Juegos de manos sobre el tablero mundo

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Juegos de manos sobre el tablero mundo

 I

                            AJEDREZ CON PEONES DORMIDOS

Resulta dificil conciliar el progreso de la tecnología con la decadencia de la cultura, el arte y el espíritu democrático que se muestra en las sociedades contemporáneas occcidentales y en las que siguen sus pasos en todas partes. Un halo de estupidez progresiva y progresiva esclavitud de la conciencia alcanza a inmensas mayorias allí donde alcanza el empuje desenfrenado de las inversiones bursátiles y los virus de la sociedad de los mercahifles con sus correspondientes tecnologías y rollos hipnóticos servidos en pantallas de todos los tamaños.

Algunos llegan a tal extremo de extrañamiento de la propia condición que les resulta casi imposible detenerse un momento a pensar y plantearse siquiera quiénes son verdaderamente fuera de esa imagen de sí mismos que les ha sido proyectada por infinitos mentores sociales.Creen estar «situados», así le llaman, cuando han sido fijados en su puesto de esclavos,numerados y archivados.Creen haber llegado a la plenitud sexual precisamente cuando ya han sido castrados psicologicamente; creen estar «realizados» (así le llaman) cuando realizan inconscientemente los deseos ajenos; creen haber alcanzado la cima de su pensamiento cuando alcanzan el modo de pensar para el que han sido convenientemente preparados.Según estos moldes, piensan y sienten con tal fidelidad a lo que les es ajeno que muestran desazón cuando una idea autónoma o un sentimiento imprevisto les asalta -oh, bendito milagro- un buen día.

Todo sucede de modo semejante. Creen elegir cuando en realidad son elegidos; creen ser actores cuando son marionetas;creen ser músicos excelentes que tocan su propia partitura y no son más que sumisos instrumentos por los que otros interpretan la suya.Así,en su aparente cordura, compartida por mayorías iguales, creen haber llegado a la plenitud de la Edad de la Razón sin percatarse de su enajenación inconsciente.

Y en el momento justo en que rechazan todo acontecimiento fuera de programa y ya nada piensan por sí mismos, es cuando más capaces son de dar la vida por una idea…de otros, naturalmente. Ya pueden ser patriotas, devotos del obispo o recogepelotas de algún jefe. Esta es la causa por la que la Historia resulta tan a menudo una amplificación de la estupidez individual. Y a esta existencia miserable, miope y sumisa estos mismos le llaman inocentemente «vida». Entonces es cuando verdaderamente están preparados para darla en los campos de batalla por toda la basura mental que se les ha inclulcado en la conciencia.

Pensando en la organización del mundo contemporáneo, ,resulta dificil creer que esta pueda conducir a la cordura de las mayorías ,y menos a su libertad, mientras se teja en la sombra el destino de sus aspirantes ingenuos de una forma tan irrevocable como gratuita, dando valor universal a lo contigente y estableciendo como valores absolutos – a menudo bajo pena de muerte- lo que a menudo no son más que conveniencias circunstanciales que pueden ser cambiadas en cualquier momento.

Una partida de ajedrez sería trágica si las piezas tuvieran conciencia y en un acto de fe y sumisión sin fisuras se identificaran con el jugador que las maneja aun desconociendo su estrategia final y sus intenciones cuando son movidas y sacrificadas. Las cambiantes leyes por las que se rige la vida de miles de millones encuentran siempre mayorías inmensas que las justifican sin detenerse a preguntar nada ni a hacerse preguntarse sobre sí mismos. Estos viven al dictado y en la inconsciencia; esta es la cuestión.Y sobre el tablero de ajedrez del planeta, digno de un diseño kafkiano, se observa hasta la exasperación el movimiento aparentemente autónomo de peones conducidos por invisibles manos a través de hilos igualmente invisibles que construyen esta civilización decadente y se sacrifican para salvar a las piezas que se les enseñó a considerar de superior valor.

                                                   IIJuegos de manos sobre el tablero mundo

                                              PÓKER PARA DOS

John y Gengis se aburren cada uno en sus dilatados dominios, y para distraerse organizan por separado guerras contra otros que no les obligan a enfrentarse entre sí,porque hay que preservar los buenos negocios , el prestigio de su Estado Mayor respectivo y los propios territorios, así que en lugar de guerrear entre ellos organizan guerras fuera de sus fronteras avalando a los contendientes enfrentados por ellos mientras hacen saber a la opinión mundial que cada uno de los dos organizadores puede pulverizar en instantes los dominios del otro. Esto provoca de paso recelos y miedos en cada uno,porque siempre hay algo de verdad llegado a cierto nivel tecnológico de capacidad de destruir del que son sabedores tanto John como Gengis, pero como sucede en las partidas de póker, nunca se sabe si el otro miente o no en según qué cosas, y para averiguar algo al respecto y conjurar su miedo se visitan con frecuencia, mantienen largas conversaciones que aprovechan para cazar y hacerse exóticos regalos , y se ponen de acuerdo acerca del tipo de nuevos negocios y de armas que deben o no deben usar , vender o no vender a estos u otros, y que sólo en caso extremo podrían ser utilizadas, con la salvedad de que estén tan equilibrados sus poderes destructores que no haya ventajas iniciales para ninguno de los contendientes.Eso nunca lo tienen claro del todo, naturalmente.

Sucede, sin embargo, que cada uno guarda su as secreto en la manga y no bien han llegado a un acuerdo sobre las armas que deben suprimir cuando ya el otro anuncia públicamente poseer otra mucho más eficaz. Esto les obligará a nuevos viajes ,nuevas largas conversaciones, amenas partidas de caza, regalos exóticos, etc.A esto le llaman paz mundial o guerra fría según les convenga, pero en sus áreas de influencia siempre hay países que arden.

Entre tanto, a uno y otro lado de sus respectivas fronteras, los súbditos tiemblan ante el resultado de lo que supondría tan incierta como terrible catástrofe, seguros de que cualquiera que fuese el líder criminal más rápido, invitaría al otro a un amistosos festín en solitario, ambos pasarían con cuidado entre los cadáveres de su propio bando y ninguno de los dos volvería la cabeza para contar a sus propios muertos. Entre tanto se siguen poniendo de acuerdo sobre los lugares donde deben seguir vendiendo armas, robar materias primas y reconstruir lo destruido para terminar colocando gobiernos títeres y continuar así ad infinitum sus partidas de póker para dos.

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