El Librepensador El Librepensador
Tamaño de fuenteAa
El LibrepensadorEl Librepensador
Buscar
  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida
Síguenos
El Librepensador > Blog > Economía > Una alternativa a la equis
Economía

Una alternativa a la equis

Última actualización: 30/05/2012 08:56
josemizq
josemizq
Porjosemizq
Autor del libro publicado en mayo de 2012), titulado: Y la Iglesia se topó conmigo. Autobiografía de un cura insumiso y rebelde. Natural de Tenerife (Islas...
Seguir
Compartir
Compartir
La letra equis, antepenúltima del abecedario español. La equis sirve para muchas cosas y está presente en frecuentes aplicaciones. Acude en nuestra ayuda para múltiples situaciones: resolver una ecuación matemática, marcar o señalar una opción en exámenes, cuestionarios… Hasta en el Impuesto de la Renta la encontramos.
Y aquí me detengo para lanzar una propuesta de reflexión, al mismo tiempo que una alternativa a ver si se podría llevar a la práctica. La parada es casi obligatoria por cuanto la letrita de marras adquiere una relevante importancia hasta el 30 de junio.
Imagino que ya saben, queridos lectores, por dónde van los tiros, porque, sin lugar a dudas, es la equis más polémica y controvertida en este país por esta época del año. Muchos la defienden y otros tantos la aborrecen desde que a alguien se le ocurrió semejante idea para dividir a todo un país. Una simple equis.
¿Qué elegir, me pregunto, ante estas opciones? ¿La equis para asuntos sociales, para la Iglesia católica o, sin más, la dejo en blanco? Y aquí entran en juego, mezcladas con lo económico, la fe y la religiosidad. Una mezcla un tanto rara y agridulce (creo). Muchos dicen que esa equis es para ayudar y sostener a la Iglesia de la que se consideran fieles seguidores, la Santa Madre. Respetable. Otros dicen que para dárselo a organizaciones laicas, que ni de coña. Respetable. Y un resto afirma que esta financiación es «injusta», pues el porcentaje «lo detraen de todo el conjunto de lo recaudado anualmente». Por ello, defienden que el culto y el clero de «cualquier» organización religiosa y de las organizaciones a su servicio se financien «exclusivamente» por sus fieles. Más respetable todavía.
Y en este sentido va mi alternativa. Así que propongo crear un nuevo escenario. A partir del año que viene, claro, porque en este está todo el pescado vendido.
1) Fecha 02/01/2013. Que se sienten a la mesa las dos partes, Estado e Iglesia, y que lleguen a un acuerdo para derogar las famosas leyes de Mecenazgo y Concordato. Bueno, bueno, si esto ocurriera (que lo dudo), habría fiesta nacional.
2) Eliminar todas las equis del Impuesto sobre la Renta que conciernen a este asunto.
3) Que cada persona perteneciente a una organización religiosa aporte mensualmente de su sueldo o de sus ahorros, ya sea en efectivo o mediante ingreso en la cuenta de su parroquia o del obispado que le corresponda, la cantidad que dicha organización estipule. Pongamos un tramo: de 20 euros hacia arriba, según la fe, el fervor y el grado de creencia que se tenga. Si se cree que aportando más pasta se tiene asegurado el pasaporte para salvar su alma, pues adelante. «No problem», como dirían los británicos. Todos los meses, sin retraso, más que nada porque los que están al servicio de las distintas comunidades también tienen que comer. Estamos hablando de, aproximadamente y según la estadísticas del año pasado, 7.454.823 declarantes católicos simpatizantes o practicantes. Bien, si ponemos una media de 100 euros mensuales por contribuyente afín a esta organización religiosa, daría una cifra mensual de 745.482.300 euros. Una cifra más que digna, creo. Me imagino la escena, por ejemplo, en una boda, en un entierro o en las fiestas del pueblo: “Queridos feligreses, a partir del año que viene, dejaré de cobrar el sueldo por parte del Estado y serán ustedes, católicos fervientes, los que con su aportación mensual, tendrán que pagarme por los servicios prestados, esto es: misas, comuniones, entierros, bautizos, clases y otras necesidades”. Eso sería lo normal, de pura lógica y sentido común. La equis se iría a cumplir su función: despegar la incógnita. Y muchos de los que ahora la marcan, se irían a la playa en vez de a misa. Eso, fijo. Qué fácil y cómodo es recurrir al conjunto del Estado.
Se acabó la discusión y el debate. Siento tremenda curiosidad por saber si se alcanzaría esta cifra. Y es que, señoras y señores, no es lo mismo marcar una equis orgullosa y silenciosa en un papel que soltar del bolsillo todos los meses, sin anestesia, 100 euros para sustentar, por ejemplo, a un cura como yo (en caso de haber seguido en el sistema) o a cualquier otro sacerdote que, por cierto, puede caer como una patada allí donde más duele al feligrés de turno.
Me gustaría leer y escuchar a todos los que defienden la equis para la Iglesia católica. Me muero de ganas por saber su decisión y también de pena e inanición, porque no me comería una rosca.
Compartir este artículo
Correo electrónico Copiar enlace Imprimir
Porjosemizq
Seguir
Autor del libro publicado en mayo de 2012), titulado: Y la Iglesia se topó conmigo. Autobiografía de un cura insumiso y rebelde. Natural de Tenerife (Islas Canarias). Vive una infancia feliz en un pueblo del sur de la isla (GÁ¼imar). A las 11 años ingresa en el Seminario Diocesano de La Laguna y tras 13 años, se ordena sacerdote. Fue destinado a las islas de La Palma, La Gomera y Tenerife para ejercer el ministerio sacerdotal. Su experiencia como clérigo dura escasamente tres años tomando la determinación de abandonar, por coherencia y criterio personal, la iglesia católica. Posteriormente contrae dos matrimonios, divorciándose otras tantas. Actualmente es padre de tres hijos y trabaja en administración de empresas.
Artículo anterior «El colmo es el monstruo que vive dentro de un asteroide»
Artículo siguiente Como setas en el bosque

Lo más leído

Ernest Urtasun el nuevo ministro de Cultura del Gobierno de Pedro Sánchez

Ernest Urtasun el nuevo ministro de Cultura del Gobierno de Pedro Sánchez

Por
Jordi Sierra Marquez

Vicente Blasco Ibáñez y la Masonería

Por
Ricardo Serna
Alpinismo. Al filo de la escalada

César Pérez de Tudela: la pasión por el alpinismo

Por
redaccion
Psicoterapia online una ventana abierta al bienestar emocional

Psicoterapia online: una ventana abierta al bienestar emocional

Por
Jordi Sierra Marquez

Deportes y actividades en la Naturaleza Navarra

Por
redaccion
Santa Inquisición

La Iglesia católica y sus crímenes contra la Humanidad

Por
JavierFisac

Los usuarios de car2go en Madrid han reducido más de 1.600 toneladas de emisiones de CO2 en 2017

Por
redaccion
Cuál es el mejor seguro médico para 2020

¿Cuál es el mejor seguro médico para 2025?

Por
Jordi Sierra Marquez
Ya tienes listo tu bikini para el verano

Ya tienes listo tu bikini para el verano

Por
Jordi Sierra Marquez
Libres Pensadores

Filosofía del Derecho

Por
brodgari
Anterior Siguiente

Quizás también te interese

Economía

Castillos en el aire (La volatibilidad de los mercados financieros)

10/05/2010
Así podemos pagar gasolina con el móvil y ahorrar dinero
Economía

Así podemos pagar gasolina con el móvil y ahorrar dinero

25/10/2023
Cómo el confinamiento ha cambiado nuestros hábitos de compra
Economía

Cómo el confinamiento ha cambiado nuestros hábitos de compra

12/04/2021
EconomíaEstilo de vida

El gigantesco fraude de los alquileres

02/10/2018
El Librepensador

Medio digital independiente de información y opinión, con 17 años de trayectoria. Periodismo transversal, plural y transparente. Editado por Adstriva LLC.

Secciones

  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida

El Medio

  • Quiénes somos
  • Equipo
  • Estándares editoriales
  • Ética e independencia
  • Correcciones
  • Contactar

Ayuda y legal

  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Política Cookies

© 2026 El Librepensador · Editado por Adstriva LLC. Todos los derechos reservados.

¡Bienvenido de nuevo!

Inicia sesión en tu cuenta

Nombre de usuario o dirección de correo electrónico
Contraseña

¿Olvidaste tu contraseña?