Sociopolítica

La derecha acomplejada

Es el complejo de inferioridad moral de la derecha, el rasgo más propio del Partido Popular, del rajoyismo y del conservadurismo español.

Seguirán quejándose en tertulias y en columnas de opinión de la pretendida superioridad moral de la izquierda, y sus líderes, seguirán denunciándolo,  esperando en vano que ésta les conceda una ridícula batalla argumental, que para ellos parece muy importante.

La izquierda ciertamente le ganó al PP la superioridad moral, siendo ya ésta muy muy baja, hace años. Si bien afirmar esto es una provocación, ello fue así porque el PP decidió hace ya unos cuantos años someterse ideológicamente al pensamiento único socialdemócrata y a la consiguiente corrección política que se impuso en España y en la Unión Europea, en general.

Esto sucedió en el momento en que el PP abrazó el estado del bienestar -paradigma del ideal socialista-, bendijo la obra social de Felipe González, y contribuyó a su desarrollo posterior en la era de Aznar, cuando no a nivel autonómico y municipal siempre que ha tenido el poder.

El PP se adscribió de esta manera una posición ideológica subordinada a la izquierda. Ya sólo quedan matices entre el PP y el PSOE, porque para ambos, gobernar es regular con detalle cualquier aspecto de la economía. Para ambos restringir la libertad individual en pos del pensamiento único es legítimo. Ambos abusan de la recaudación de impuestos como  instrumento básico de coacción y coerción al ciudadano. Y los dos reparten subvenciones y crean empresas públicas para planificar y dirigir la economía del país, y desplegar sus redes de clientelismo político como instrumento de control social y de consolidación del voto cautivo.

Cuando el PP asumió todo esto, perdió la batalla ideológica frente al PSOE. Renunció a su propio espacio ideológico, probablemente empujado por su innata necesidad de dar continuidad al paternalismo franquista, que fluye en su ADN fundacional.

Nada de lo que padecemos actualmente es casual: ni en nuestra sociedad ni en nuestra economía. La inmensa crisis que sufrimos, es el único resultado posible y consecuencia inevitable y necesaria, de la alternancia en el poder entre PP y PSOE, que  han ejercido el gobierno de la misma manera, han hecho muchas cosas igual, y han comulgado en lo esencial.

La hiperregulación, la Estafa del Bienestar, el clientelismo del sistema de subvenciones, el Estado como alfa y omega de la actividad económica. Todo ello les iguala al PP y al PSOE. Esta es la ideología que PP y PSOE comparten.

Pero el destino ha querido que la realidad superase a la ficción política. Rajoy y el PP en tromba, decidieron adelantar al PSOE por la izquierda, abriendo una nueva era de superrealismo socialista: subieron los impuestos nada más llegar al poder, penalizando la actividad productiva; aprobaron una reforma laboral, inspirada en el ideal intervencionista, que judicializa aún más las relaciones laborales; insuflaron oxígeno al sistema de subvenciones, y más recientemente, impulsaron la refinanciación ilimitada del elefantiásico estado autonómico, dispensando e incentivando el despilfarro.

Desde hace ya varias legislaturas, muchos electores han venido votando al PP con la nariz tapada, tantas y tantas veces. Votaban el mal menor que representa el PP: la alternativa era votar a una izquierda tan sectaria y corrupta, como la ideología que la define, el socialismo.

Pero lo sucedido recientemente en Andalucía, cuando 400.000 votantes del PP decidieron abstenerse, extendiéndole al PSOE la alfombra hacia el gobierno regional, es sin duda un punto de inflexión en el comportamiento sociológico de este electorado.

Al fin, se cansaron de votar con la nariz tapada. Total, ¿para qué iban a votarle? Sabían que con un gobierno andaluz del PP,  todo hubiera seguido igual, pero con distintos beneficiarios políticos. Arenas, el gobierno de Rajoy, el PP andaluz, lo habían venido proclamando durante la campaña electoral: se iban a mantener las subvenciones, el PER, las subidas de impuestos, las empresas públicas… ¿Qué más da quien gobierne Andalucía, si todo son más impuestos, más subvenciones, más clientelismo?

Ante este triste panorama, no es extraño que los andaluces, entre el original y la copia, hayan decidido lógicamente votar por el original.

¿Y es que realmente estamos todos dispuestos a creer que hay una única manera de organizar la sociedad? ¿Realmente creemos que el dirigismo y el intervencionismo de los gobiernos del PP y el PSOE es la única manera de gobernar a los ciudadanos?

Intervención sobre intervención, es el modelo de gobierno que padecemos. Y el resultado es desolador, porque los ciudadanos cada vez tenemos menos capacidad y autonomía para decidir sobre nuestras vidas y nuestra actividad económica.

¿No era acaso socialismo trabajar para el estado, y que fuera el gobierno el que dispusiese del dinero de los ciudadanos a su capricho?  El gobierno del PP decidió en diciembre pasado sustraernos la mitad de nuestro salario bruto. O lo que es lo mismo, trabajaremos de enero a junio para el estado, y de julio a diciembre para nosotros mismos.  Esto es socialismo.

¿No es característico del socialismo que el estado sea en un sumidero de gasto improductivo? Actualmente, la voracidad de gasto público no tiene límite, y muy al contrario, el PP sólo está preocupado en perpetuar la Estafa del Bienestar, el clientelismo y las subvenciones. Esto es socialismo.

¿No es característico del socialismo que el estado sea incapaz e ineficaz en satisfacer las necesidades de los ciudadanos? Las familias escolarizan a sus hijos en el idioma y el colegio que decide el estado. ¡Y ninguna de las universidades públicas de España está siquiera entre las 150 mejores del mundo! La capacidad de los servicios sanitarios y hospitalarios, está estructuralmente saturada, y la falta de medios se resuelve siempre a costa de la buena fe de los médicos y los enfermeros. El sistema de pensiones es una estafa piramidal de una proporción gigantesca en la que, para más inri, el gobierno siempre se reserva el derecho de recortar su cobertura.  Y esto también es socialismo.

El socialismo habita entre nosotros. Vivimos en socialismo.

Los españoles, como la fábula de la rana que hierve en el agua, nos estamos cociendo a fuego lento en el ideal socialista, durante los últimos 30 años. Y el PP es tan causante y responsable de ello como el PSOE. El drama que tenemos delante de si los españoles, es que el PP está aumentando la llama del fogón, y  en pocos años, nos escaldaremos en este socialismo del que será muy difícil librarnos.

El PP, la derecha acomplejada, ha sido cooperador necesario en este proceso de adoctrinamiento ideológico de los españoles. Y ya nadie, ninguno de sus votantes esperan que cambie. Los 400.000 andaluces que se abstuvieron el pasado 25 de marzo, ya se han dado cuenta de ello. Y muchos más lo harán a partir de ahora.

Es por lo tanto ahora el momento en el que debe emerger una alternativa de voto para electorado no-socialista. Un partido político que trabaje por despolitizar todo lo que el PP y el PSOE han politizado, con claros e inequívocos principios liberales, que haga primar a la sociedad civil, no sólo frente al gobierno y los políticos, sino a costa y en perjuicio de ellos, y de su poder desmedido y descontrolado.

Desde hace ya casi dos años, muchos liberales, y muchos de ellos muy significados en su ámbito, nos estamos reuniendo en torno al Partido de la Libertad Individual. Si compartes aunque sea un solo argumento en este artículo, entonces debes venir a conocernos.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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