¡Dejadnos solos el ruedo!

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Sólo hay dos grandes espadas para esta gran corrida »Pepe», el niño de los complejos, y »Pesoe» el artista de la ruina, con sus respectivas cuadrillas de subalternos, »izquierda unida» y »upeide», a los que se les deja salir un poco al ruedo y dar algún pase al toro, pero las faenas, lo que se dice las grandes faenas, sólo la pueden hacer los dos maestros.

¡Dejadnos solos el ruedo!
Los acompañan también los apoderaos que están refugiaos en sus respectivos burladeros orientados a cada uno de los puntos cardinales de la plaza: hacia Galicia, País Vasco, Cataluña, Canarias y Navarra; estos están atentos ya que si el maestro de turno no tiene valor suficiente o el toro es mucho toro, se ofrecen para echar una mano al capote y contribuir a la faena con la condición de que cuando se recojan los trofeos del respetable, se paren en su burladero para dejar buena parte de los mismos, y alguna oreja o rabo si la ocasión se presta.

En esta gran corrida ya han nombraolos espadas al resto de la cuadrilla, picadores, bandarilleros y monosabios para que les ayuden a realizar buenas faenas y que no se tire nadie al ruedo a estropear el espectáculo. Han nombrado también al presidente y consejeros, una vez uno otra vez el otro, y los consejeros a la limón, de tal forma que siempre obtienen trofeos. La banda de música está compuesta por músicos conocidos de uno y otro y se arrancan a la pieza antes de que sus toreros den un pase, no sabiendo ni cuando acabar aunque el toro ya esté muerto. El personal de servicio de la plaza es de su total confianza, el personal de enfermería, el algualcilillo, ni que decir tiene los muchachos de la prensa dispuestos a ensalzar cada una de las faenas de cada uno, y el personal administrativo pieza clave para cobrar en la fiesta.

Los únicos que no están colocados son, por un lao, los maletillas, CCD y compañía; todos pequeños con ganas de renovar la fiesta, a los que tienen sujetos con cualquier escusa para que no se tiren al ruedo y descubran sus faenas ganándose el aprecio del público, lo cual sería muy malo pa los dos maestros que sólo quieren un cartel reducido a ellos; y por último, el público que aunque no está colocado, sí que se le va amaestrando con el paso de las corridas ya que es fundamental pa los maestros que éste suelte la pasta y dé los trofeos, mientras les dan la vuelta al rueda entre aclamaciones y júbilos, que para eso están los colocados, subalternos y los muchachos de la prensa.
¡Dejadnos solos! Gritán cuando está ya hecha la faena.¡Dejadnos solos! En esta y todas las corridas.

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