Carta abierta a Pío García-Escudero

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Carta abierta, y pública, con “colleja incluida” para el hasta ahora portavoz del Partido Popular en el Senado, Pío García-Escudero:

(“El hombre se hace feminista cuando no sabe ya cómo agradar a las mujeres. La mujer se hace feminista cuando ya no sabe cómo agradar a los hombres”. Enrique Jardiel Poncela)

 

Señor García Escudero, según he sabido a través de los medios de información, este último fin de semana ha asegurado usted que su partido (que también es “mío”) potenciará el empleo femenino, la igualdad “real” entre hombres y mujeres y la conciliación laboral y ha prometido medidas más directas en la lucha contra la violencia de género… Es de suponer que cuando, si se cumplen todos los vaticinios, Mariano Rajoy encabece el nuevo gobierno.

Permítame que le diga, no con ánimo de ofensa, sino con la intención de “darle una colleja” (que a mi humilde entender se la ha ganado a pulso) que su discurso es “un totum revolutum”,  su discurso es fundamentalmente una retahíla de tópicos, consignas, dogmas y demás parafernalia, a la que suele recurrir el feminismo subvencionado, políticamente correcto y triunfante en las instituciones; un cúmulo de falsedades, de insensateces, e incluso habría que hablar simple y llanamente de charlatanería…

Tal como acostumbran a hacer los “grupos feministas”, cada día más frecuentemente denominados “feminazis”, usted ha afirmado sin sonrojo –a la manera de un dogma de fe- que las mujeres en España todavía están “sojuzgadas, oprimidas, marginadas, etc.”, que hay una verdadera conspiración de lo que las feminazis denominan “el patriarcado masculino, heterosexual, capitalista e imperialista” contra ellas. Tampoco podía faltar (implícito está en su discurso) lo de que “las mujeres no tienen apenas acceso a las instituciones, que no se les permite tener capacidad de decisión, que no se las respeta… y bla, bla, bla…”

¿Cómo puede usted, Don Pío, llegar a decir tales insensateces sin sonrojarse o sentir vergüenza?

Permítame que le formule una pregunta: ¿Su padre, su abuelo, usted mismo, sus ancestros también participaron en esa conspiración perversa, egoísta de la que usted pontifica en su discurso de este fin de semana, para que el mundo en que vivimos sólo sea maravilloso para los varones, obviando totalmente las necesidades y los intereses de las mujeres, o por el contrario estaban hechos –y usted mismo-  de otra “pasta”?

Don Pío, ¡Qué malos somos los hombres, por el simple hecho de haber nacido con pene!

Parece mentira que usted, y muchos más “notables” del PP se hayan unido al coro de quienes de forma obsesiva, casi patológica, incurren en expresiones generalizadoras absolutamente injustas, metiendo a todos los varones en el mismo saco, da igual el lugar donde vivan, da igual el momento histórico de que se trate, da igual su extracción social, su formación… Es penoso que usted ¡Vaya tela! También se haya sumado a quienes no paran de insistir (de veras que ya aburren…) en que los varones somos la causa de todos los males habidos desde que el mundo es mundo, presentes, y todos los males que puedan estar por llegar.

 

¿Teme usted Señor Pío García-Escudero ser tildado de enemigo de la causa de las mujeres, de machista, de misógino, de cómplice del patriarcado,  “neomachista”, etc.?

(“El hombre se hace feminista cuando no sabe ya cómo agradar a las mujeres. La mujer se hace feminista cuando ya no sabe cómo agradar a los hombres”. Enrique Jardiel Poncela)

¿Acaso, Señor García-Escudero usted es de la opinión de que para combatir la misoginia, hay que fomentar la “misandria”, la “androfobia”, hay que “feminizar a los varones”, hay que “ayudarlos a encontrar su lado femenino, la nueva masculinidad”…? (Bibiana Aído dixit)

Al parecer, de su discurso de este último fin de semana debemos concluir que, usted como muchos otros hombres, ha ido interiorizando que es un gran pecado, una barbaridad, “atacar a las mujeres”, incluso si esas mismas mujeres adoptan un discurso disparatado y delirante en su afán de machacar de forma bestial a los hombres.

¿Debemos sacar como conclusión de sus palabras que, usted, Señor Pío hace tiempo que “vio la luz”; a la manera de Pablo de Tarso, que cuando hacía el  camino de Damasco cayó en tierra, y cegado por la luz divina, se paso sin vacilar al Cristianismo… y ha acabado convirtiéndose en un converso al feminazismo?

¿Debemos entender por su discurso que usted, Don Pío, es de la opinión de que si se es varón, sólo caben dos cosas, ir constantemente pidiendo perdón –cada vez que uno abre la boca- por haber nacido hombre, o manifestar, que uno está en camino de redimirse y que ya ha entrado en contacto con su lado femenino, y que todos los hombres (¡¡¡qué malos somos, por el hecho de ser hombres!!!) debemos pasar por el purgatorio feminista, para pagar la deuda histórica que tenemos contraída con las mujeres, después de siglos, milenios de sojuzgamiento, opresión, marginación… a las que las sometieron nuestros ancestros…?

Sepa usted, Don Pió, que el mayor fraude de esta “doctrina” de la que usted es converso ¿o aún es catecúmeno? es asumir que la agenda propuesta por las feministas, se realiza en verdad para beneficio de la totalidad de las mujeres. Si el feminismo fuera sinceramente liberador, promovería relaciones armoniosas entre ambos sexos y fortalecería la familia; sin embargo, la agenda feminista, al hacer lo contrario, perjudica a la mayoría de las mujeres, y por descontado a los hombres. Como resultado de una eficaz propaganda (todo hay que decirlo) divulgando falsedades y medias verdades, la gente de buena voluntad, la gente “educada” ha ido aceptando todo el discurso demencial del feminismo de género, sin hacer apenas cuestionamientos…

Don Pío, fue el PSOE (con el apoyo unas veces cómplice, otros entusiasta, otros negligente del Partido Popular) el que puso en marcha el tinglado fraudulento de la industria del maltrato, de la que hay mucha gente viviendo del cuento (más de 100.000 “profesionales-liberadas” para los asuntos de “igual-da y género”), y consiguiendo pingües beneficios… Fue Felipe González el que creó el Instituto de la Mujer, y el PP continuó creando Institutos autonómicos, en las regiones en las que gobierna… Don Pío, fue el Partido Popular el que continuó el camino iniciado por el partido de los Gal y el Faisán, poniendo en funcionamiento las “casas de la mujer” (y antros similares, donde son asesoradas cientos, miles de mujeres, y aleccionadas para que presenten denuncias falsas contra sus compañeros, esposos, etc. para conseguir ventajas procesales en los pleitos por divorcio y las custodias de menores)

Don Pío, el Partido Popular apoyó, con verdadero entusiasmo, la iniciativa del PSOE (partido feminazi español) de crear tribunales de excepción, para juzgar exclusivamente a hombres; Don Pío el Partido Popular dio su aprobación a la reforma del Código Penal para que se castigue a los hombres más severamente que a las mujeres cuando incurran en el mismo “ilícito penal”. Don Pío, el Partido Popular apoyó la introducción en el Código Civil (artículo 92 y siguientes) de la posibilidad de que cualquier mujer denuncie a su esposo (por ignorancia inexcusable, o por cobardía el Partido Popular dio su aprobación a la legalización del “repudio”, de la mujer hacia el hombre, por supuesto…) para obtener de inmediato la guarda y custodia de los menores en pleitos de divorcio, y la posibilidad de que se quede con todo el patrimonio acumulado durante la convivencia…

Usted, Don Pío (y muchos más del PP, por desgracia) están apoyando, con su actitud de cobardía, con su “inacción” la política antifamilia que promueven las asociaciones de mujeres más extremistas, “feminazis” las llaman en nuestro entorno cultural…

Don Pío, le dirijo esta carta porque hoy he leído en la prensa con sumo asombro, mezclado con estupor, a la vez que desesperación, que usted ha prometido “medidas más directas en la lucha contra la violencia de género…” ¿Más? Ante semejante afirmación, se me ocurre preguntarle:

¿Si en España la media anual de muertes, de personas adultas, por disputas de pareja (generalmente de hombres y mujeres inmersos en procesos de ruptura matrimonial) ronda las 100/120 personas, y alrededor del 60 por ciento son mujeres, por qué merecen más atención esas aproximadamente 60 mujeres muertas, que las otras 40 personas muertas por el mismo motivo, y en el mismo contexto?

Por otro lado, ¿Por qué es tan importante este asunto, y no otros asuntos por los que se producen mortandad en España, pongo por caso por accidentes de tráfico, o por consumo de alcohol?

También podemos, si usted quiere Don Pío, hablar de muertes de menores debidas a maltrato, desamparo, y negligencias….. ¿A que no sabe cuál es el sexo predominante entre los adultos autores de infanticidios y maltrato a la infancia?

Casualmente estamos hablando de mujeres…

Otro tanto ocurre en el maltrato y muerte de personas ancianas…

Don Pío (y ya no lo distraigo más, ni le robo más del precioso tiempo que usted dedica a la noble causa de la liberación de la mujer) permítame que le diga que la denominada “ley integral contra la violencia de género” no funciona, crea mayores problemas que los que pretendía solucionar, y sobre todo propicia la detención de hombres –de forma masiva e indiscriminada- acusados falsamente de maltrato, por sus esposas, novias, compañeras…. Pasados ya casi siete años de su entrada en vigor –para recochineo el día de los Santos Inocentes de 2004- ya han pasado por los puestos dela Guardia Civil, y las comisarías de policía más de 1.500.000 hombres…. (SÍ, MILLÓN Y MEDIO)

Don Pío, ¡por favor! paren ya su desvarío (todo ello dicho sin ánimo de ofender, sino con el de llamar su atención…) Cada vez que abren la boca para hablar del asunto es para ahondar más (¿Más aún?) en la persecución antihombres que se viene practicando desde hace años en España, con el apoyo entusiasta del Partido Popular… Eso sí todo ello por “la noble causa de la liberación de la mujer”…

Permítame, Don Pío, que les diga que parece que muchos de ustedes han perdido el norte…

Y ya para finalizar, cambiando de tópico y dogma de la “doctrina de género” de la que parece que usted es un entusiasta converso: Si fuera realmente cierto que las mujeres estuvieran recibiendo, pongo por caso, 59 céntimos de euro (o cualquier otro número que usted elija) por cada euro que el hombre gana, por realizar el mismo trabajo y con el mismo nivel de habilidad-cualificación, entonces posiblemente ningún negocio sería rentable ni productivo si emplearan a algún hombre…

Don Pío, lo reto a usted a que demuestre un caso de discriminación –a una mujer- en su  salario por razón de su sexo. Será recompensado con 6.000 euros…

(Ni que decir tiene, que ya que vivimos en un “estado de derecho”, deberá usted presentar un documento de algún juzgado de lo social o semejante…)

Atentamente, y sin acritud

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