Sociopolítica

Columna en el periódico Siglo21 de Massachusetts

 

 

Siglo21 es el periódico hispano de mayor tiraje y circulación en Nueva Inglaterra. Se publica todos los jueves y se distribuye en Massachusetts, New Hampshire y Rhode Island. Durante 12 años consecutivos y más de 600 ediciones publicadas, Siglo21 ha servido a la gran comunidad hispana con un periodismo democrático, independiente, pluralista, crítico e irreverente.
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El periódico SIGLO21 ha tenido el detalle de incluirme entre sus columnistas y quiero agradecer la confianza. La reflexión que adjunto ha sido publicada en la actual edición y quiero darles su web para que puedan darse un paseo por el otro lado del mar, en las tierras del norte de Norteamérica donde se bañan las borrascas:     www.siglo21.com 

Desde el otro lado del mar

Publicado por Velveth en Sep 7th, 2012 Puedes saltar al final y dejar un comentario.
Eugenio Mateo Otto   
Pienso que hasta para rendirse hace falta valentía. Los cobardes no se rinden, se alían con el vencedor y considero que eso es indignidad con pretensión de inteligencia.
Ante todo, envío a los lectores del periódico Siglo21 un afectuoso saludo desde el otro lado del mar, desde ésta anciana y decrépita Europa, a la vez que agradezco a su presidente, Víctor Manuel González-Lemus, la oportunidad que me brinda de poder contarles, a partir de ahora, “Cosas”. Cosas distintas a las habituales que a ustedes les toca vivir. Distintas por razones obvias pero idénticas bajo la percepción de esa íntima sensación de que todos los seres humanos amamos y tememos de la misma manera.
Particularmente, escribiendo estas palabras, estoy en el crucial instante de traspasar una puerta para convertirme en texto, en letras que llegarán a sus ojos y ojalá a su mente, sin importar la distancia. Al contrario que a Kafka, mi metamorfosis me permite pasar de hombre a esencia de verso sin recibir dolor, más bien al contrario, experimentando placer. Ese gusto de la plática en reposo, de la comunicación entre congéneres es nuestra única arma contra la soledad en una sociedad que hace todo por el individuo sin contar con el individuo.
Es probable que no todos de ustedes conozcan al detalle la situación de mi país. Soy español y por tanto con muchas raíces de unión entre nuestros pueblos latinos. Quizá alguien pueda pensar que son raíces de desencuentros coloniales y no seré yo quien le discuta. La historia la escriben las circunstancias y unas benefician a unos y otras perjudican a otros. Pero son los pueblos los que finalmente han decantado la balanza y en nuestra comunidad cultural fluye el idioma, vehículo imprescindible para unir a las razas, como el nexo común de la identidad.
Decía que soy español y estoy orgulloso de serlo pero igualmente lo estaría si fuese dominicano o puertorriqueño, pongo por ejemplo. Amar el lugar al que se pertenece es de bien nacido y no va en detrimento de poder amar también al lugar que se elije. Yo he viajado bastante por todo el mundo y confieso que he visitado rincones que me tentaron a quedarme. Si lo hubiera hecho, mi vida sería otra; yo sería otro, pero no me cabe duda de que mi tierra siempre tiraría de mí aunque jamás volviera a ella.
Así, en la acomplejada España soplan malos vientos por culpa de esas sutiles cuestiones que hablan de economía. Estamos en crisis, profunda y catártica, de la que confieso no saber cómo vamos a salir. No es mi intención conferenciar sobre la Socio-Economía sino ponerles en situación de que en estas tierras los ciudadanos debemos resistir el vendaval sin enterarnos por dónde llegaron las primeras rachas. Sin embargo la sociedad late, aunque a un ritmo más lento.
Nos aferramos a la esperanza de que cualquier tiempo por venir será mejor y cerramos los ojos, quizá pretendiendo despertar de una pesadilla. ¿Postura cobarde? ¿Rendición? Pienso que hasta para rendirse hace falta valentía. Los cobardes no se rinden, se alían con el vencedor y considero que eso es indignidad con pretensión de inteligencia. Acogerse al instinto de supervivencia es resistir y resistir es lo único que nos queda, maniatados por la Prima de Riesgo, por los Mercados, por enemigos sin cara ni nombre.
La Cultura cobra nueva dimensión en tiempos difíciles y es preciso mimarla como a una cosa delicada y efímera sabiendo que se nos va en ello la libertad como individuos. La Cultura en España sufre por los recortes y ajustes de presupuestos; los apoyos desde la Administración desaparecen; se la sepulta con más impuestos; la actividad creativa nota la sequía. Es la eterna moneda de cambio en las crisis, que se considera superflua y de poca importancia. Sin embargo los políticos de turno se llenan la boca con su nombre buscando votos mientras cierran las subvenciones con el pretexto de que no hay dinero. Paradoja en la comedia de la confusión. Cuántos fondos públicos se han dilapidado en fastuosos edificios-museos, olvidando curiosamente a los verdaderos protagonistas de la cultura: artistas, pensadores, escritores, creadores en general. ¡Qué derroche!
Ahora que se nos están comiendo las vacas flacas llueven los ejemplos de los tiempos que nos esperan a todos aquellos que de una u otra manera vivimos para la Cultura, no de la cultura. Sin ir más lejos, una de las artes más populares, la Cinematografía, hondamente insertada en nuestro imaginario cultural, está en peligro de extinción. Ya arrastraba una penosa enfermedad que afectaba irremediablemente a la taquilla pero ahora, en las nuevas medidas del Gobierno la subida del I.V.A. (impuesto de valor añadido) para las salas de cine, teatros y espectáculos, pasa del 8% al 21%, que quiere decir que el boleto de entrada sube un 13% y que a su vez significa que si antes iban pocos al cine, a partir de ahora no irá nadie. A eso creo que le llaman economía de escala. También que son medidas necesarias… (Aunque no aclaran para quién).
Pero en el fondo, es divertido. Entiéndanme bien. Es penosamente divertido porque descubres de forma ininterrumpida la cantidad de “clowns” que se empeñan en actuar en nuestro nombre y a nuestra contra, olvidando el sagrado derecho que les hemos dado en las urnas para que fuesen los que defendieran nuestros intereses como ciudadanos. Aunque no lo crean, hacen el ridículo. Aunque tengan el poder, dan risa tonta. Es tan divertido como aquel dicho sobre un pobre hombre que para no volverse loco les puso nombres a sus dedos para poder hablarles de tú a tú.
Finalmente, amigos, el que no se ría de su sombra no tiene nada que hacer en estos tiempos. Cuando nos quedemos sin sombra ya veremos cómo improvisar.
Como dijo el escritor Eduardo Marquina: España y yo somos así, señora. Pero como esta frase sólo tiene un sentido bravucón, a mí se me ocurre esta otra: La España que nos duele nos hace así, improvisadores. ¡Carajo!
Para Siglo21 es un honor dar la bienvenida a Eugenio Mateo Otto, quien a partir de la presente edición, forma parte de nuestros selectos columnistas. Disfruten esta y las próximas entregas. ¡Bienvenido Eugenio!

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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