Sociopolítica

Capataces, gendarmes, voceros y traficantes

Bajo la orientación y presión de fuerzas oscuras que nunca tienen rostro, los gobiernos, por altaneros que aparezcan en escena, cada vez se mueven con menos libertad. Siempre empujados por las mencionadas energías contrarias a toda idea de bondad , pueden ser fáciles rehenes de los banqueros y los nuevos imperios transnacionales y tragan todas sus empresas y despropósitos con un barniz de dignidad de mayordomo. Y no digamos los sindicatos, los partidos, y demás asociaciones parceladas de la también fragmentada convivencia nacional o internacional, que viven a su vez de los presupuestos oficiales a  cambio de mirar para otro lado, si es necesario,  y de actuar convenientemente como se le indique.  Y todas estas asociaciones de mayordomos de las fuerzas del Más allá y del más acá a las que se llama  “orden internacional”, o sindicatos, parlamentos, Iglesias, etc tienen su jerarquía estructurada de  forma piramidal. Y en lo más alto están los máximos delegados del mundo oscuro, sus cómplices,  y bajo todos ellos, los siervos y los imitadores: todos aquellos que tienen una conexión con los cómplices de alto rango  según la ley de semejanza, pues de nuevo  lo igual atrae a lo igual, y por ello se someten: quieren ser como sus modelos: ricos, poderosos y famosos. Y en la media que este tipo de energía negativa a escala mundial  pueda ser neutralizada desde el amor, la bondad y el altruismo, será posible ir instaurando una nueva humanidad, ¿quién puede dudar  a estas alturas que el camino que hemos seguido hasta ahora no era el correcto?

La división de los pueblos  y la falta de criterios conjuntos y de metas colectivas en el sentido del respeto al semejante, el altruismo y la cooperación -que aglutinan conciencias,- facilitan la labor criminal de los agresores mundiales convertidos en financieros y empresarios. Así, ¿dónde puede quedar finalmente la libertad, ese bien inmenso y primordial que tanto se proclama, por la que tantas personas han muerto y siguen muriendo en todas las naciones?

 La libertad se ha convertido, pues, en  un bien del que se han apropiado ante todo los accionistas de las grandes empresas: libertad de movimientos de sus propias  personas, de los capitales industriales y financieros, de  asentamiento de sus negocios y fábricas y  de cuentas bancarias no controladas en sus paraísos fiscales. Ellos no necesitan los papeles;  ni permiso de residencia, ni de agrupación familiar. Otrospapeles que cotizan en Bolsa son los determinantes en todos los casos.

Las libertades conseguidas por los trabajadores mundiales después de siglos de luchas y sufrimiento, decrecen en la misma proporción que aumentan las libertades de los poderosos. Y no digamos nada después de lo sucedido con el derribo de las torres gemelas de N. York, y los atentados de Londres y Madrid Todos ellos son desgracias absolutamente reprobables y trágicas, no importa la firma que lleven. Crímenes sin justificación. Pero si uno no pusiese límites a la imaginación, conociendo los datos que conoce sobre  lo sucedido aquel 11 de septiembre, habría que pensar que era una jugada de ajedrez perfectamente planificada, de cuyas consecuencias no podría esperarse más que beneficios inmediatos para el equipo gobernante en Estados Unidos con la invasión de Irak (para robar su petróleo) decidida antes del atentado, y posteriormente, dos efectos secundarios al menos: conversión de la superpotencia USA en indiscutible número 1 mundial y amordazamiento, de rebote, de los ciudadanos de todo Occidente, convertidos ahora (gracias a sus  políticos y a los millonarios de todo el mundo de los negocios) en supuestos objetivos terroristas, sí,  pero seguros objetivos de vigilancia policial de todo tipo.

Las leyes antiterroristas se han convertido a su vez en leyes que atentan contra derechos reconocidos por todas las constituciones democráticas, al menos sobre el papel. En un símil de barrio bajo, para  evitar que nos maten las pandillas callejeras nos encierran en casa, nos controlan la información que recibimos de las pandillas de malos,  y de paso nos pinchan el teléfono. Así, con  excusa del miedo al terrorista se justifica el miedo de los gobiernos a una población mundial en occidente cada vez más descontenta de sus condiciones de vida, más proclive  a exigir  sus derechos sociales y laborales a medida que estos se reducen más y más, y con una amenaza terrorista real derivada de intervenciones militares y saqueos en Oriente por los países amenazados. ¿Cesaría el control ciudadano aunque cesara el terrorismo? Creer en  las hadas es más seguro. Caminamos hacia estados policiacos, es preciso tomar conciencia de esto.

Las cámaras de vigilancia cada vez más extendidas, los incesantes aumentos de policías, los bochornosos  controles en puertos y aeropuertos, y los dispositivos policiales en general son cada vez más sofisticados y numerosos y la libertad de expresión más restringida, pues los medios de comunicación están siempre en manos de multinacionales que tienen intereses comunes con los  gobiernos o con aquellos que subvencionan sus campañas electorales, y dicen u ocultan lo que deben decir u ocultar de un modo tan unánime que resulta llamativo. En algunos casos, los dueños de medios informativos son fabricantes  de armas y los bancos más importantes invierten  en ese negocio.Quizás su propio banco, amigo lector. Así están las cosas, pero esta situación es por sí misma insostenible. Una goma no puede estirarse y estirarse indefinidamente, porque siempre hay un límite para todo en este mundo. Incluso para la paciencia de los pueblos.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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