“La excelencia es como la pornografía: no es fácil definirla”

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Joan Guinovart, licenciado en Ciencias Químicas y doctor en Farmacia, puede presumir de ser el director de una de las ocho instituciones, seleccionadas entre las mejores del mundo, que representan la excelencia investigadora en España. El Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), con menos de seis años de funcionamiento, ostenta uno de los prestigiosos distintivos Severo Ochoa.

Joan Guinovart, director del Instituto de Investigación Biomédica. Imagen: IRB.

El IRB Barcelona es una institución muy joven. ¿Cuáles son sus objetivos principales?

En menos de seis años, hemos alcanzado unos estándares de calidad muy altos, al mismo nivel de otros centros de referencia mundial con un recorrido mucho más largo. Los objetivos a corto plazo son afianzar estas cotas de excelencia y sacar el máximo provecho de los recursos económicos disponibles para seguir creciendo en calidad y competitividad. Potenciaremos los diferentes programas para acometer proyectos multidisciplinares capaces de abordar problemas biomédicos de gran impacto socioeconómico. La misión estratégica final es la traslación de resultados a la clínica.

¿Por qué le gustaría que fuera conocido el IRB?

Por las contribuciones a resolver problemas biomédicos de altísimo impacto social, como la metástasis. Por trasladar a la sociedad los conocimientos obtenidos en forma de beneficios clínicos y retorno económico. Por el eficaz equipo de gestión, que está al 100% al servicio de los investigadores, lo que les permite concentrarse en hacer ciencia de frontera. Y por el buen ambiente de trabajo que reina en el centro, la gente se siente cómoda y trabaja a gusto. Me siento orgulloso de poder decir que conozco a cada una de las 480 personas que forman el IRB Barcelona.

¿Qué papel desempeña la divulgación científica en su centro?

Tenemos en marcha diversos proyectos de divulgación de la ciencia desde el inicio del instituto. Esta es una de nuestras prioridades y creemos fervientemente en ella por muchas razones. Es básica para promover las vocaciones científicas entre los jóvenes; para informar al público general de los avances biomédicos y de la necesidad de invertir en ciencia para conseguir un futuro mejor para todos; y por acercar esos resultados a colectivos, como los profesores de secundaria, que necesitan estar al día de los rapidísimos avances conseguidos en ciencias de la vida.

Hablando ya más sobre el Distintivo de Excelencia Severo Ochoa, ¿qué es la excelencia investigadora para usted?

La excelencia es como la pornografía. No es fácil definirla, pero sí identificarla inmediatamente cuando la contemplas.

¿Cómo valora la creación de este distintivo?

Era una iniciativa muy necesaria. Hasta ahora la base de la financiación de la investigación han sido los grupos. Sin dejar de mantener esta línea fundamental, era ya el momento de financiar los centros donde se concentran investigadores de frontera y que tienen un proyecto ambicioso, detallado y realista de futuro. El entorno crea un efecto cooperativo que es factor de progreso y amplifica las potencialidades de los distintos grupos de investigación.

¿Qué investigación de excelencia se realiza en su centro?

La singularidad de nuestro centro reside en la convergencia de un triángulo único en ciencias biomédicas, formado por la biología molecular y celular, la biología estructural y computacional y la química, con expertos en proteómica, genómica, bioestadística y microscopía digital avanzada. Esta aproximación integral proporciona a nuestros investigadores las herramientas necesarias para identificar las bases moleculares de las enfermedades, buscar nuevas dianas terapéuticas, diseñar moléculas con potencial farmacológico y, finalmente, llevar a cabo la validación experimental.

¿Y en qué se traduce todo eso?

En un alto índice de publicaciones en revistas científicas de impacto, en coordinar proyectos europeos de envergadura, en atraer mecenazgo privado y financiación internacional competitiva, en reclutar talento de todo el mundo a través de convocatorias internacionales y en impulsar nuevas empresas biotecnológicas. Todas estas variables son indicadores de investigación de excelencia.

Verónica Fuentes / SINC

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