¿En qué idioma ladran los perros chinos?

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Siempre ha estado latente la respuesta entre los niños sobre esta cuestión: Cómo ladran los perros ingleses, los perros rusos o los perros nigerianos.  Sencillo: Los perros de todo el mundo ladran igual.  Igual: El ladron chino, roba; el ladrón francés, roba; el asesino, independientemente de su nacionalidad, quita la vida.

Esto nos permite acercarnos al tema: Los ladrones de cualquier nacionalidad, independientemente de su extracción de clase, roban.  Así: Roban;  los corruptos corrompen.  Los asesinos de un país hacen los que hacen los asesinos de cualquier otro país, quitan la vida de una o varias personas.

Los traficantes de drogas cometen un delito independiente de su nacionalidad y no importa de qué lado de la frontera se encuentran.

El trafico de drogas o el proceso de producción de la droga se incrusta en los tres sectores de la economía a nivel nacional o global: veamos en el sector primario se da la producción de la materia prima; en el sector secundario o industrial se proceso –agregando otros componentes comprados en el mercado nacional o internacional;  y luego pasa al sector terciario en varios subsectores: empaque, transporte –terrestre, aéreo, -local e internacional-,  embodegamiento, y en todos, se operan medios de cambio –la moneda-, intercambio –comercio-, consumo, uso de servicios financieros y uso de servicios hospitalarios privados y públicos para recuperar al paciente del daño operado por las drogas.

Partiendo de este premisa: Los delincuentes cometen un delito, sin importar su nacionalidad ni de qué lado de la frontera lo comenten, ni cuál es su posición social y su riqueza, es decir los delincuentes en términos de justicia no deben ser tratados de manera distinta manera por vivir de un lado u otro de una frontera, por tener o no tener riqueza o por ser de cierta clase social o pertenecer a una casta.  Si los delincuentes globalizan, la justicia debe globalizarse.

Como consecuencia natural, los delincuentes son globales, antes de la globalización, los delincuentes ya eran globales.

Sergio Ramírez Mercado, ese escritor inquisitivo nicaragüense, cuestiona, junto a otros intelectuales, sobre el problema de la penalización de las distintas etapas del narcotráfico: siembra, industrialización, empaque, transporte multimodal, distribución, consumo –etapas típicas-, sumadas su etapas fuera del circulo tradicional: Finanzas, incrustación en las economías y el fenómeno “Corleone”, la dignificación de los capitales acumulados.

Algunos países consideran que el fenómeno externo debe penalizarse, en tanto el fenómeno interno debe despenalizarse.  Veamos el caso de Estados Unidos de América: La guerra se hace afuera, adentro  se vela por la salud del consumidor, excluyendo al distribuidor, y hace relativamente –y cierra los ojos- antes esos fabulosos capitales de la distribución.

No se debe tener un posgrado en Economía o Finanzas para entender que la captación de la mayor parte del capital resultado de las drogas resulta de la distribución final y   la capitalización en sentido inverso del consumo.  Esas inmensas fortunas no pasan desapercibidas. La   Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito indica que los agricultores andinos ganaron mil millones de los 60 mil millones que generaron las drogas en Estados Unidos y Europa.  Y esta misma oficina indica que las ganancias de la droga (59/60) se lavan en Europa y Estados Unidos y 1/60 de esos capitales se lavan en el Caribe.

Y estos capitales, gigantescos capitales, ingresan a los mercados financieros, en un abrir y cerrar de ojos, se vuelven fortunas dignificadas y serán disfrutadas en los grandes salones de  países que ven afuera el problema, en tanto sus delincuentes, beben licores finos y brindan por haber dignificado con el tratamiento “Corleone”.

España y Gran Bretaña tienen altos consumos de drogas, quizá los más altos de Europa, y sus políticas de lucha contra el tráfico de drogas es una sutil copia de la política Norteamérica de penalizar afuera y despenalizar dentro de sus fronteras.

Esa cómoda política de exteriorizar un problema esconde un prejuicio grave de asimetría contra el crimen mundial, y como vivimos en un único planeta, un día de estos veremos Narco Estados desarrollados y Narco Estados Subdesarrollados.

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