Ni alineados ni alienados

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Mientras continúa la política desinformativa sobre el movimiento 15-M, con la intención de hacerle invisible e inexistente a medida que crece su repercusión internacional , continúa la marcha hacia Bruselas para manifestar la oposición de los liberados mentales de Europa, ni alineados ni alienados, con su propio paquete de medidas y propuestas a debatir por los políticos, si es que los escuchan o no les mandan a la policía como han hecho con los ni alienados ni alienados que se manifestaron en  Wall Street, el corazón del Becerro en el corazón de la mayor ficción de democracia que ha dado de sí la contemporaneidad.

Paralelamente a este proceso de opacidad informativa sobre lo que piden gentes cuerdas, el gobierno español  inventó una política de sombras chinescas, mediante la cual  los poderes públicos intentan captar, promocionar y extraer -de grupos críticos tibios y de escasa representatividad, procedentes del mundo del deporte, la cultura oficial o el espectáculo – a individuos respetados por muchos de los contrarios al Sistema (supuestamente) para orquestar así una campaña de imagen en los medios de comunicación presentándolos como afines o aliados. Se les da espacio y voz en los media, se fotografían a su lado los políticos y sindicalistas para hacer creer a la opinión que se les respeta y escucha, pretendiendo dar una imagen de moderación que reste valor a las peticiones de “los otros”. Esto forma parte de su eterna política de escaparate y cinismo. La treta es ya muy conocida, y da resultado, imagino, entre muchos ingenuos  de sofá y telediario  que les siguen el juego creyendo ser modernos y responsables si están del lado de las posturas oficiales y adláteres.  Pero esto evidencia algo más, sin embargo: que los gobiernos de los ricos  necesitan  disponer cada vez más de un margen de público controladamente crítico para lavarse la cara a condición de que el público invitado a cooperar no sea demasiado numeroso, ni excesivamente reivindicativo, ni esté demasiado bien organizado, ni coordinado entre sí ni tenga objetivos demasiado precisos, no sea que se extienda demasiado, se haga creíble, consiga adeptos inesperados y dé en salir a la calle fuera de temporada y con programa propio. Es decir: fuera de los unos de mayo y otras convocatorias sindicales: Quedan  incluidas aquí  las huelgas orquestadas por los sindicatos, siempre sostenidos por las arcas administradas por los políticos a los que deben oficialmente contestar y comprensivos rivales-aliados de los empresarios a los que deben oficialmente oponerse. . Todo es un juego de sombras chinescas  medido y pesado para que nada cambie y todo parezca moverse.
Con todos esos medios y recursos se intenta tener bien controlados a quienes acuden a reclamar derechos, concienciar y conseguir partidarios de la vida sana global, de la justicia global, de la libertad globa y  de la paz mundial, para todos los que carecen de estas cosas, que es la inmensa mayoría de la humanidad a la que –a lo que se ve- no conviene sensibilizar ni dar ideas… De ahí la cuidadosa vigilancia a la que son sometidos, y la silenciosa represión de que son objeto los integrantes de la Nueva Conciencia social .

Ahora bien: Independientemente de que los grupos “ni alineados ni alienados” lleguen a tener el suficiente poder de persuasión como para arrastrar a grandes masas y poner en peligro la credibilidad misma del Sistema, la sola existencia de un creciente descontento y de quienes lo expresan, son un claro síntoma de que el neoliberalismo económico no solo es un sistema fracasado y en bancarrota, por más cuentos que nos cuenten, sino cada vez peor visto a nivel global pese a todos los cortafuegos que se colocan para evitar que los pueblos vean que quienes deberían dar las soluciones son precisamente los que crean los problemas y además nos quieren sordomudos y sumisos. No, gracias. De eso, nada.

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