables del mundo en lugar de repudiar las peores dictaduras del mundo?

Si Occidente no puede discernir la diferencia entre un Israel democrático y el apartheid de Sudáfrica o entre unyihadista y un hombre de paz; entonces, a todas luces nos encontramos ante el mayor fracaso moral de nuestro tiempo. Si carecemos de la capacidad de distinguir entre aquellos que defienden los valores morales básicos y respetan la santidad de la vida humana y quienes son los verdaderos enemigos de esos valores y justifican el asesinato de inocentes en nombre de motivos religiosos o ideológicos definitivamente estamos en problemas. Y más aun si no lo señalamos quienes no somos judíos ni israelíes. Porque aquellos ganados por su odio y judeofobia no comprenden que los que amenazan la existencia misma de Estado de Israel hoy, serán a largo plazo, no solo una amenaza para los judíos e israelíes sino para todos nosotros.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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