Ciencia

Algunos mitos sobre el cerebro rotos por la ciencia

Bien, vengo a desmitificar algunos teorías de andar por casa que se han comprobado como terminantemente falsas sobre nuestro coco. La primera es que a edad adulta no se producen neuronas nuevas. Es falsa, se producen, en cantidad variable según muchos factores, desde la salud general hasta la necesidad de las mismas, es decir, se estimulan por el aprendizaje. Fíjense por dónde… La segunda es sobre el número de neuronas, de modo heurístico, decimos que a mayor número de éstas mayor inteligencia y tampoco es cierta. Cuando tenemos más número de neuronas es el quinto mes de gestación y, a partir de ahí, empieza una limpieza de ellas que acaba con desde el 25% hasta el 75% de ellas (impresionante). Otra son las diferencias de los sistemas nerviosos de ambos sexos que se constata en bastantes aspectos, diversos dimorfismos explican las tendencias sexuales como la identidad de género. Es algo biológico con lo que los Teletabbies no alientan a los niños a la homosexualidad como se ha dicho por ahí ¡y hasta se prohibieron en Polonia! Tampoco una pareja de padres homosexuales determinan lo más mínimo la orientación sexual de su hijo adoptivo. No pueden.

Por pasos. Resulta que hay zonas del SNC que permanencen con la capacidad de procrear nuevas neuronas mediante el proceso llamado como neurogénesis. Esto se produce en el giro dentado del hipocampo sobre todo y hay actividades como aprender idiomas, los deportes, desarrollar habilidades nuevas intelectuales como motoras, etc. estimulan la neurogénesis, por tanto, la modulabilidad del cerebro adulto es posible por dos vías: la sinaptogénesis (creación de conexiones entre las neuronas) y por la neurogénesis. Por otro lado, cabe explicar la insaciable capacidad de aprendizaje de los chiquillos a costas edades. La respuesta a este enigma viene por el proceso de mielinización, el cual consta de, básicamente, una ventaja y una desventaja. La primera se trata de aumentar la velocidad de transmisión de información entre las neuronas pero, por contra, reduce la flexibilidad y la capacidad de crear nuevas conexiones o sinapsis. Este proceso consolida las conexiones, las dota de resistencia y va definiendo la configuración de todo el sistema nervioso. Para quién no sepa de qué se trata esto, en breve, la mielina es una capa lipídica formada por muchos fosfolípidos y colesterol que recubre las prolongaciones responsables de conectar las neuronas, llamadas axones, el aislamiento por esta capa permite la mayor velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos. Hay zonas del SNC más tempranamente mielinizados pero otras, la corteza cerebral, se demoran hasta la edad adulta.

El genocidio neuronal de los primeros meses de vida y hasta algunos años es causado porque las neuronas, para sobrevivir, requieren de unos factores de crecimiento (sustancias proteicas) que, a modo de hormonas, indican al captarlas las neuronas el mensaje de “sigan trabajando”. Si éstos no consiguen llegar a las neuronas, grosso modo, se suicidan (proceso de apoptosis). Las células proveedoras de los factores de crecimiento tales como el BDNF, el NGF y otros más son las celulas gliales, leales acompañantes de las neuronas en todos los tejidos nerviosos. Las razones pues, de esta estrategia evolutiva se basan en, según la experiencia y el aprendizaje de los niños a corta edad, ir manteniendo las neuronas productivas o activas, útiles en definitiva y desacerse del gasto de las neuronas inútiles. La estrategia es próxima a la idea de la selección natural pero no en las especies, sino en estas células. Compiten por llegar a proveerse de factores de crecimiento conectando con ciertas células gliales. Por otro lado, desde una perspectiva global, quedarse con lo justo y necesario es una forma de optimizar el gasto energético pues el cerebro es el órgano más gastón de todos llegando a cotas de un 20% de toda la energía en los adultos; en los niños alcanza el 50% (hay que recortar en gastos…).

Finalmente, el tercero de los misterios, denostado por algunos inflexibles seguidores de muchas religiones o ideologías determinadas, es el de la tendencia sexual. Dicen “la homosexualidad no es natural” y culpan a los padres, o a su ambiente pernicioso y pecaminoso. En cambio, esa vuelta de tuerca da validez a la hipótesis del origen biológico de la orientación sexual. Hay zonas del hipocampo y otros núcleos nerviosos importantes diferentes con las diferentes orientaciones sexuales que, como es visible, no covarían junto con el sexo del individuo al 100%. Se trata de una cuestión del desarrollo. Ahora hay sobre la mesa algunas hipósis genéticas sobre el fenómeno aunque no han demostrado ser correctas o determinantes al completo; parece que es cuestión de las fases tempranas de desarrollo, en especial, en el período crítico de la influencia de las hormonas sexuales masculinas en el feto donde un retraso puede provocar efectos, entre los que se podría encontrar, el cambio en la orientación sexual.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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