¿Con qué filosofía educan los maestros?

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¿Con qué filosofía educan los maestros?

HACIA UN CAMBIO DE VISIÓN

 

 

 

 

 

 

No es posible educar sin poseer una visión del mundo, un criterio fundamentado sobre la realidad. Quien no posee este criterio se convierte en víctima de toda clase de dogmas, o en un ignorante seguidor incondicional de alguien a quien le concede el derecho de poseer la verdad o por quien se deja guiar a ciegas.  Es fácil comprender que una persona de estas características no está preparada para educar aunque posea un título que la acredite. También es fácil comprender que un artículo como este solo puede ofrecer algunas pistas que se podrían ir perfilando con otros posteriores, si el lector tiene esa clase de desasosiego del buscador y algún tiempo libre.

 

Qué es real y qué no ,es algo que un niño debe saber diferenciar para no vivir en la ignorancia o en la esquizofrenia, y eso exige un aprendizaje previo del educador en lo que se refiere al mundo físico ,a la naturaleza de los objetos y a la relación que se establece entre la conciencia y esos objetos;  entre el mundo llamado “exterior”y el “interior”, el de la conciencia del observador. Comprender la relación entre el mundo exterior (físico, social y cultural)  y el mundo de la conciencia es fundamental para una educación integral, que no solo puede tener en cuenta –como sucede tradicionalmente- el intelecto (sólo una parte de la mente) y el cuerpo físico, sin que ambos lleguen a trabajar juntos de un modo planificado. Quien haya visto alguna vez una demostración del control mental de los monjes del templo de Shaolin, o haya presenciado algún ejercicio de Taichi sabrá qué quiere decir que cuerpo y mente deben trabajar de un modo planificado.Y eso exige un conocimiento científico acerca de las leyes del Universo y de las leyes universales y concretas  de la mente con el objetivo final de ampliar la conciencia propiciando el desarrollo espiritual, meta de toda educación progresiva.

 

La física cuántica señala por el momento el punto más cercano de la ciencia a la conciencia. Gracias a ella, también es posible comprender mejor la  necesaria unidad del microcosmos con el macrocosmos, de las partículas sub-atómicas con los átomos y de estos con agrupaciones atómicas que finalmente configuran células, moléculas y cuerpos físicos de tantos tamaños y formas como la madre Naturaleza y el Universo entero nos ofrecen.

 

También se ha podido constatar experimentalmente con la física de partículas la existencia universalizada de movimiento autoorganizado en la materia, manifiesta ya a nivel sub-atómico como “protoconciencia”, ya que las partículas subatómicas obededen a una serie de principios univeersales. Para un creyente es posible acercarse a la idea de un Regidor de estos princpios, pues cientificamente el azar no tiene razón de existir y todo efecto tiene que tener una causa. De la misma manera se ha podido comprender mejor que el ser humano, compuesto celular y atómico movido por energía autoconsciente célula a célula, (aunque el intelecto no lo capte) no puede serajeno a las leyes que rigen el Universosino que continuamente interactúa con el Cosmos, y de él recibe y a él envía la energía que libera a través de su pensar, sentir y actuar.

 

 Se puede afirmar que la célula es la unidad más pequeña conocida de conciencia sobre la que influye nuestro modo de pensar y sentir, que al ser formas de energía, influyen energética y físicamente, sobre el cuerpo físico y sobre el alma. Podemos aproximarnos así a una concepción del ser humano como una energía cósmica individualizada, de naturaleza no material, autoconsciente, preexistente (como energía indestructible o  alma ) al nacimiento físico, permanentemente activa, con capacidad y con derecho natural a pensar, sentir y decidir su propio destino. Este es el sujeto de la educación, el niño o el joven… Tener esto en cuenta es fundamental a la hora de educar, porque el niño es un alma con una historia tras ella, un libro con algunos capítulos escritos, un ser con cualidades conseguidas anteriormente y con defectos que está llamado a superar en esta existencia. Como sujeto de la educación no es una mente a la que hay que atiborrar de datos que pronto se borran, como se viene haciendo, niun pequeño ciudadano al que haya que orientar para convertirse en un consumidor que vota o en un feligrés de iglesia institucional,  como también se hace, sino un cuerpo-mente de naturaleza espiritual; un alma en proceso de reflexión y aprendizaje.Y para quien sea cristiano, se trata de un hijo de Dios con derecho a ser libre, a pensar libremente  y a no ser manipulado ni sometido a las llamadas autoridades eclesiásticas, a las que el Estado deja intervenir en las escuelas para  adoctrinar a las mentes infantiles en la subordinación y en la estrechez dogmática tan alejadas  del verdadero  cristianismo.

 

Una educación que busque la integración total del niño necesita acercar a este al conocimiento de la Naturaleza, pero no como un objeto externo donde la Naturaleza esté ahí,”afuera”, y haya que comprenderla para luego dominarla y explotarla al límite como vemos que hace el capitalismo destructor, sino que ha de comprender que somos ellaque vibramos con la misma energía célula a célula, y que lo que le hagamos recibiremos. Educador y educando interactúan  así como energías en diferentes planos vibratorios de la mente y la conciencia. El educador pone parte de su energía a disposición del que es educado para ayudar a este – al menos en teoría-a elevar su nivel de vibración vital  a través del ejemplo, del conocimiento y de la acción, uniendo cuerpo, mente y conciencia… Este es también el sentido profundo de la Ecología. Quien así ve no podrá ser un depredador egoísta del medio ambiente, ni un siervo de señores, sino que intentará armonizar su energía vital con la energía del Universo manifestada en las leyes de la Naturaleza que son manifestaciones divinas.

 

Es de enorme importancia que el educador actualice de continuo sus conocimientos sobre la física, las leyes de la Naturaleza, y las leyes espirituales y trabaje su mente y su conciencia de un modo unitario para que sea posible educar verdaderamente, pues quien no posee la experiencia no la puede transmitir.Solo podrá transmitir conocimientos y convertir al educando en un pequeño loro que repite el programa de algún ministerio. No tendrá fuerza, por tanto aquello que un profesor enseñe como teoría si no lo ha incorporado a su campo de experiencia, da igual se trate de un maestro elemental o de un catedrático de Universidad.

 

Como es natural, dado que la sociedad actual no considera socialmente útiles a gran escala a los individuos dotados de poder mental y conciencia evolucionada, no existen planes de estudio encaminados a formar educadores con tales pretensiones. Esto nos da idea de lo lejos que se hallan las sociedades llamadas “ricas, cultas y evolucionadas” de fomentar la verdadera educación para que sus ciudadanos accedan al verdadero conocimiento: el conocimiento de la energía, de la vida como energía, de las leyes universales de la energía vida y de cómo acceder a integrarnos conscientemente en esa energía universal desde nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra conciencia.

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