Marea blanca, marea gris

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Marea blanca, marea gris

Gris marengo, para ser más exacto, porque por mucho que uno pueda estar de acuerdo en algunas de las reivindicaciones de los profesionales de la sanidad de la Comunidad de Madrid, que no es mi caso, éstos pierden toda su autoridad moral al no haber ejercido la misma fuerza ni la misma beligerancia ante la auténtica tropelía cometida por el gobierno del Partido Popular, no de Madrid, sino de España, cuando se eliminó la universalidad de la sanidad pública española.

En ese momento, y no ahora, todos los profesionales sanitarios españoles debieron haber salido a la calle a protestar contra esta barbaridad que se ha ido olvidando en el tiempo pero que no podemos dejar atrás. Durante su primer año de gobierno el Partido Popular ha reformado dando palos de ciego, blandiendo la austeridad como la espada de Damocles que convertía en inevitable lo opcional, pero nunca fue tan lejos en la contracción del Estado del Bienestar como cuando negó la sanidad pública a determinados colectivos residentes en España, una medida ineficiente desde el punto de vista económica, insolidaria e inhumana.

Entonces, como pueblo hipócrita que somos, no salimos a la calle para defender la verdadera conquista de la sanidad pública española, su universalidad, algunos alzamos la voz pero no lo suficiente y pronto acabamos por ignorar lo que estaba sucediendo de verdad más preocupados por mantener nuestros caprichos a buen recaudo. Mientras tanto los inmigrantes que ya no pueden acudir a los centros de salud ni a las consultas de especialistas malviven con sus dolencias viendo como el resto de ciudadanos no hace otra cosa más que volver la cabeza a su paso.

¡Basta ya de hipocresías! Lo estamos pasando mal, nadie lo duda, pero peor lo pasan aquellos que no tienen ya ni tan siquiera una cobertura sanitaria adecuada. Salgamos todos a la calle pero por algo de verdad, por defender los derechos de quien no tiene otra cosa más que el apoyo de sus iguales, nosotros, a pesar de que prefiramos defendernos sólo cuando nos atañe directamente.

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