Trópico “de cáncer”

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Médicos y nutricionistas aconsejan no ingerir muchos alimentos antes de irse a la cama, ya que es nocivo para la salud. Tal vez, por ignorar estas cosas, el “querido líder” tuvo pesadillas esa noche. No se trata aquí de hablar del norcoreano que hace poco peló gajo, y pasó a ser huésped perpetuo de uno de los más acogedores aposentos del infierno. No, aquí el mal sueño lo sufrió el dictador de un país petrolero latinoamericano a quien, sus serviles adulantes, y algunos gobernantes con aspiraciones a convertirse en dictadores, deseosos de seguir recibiendo jugosas donaciones provenientes de la petrochequera, le han hecho creer – y lo peor de todo, él se lo cree – que es el “líder indiscutible” de las Américas. Desde luego, aquí no entran, como en la CELAC, los Estados Unidos de Norte América y Canadá

Bueno, la pesadilla del “amado líder” consistió en una visión apocalíptica, donde el Imperialismo Yanqui – A quien tanto odia y desprecia, pero que no deja de venderle petróleo – había desarrollado una tecnología terrible: un aparato orbitando la tierra, lanzando rayos a diestra y siniestra, dirigidos a los lideres tercermundistas que habían osado oponerse al capitalismo salvaje. Dicho artefacto diabólico, ubica a un mandatario en particular, lo cuadricula, lo enfoca, lo amplia y ¡¡zúas!! Comienza a enviarle una serie de ondas que a la larga afectarán el sistema inmunológico del individuo, lo que irremediablemente le producirá una malformación celular.

Lo que busca el imperio, según el tío de las pesadillas, es producirle cáncer a una persona, de manera telegrafiada desde el espacio exterior. A propósito de telegrafiar, cabe mencionar que una periodista de un diario, confiscado por el gobierno de un país ubicado sobre la línea imaginaria que divide la tierra en dos pedazos, haciéndose eco del delirio presidencial, se dio el tupé de anunciar ante los medios de comunicación que todo eso era verdad, y además, tuvo los santos ovarios de explicar las características del perol: siglas, numeración y dimensiones del mismo. Muy bien informada la señora. Quizás también lo soñó.

Entrando al mundo de la ciencia ficción y suponiendo por un momento que los yanquis desarrollaron esa “tecnología de punta” (así la llama el Líder) para lograr sus nefastos propósitos; entonces, para ellos les sería fácil realizar algunas acciones para beneplácito de mucha gente, como por ejemplo:

– Acabar de una vez por todas con las amenazas del enano jefe de un país islámico, empeñado en fabricar bombas atómicas para borrar del mapa a un Estado vecino.

– Mandar para el otro mundo al larguirucho dictador y asesino que, para mantenerse en el poder, está masacrando a su pueblo, bajo la mirada anodina de los representantes de una liga de naciones, que nadie sabe qué carajo fueron a hacer allá.

– Dejar inactivos a los jefes de las bandas religiosas de Asía y África, que día tras días dejan secuelas de muerte con atentados terroristas. A los cabecillas nunca les ocurre nada, sino a las personas que sufren los embates de los carros bombas.

– Evitar que un señor, experto en fraudes electorales, logre el sueño de crear nuevamente el imperio comunista que tanto daño causó al mundo. Quiere de nuevo se presidente, aunque en la actualidad maneja el poder tras bambalinas, ya que el titular es una simple marioneta en sus manos.

– Terminar de una vez por todas con el dinosaurio sátrapa que ha mantenido sojuzgada a una isla caribeña por más de cincuenta años. Bueno, tal vez piensen que esto no vale la pena, ya que el anciano dictador no es más que un despojo humano, y se encuentra cerquita del hoyo.

Ahora, volviendo a la realidad, si todo eso del satélite o como se llame la cafetera espacial, fuera verdad, uno se pregunta: por qué el imperio ha invertido tantos en recursos humanos, financieros y bélicos en los problemas del Medio Oriente. Con enviarles unos cuantos rayos a los promotores de esos conflictos, van que chuta pues “muerto el perro se acaba la rabia”

Pero hay algunas cosas que echan por tierra la onírica teoría del sabotaje celular (de las células, claro está, no del teléfono) las cuales sería bueno analizar:

La Presidenta del país más grande de América del Sur, sufrió esta penosa enfermedad, cuando no tenía ni la más remota idea de que, algún día, sería la gobernante; y al ex presidente de esa misma nación, ahora es cuando le están tratando el mal; es decir, mucho tiempo después de haber abandonado el poder.

Al Presidente que una vez fue sacerdote, obispo, cardenal o no sé cual carrizo de jerarquía tenía, también lo agarró la enfermedad, muchos pensaron que era en la próstata, por la cantidad de hijos que tuvo cuando fue curita; pero parece que la cuestión estaba en otra parte del cuerpo. El hombre ya se curó, según parte de los médicos que lo atendieron. Gracias a Dios.

El “idolatrado líder” también sufrió los embates de este terrible mal, diagnosticada no por médicos, sino por un dictador antillano; pero gracias al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo se curó milagrosamente, según él. Y debe ser verdad, porque hace pocos días asistió al acto de coronación de unos de sus compinches, y a los dos días castigó a un montón de gente con un fastidioso discurso que duro más de nueve horas. Durante ese tiempo permaneció de pié ante parlamentarios, micrófonos y cámaras de la radio y televisión.

A la Presidenta de un país austral, el segundo más grande del continente sudamericano, le fue diagnosticado un cáncer en la tiroides, según evaluaciones realizadas por afamados profesionales de la medicina que la trataron. No podía haber margen para el error, pues se trataba de una Jefe de Estado, no de la hija del vendedor de periódicos. Por lo tanto esos doctores deben gozar de una excelente reputación profesional y académica. Pero parece que no, al final la Doña no tenía lo que habían dicho que tenía. Otro milagro.

Como decía la tía Eulalia: “Los sueños, sueños son” y más nada.

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