Economía Sociopolítica

La corrupción mundial y su impacto en la economía

“El PIB mundial se estima para 2010 en 76.647,403,000,000,000 de dólares norteamericanos,  un número  que equivale a que una persona tardaría 2,464,000 años en contarlos a dólar por segundo.  Y con la corrupción se pierde la centésima parte de ello…”

         Los indicadores de transparencia trabajados desde la década de los 90s por la OITI –Organización Internacional Transparencia Internacional, (Transparency International) nos dan una pauta para la determinación de la corrupción en determinado país.

         El PIB mundial –según Banco Mundial es 76.647,403 miles de millones de dólares norteamericanos en 2010, un número que para tener idea debemos agregarle 9 ceros, quedando:  76,647,403,000,000,000; que equivale a que una personas tarde 2,464,000 años en contarlos a dólar por segundo-. Y según estimaciones  del Banco Mundial, la corrupción puede mermar el crecimiento de un país entre 0.5 y 1 puntos porcentuales por año.  Es decir, las perdidas por corrupción en el mundo asciende a 766,474 miles de millones de dólares.

         Si a ello le sumamos las ganancias por tráfico de drogas que equivalen a un 3.5 del PIB mundial, los números marean.

         Debemos entender por corrupción el abuso del poder encomendado para beneficio personal –no perdamos de vista que en ese delito participan dos sujetos, no solo el funcionario y empleado público, sino el corrupto de la empresa privada o el ciudadano que participa en ese abuso del poder-.

         El Índice de Percepción de Corrupción –IPC – se mide: 0 es mayor corrupción y 10 es el indicador de menor corrupción.

         En el informe de 2010 los países con menor corrupción en el mundo (de 182 países evaluados) eran: Dinamarca, Nueva Zelanda, Singapur, Finlandia, Suecia, Canadá, Países Bajos, Suiza, Australia y Noruega.

         Mencionemos algunos países  sueltos:  Gran Bretaña puesto 20; Chile –país latinoamericano con mejor indicador- tiene el puesto 21; Estados Unidos en el 22; Francia en el 25 y España ocupa el puesto 69.  Los últimos puestos de transparencia son  Afganistán, Birmania y Somalia.

         Y aquí se debe hacer un esfuerzo de imaginación: el PIB de España  en 2010 fue de  1477840 millones de dólares y si está en el puesto 69 es de suponer que los corruptos se robaron 14,778,400,000,000 dólares.  Y si España ese año creció digamos solo el 0.7 %; si la corrupción hubiera sido 0, su crecimiento estaría entre 1.2 y 1.7 % del PIB.

         Hay países donde el nivel de corrupción ronda el 8 % del PIB, casi dos tercios de sus ingresos para cubrir sus presupuestos nacionales.  Y lo destacable es que en esas transacciones participan-como en todos los países con algún grado de corrupción- empresas, empresarios, políticos y empleados públicos-.  En Guatemala (puesto 91) es legendario el pago del 10 % de comisión a empleados y funcionarios públicos sobre contratos u obras asignados por el Estado.

         Y todos estos corruptos impunemente exhiben sus fortunas en los centros turísticos de América o Europa, felizmente convertidos en grandes personajes.   

         Siempre cabe esperar el cuestionamiento del  Corrupto que dependiendo del país: cuestiona el estudio de OITI; cuestiona las cifras y sustenta su “derecho”  a corromper. 

         Hay suficientes recursos para que los ciudadanos de todos los países intenten mejorar su nivel de transparencia mejorando los controles, castigando severamente a los corruptos y considerando que entre más corrompido es una país, más roban la riqueza de sus ciudadanos; arruinan el libre comercio, alejan a los inversores que generan nuevos empleos, reducen los ingresos impositivos y aduanales.

         Hay muchos motivos para mejorar la transparencia en cada país.  Se tiene que tener mucha imaginación para calcular  todo lo que se puede hacer con los recursos que se roban los corrompidos en su país.

 

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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