Próxima estación: El Abismo

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No hay día que no nos levantemos con una noticia económica demoledora, de esas que muchas veces no entendemos pero que, en líneas generales nos hunde cualquier esperanza de futuro porque condena al Estado del Bienestar en el que nos hemos querido encontrar durante tantos y tantos años, y que ahora se nos escapa entre la yema de los dedos.

El abismo se encuentra a tiro de piedra y ninguno de nosotros quiere terminar en él, porque la mayoría no lo conocemos y los que lo conocen no hablan precisamente maravillas de él, así que no nos queda más que luchar, luchar, y seguir luchando para salir adelante y sacar, entre todos, esta situación sin esperar que los demás nos hagan el trabajo sucio.

Y es que este artículo quiere ser un canto de optimismo, una oda al esfuerzo individual encaminado a la obtención de satisfacción personal y beneficio económico. Sentados en casa no vamos a solucionar nuestra situación, llorando por una prestación no vamos a encontrar la salida, esperando que la administración de turno encuentro El Dorado por nosotros es más una utopía que una realidad. No, amigos, es el momento de echar el resto y poner sobre la mesa aquello de lo que estamos hechos.

No es tiempo para lamento, sino para innovar, no es tiempo para nostalgias, sino para mirar el futuro con optimismo, y no es tiempo de echar balones fuera, sino de tomar responsabilidades propias y apostar por uno mismo. Dejemos a los políticos y su macroeconomía especulativa y apostemos por nuestra microeconomía del día a día, la que lleva el pan a la mesa y la que nos permite disfrutar de los pequeños caprichos del día a día.

Así que al buen tiempo buena cara y si no encuentras un trabajo asalariado no lo dudes, apuesta por ti mismo, nadie mejor que tú para hacerlo, y lánzate al charco embarrado del trabajo autónomo, te condenarás a galeras a remar, pero tu satisfacción será tan plena que compensará con creces el esfuerzo.

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