El cambio que vamos a conseguir

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El cambio que vamos a conseguirLa semana pasada asistí a un evento público en el salón Patio de la infanta de IberCaja Zaragoza en el que se presentaba oficialmente Link my job, un nuevo portal de empleo de iniciativa y capital aragoneses. El acto, éxito de público y contenidos, contó con la presencia de los creadores de la plataforma, y otros ponentes destacados quienes arrojaron luces de esperanza sobre lo poco alentador del panorama que nos rodea.

Mario Picazo, célebre hombre del tiempo, nos habló de emprender como la alternativa mas digna y efectiva existente hoy en día para salir adelante, poniendo como ejemplo su propia experiencia personal, el trabajo incesante y las excelencias de la red para llevar a cabo proyectos exitosos con inversiones prudentes al alcance de muchos.

El exministro Manuel Pimentel (uno de los pocos que ha sido capaz de dimitir en la historia de la democracia, lo hizo en el PP en el año 2000 bajo el bigote de Aznar), acudió al ejemplo de la evolución de las especies y la adaptación a los cambios como premisa a tener en cuenta para rozar el éxito, que se culminará con la adecuada toma de decisiones, rodearse de las personas adecuadas y pensamiento positivo a partes iguales.

También Manuel Coloma, psicólogo y entrenador deportivo, acudió a conceptos como la autoconfianza, la motivación, el compromiso con uno mismo, la percepción global de las situaciones y su visión angular para hallar soluciones a problemas ya planteados.

Los rostros del público, joven en su mayoría, pensé que talvez albergaban una luz especial al escuchar a tan elocuentes oradores que eran corroborados por ilusionados comentarios que entre ellos hacían. Parecía que de algún modo ciertos síntomas de cambio querían instalarse en sus ánimos para trabajar en dar el paso adelante y no atrás en el camino de la vida, no queda otro remedio.

Eventos con figuras relevantes como estas tienen lugar a diario promovidos por gente como nosotros, por gente ajena en su mayor parte a la alta administración y que se preocupan de volver a sembrar esperanzas en los demás para que no caigan en la indolencia y en el desánimo más absoluto frente al desasosiego que otros plantean. Estos encuentros son necesarios y desde aquí te invito a acudir a ellos para que sepas descubrir tu mejor faceta y podernos enfrentar con armas hasta ahora desconocidas a la adversidad que nos asalta a diario.

Y es que, pese a la aparente resistencia que quienes nos gobiernan, algo está empezando a cambiar. Ojala, pues, no me equivoque, porque creo que tal vez el germen de algo nuevo se está ya desarrollando en el interior de muchos de nosotros. Es algo inminente, imparable ya. No podemos esperar a que esos aprovechados del otro lado de la mesa nos arreglen nada; bastante tienen ellos con trabajar día a día en seguir saqueándonos, en tratar de guardar las apariencias y en justificar chanchullos mediante su chulería atroz, en vez de dedicar sus esfuerzos (que para eso han sido elegidos, no lo olvidemos) a construir un estado libre y de derecho en donde reine la equidad. Porque ellos mismos se han encargado de demostrarnos que la carrera política no es sino una carrera de poder, un «quitatetúparaponermeyoymisamigos» y seguir trincando lo que puedan a manos llenas sonriendo entre dientes y sabiendo que nada les va a pasar porque el sistema que ellos mismos se han montado les va a proteger de todo mal mediante amnistías fiscales e indultos penales, mientras dicen tener “la conciencia muy tranquila” y “que no les consta” exhibiendo acrobáticos ejercicios de cinismo difíciles de sobrellevar.

Y poco más podemos hacer con toda esta caterva de mangantes inalcanzables, a parte de trabajar o de seguir, al menos, intentándolo, sino demostrarles nuestra indignación con mareas de todos los colores, con nuevos partidos, idearios y movimientos sociales o publicando nuestras opiniones a cerca de la bajeza infinita de nuestra clase política. Porque no, no nos va quedar otro remedio que ser nosotros mismos, armados con nuestra fe inamovible, en nuestras capacidades, nuestra esperanza, nuestro trabajo incesante y la creencia firme de que lo vamos a conseguir, quien nos saque de esta crisis puñetera que ya huele y que ellos han montado a base de engaños y falacias; nosotros y nadie más quien les dé en las narices a esos aprovechados que han pasado a convertirse en enemigo público a batir para que nos dejen trabajar en paz y salir de ésta, ya que ellos han demostrado con creces su alta incapacidad para cualquier empresa útil, salvo para desmontar un estado que con esfuerzo un día levantamos entre todos y obtener en cada uno de sus interesados movimientos susbstanciosos réditos políticos y económicos.

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