¡Bendito sea el sexo!

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Mi querido amigo Rafael Fernando Navarro escribió días atrás en su blog un post que tituló «El sexo de las mitras«.
Abundando en el asunto, porque es realmente preocupante lo que se dice y escribe por algunos, redacté lo siguiente:
Hay gente, que se merece que debajo de su foto, le pongan el cartel de “Se busca”. A éste en concreto por violador de la palabra y por degenerarla, fruto de unas ideas rancias y deleznables. A quién se le ocurre escribir semejantes burradas (por no emplear otros términos) en pleno siglo XXI (Alfa y Omega. Nº 643 / 28-V-2009). Aunque hayan pasado más de dos años, cuando escribió este artículo no me importa sacarlo de nuevo a la luz porque lo escrito, escrito queda y a mí me sigue produciendo repelús.
Este muchachito es el redactor jefe de una revista que rula por internet llamada Alfa y Omega, perteneciente al arzobispado de Madrid y que distribuye en papel el diario ABC.
Decía él, sin cortarse un pelo y entre cosas, que “Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastillita que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute. Esa hipotética indignación es un motivo de esperanza, porque demuestra que la deshumanización de la sexualidad, que promueve el Gobierno, todavía no ha llegado a un punto de no retorno.”
Porque tengo que respetar sus ideas (otra cruz que tengo que llevar) no me queda más remedio que emplear la ironía para decirle que estoy indignado no hipotéticamente y que no le voy a hacer ni pajarero caso. Digo más, debería pasar olímpicamente e ignorarlo pero quiero darme el regusto de contestarle, con lo que me quedo más tranquilo.
La finalidad del sexo es ¿solo para la procreación? Ya. ¿Qué autoridad tiene usted para decir semejante consigna? Y lo más grave. ¿Se cree usted un ser supremo para mandar semejante rayo de fuego cuando dice que «si el sexo se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal”?
De verdad, ¿es usted consciente de lo que está escribiendo? Intuyo que no. Más bien, creo que está usted auspiciado por algunos obispos anclados en la Edad Media que tenemos en este país, siguiendo su línea de pensamiento para así tener un cargo con el que poder asegurarse un puesto de trabajo.
El título de por sí, ya es lamentable («La violación, ¿fuera del código penal?») puesto que en ningún caso y bajo ninguna excusa el acto como tal puede ni debe quedar exento de condena y pena.
Ruego a este señor se abstenga de dejar la puerta abierta a estos execrables delincuentes. La culpa, en definitiva, no es sólo del que comete el delito sino de quien lo promueve en nombre de conceptos y creencias que pisotean la dignidad humana.  Es lo mismo que el amo y su perro. El perro no tiene la culpa de cagar en la calle, sino el amo que no recoge «la mierda».

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