La presunción de inocencia de Mariano Rajoy

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Hasta que los jueces no demuestren lo contrario Mariano Rajoy es absolutamente inocente de todo el jaleo que se ha montado con la presunta movida de los sobres B que, al parecer, manejaba el extesorero Bárcenas. Y no solo es inocente Mariano, lo es junto al presidente toda la cúpula del PP. Y lo son porque en nuestro actual ordenamiento jurídico la presunción de inocencia es un derecho que no puede ser conculcado ni quebrantado por las percepciones que se tengan de un caso, ni siquiera por el olor fétido que desprenda el mismo.

photo credit: Xoan Baltar via photopin cc
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Sin embargo la presunción de inocencia de Mariano se ha debilitado, in extremis, tras la comparecencia del sábado ante los medios de comunicación. Rajoy perdió una magnífica oportunidad de consolidar su posición al no desvincularse de forma contundente e incontestable de los presuntos tejemanejes del filibustero Bárcenas.

Rajoy no quiso explicar por qué Bárcenas no fue cesado del PP (Bárcenas dimitió de sus cargos voluntariamente), ni por qué hasta abril de 2010 el PP pagaba la defensa del extesorero a razón de 350 euros la hora al bufete del prestigioso penalista Miguel Bajo, ni por qué Bárcenas mantenía sus papeles en la sede de Génova del PP, amén de uso de secretaria y coche del partido hasta hace cuatro días. Mariano no estuvo dispuesto a aclarar tampoco por qué ha venido defendiendo a capa y a espada la honorabilidad y la inocencia de don Luis, a pesar de la que ha estado cayendo estos años sobre el exmandamás de las finanzas conservadoras.

Rajoy, en puridad, es absolutamente inocente mientras no se demuestre lo contrario, pero hubiera sido todo un detalle anunciar el sábado que el PP se iba a querellar contra este presunto chorizo, o simplemente manifestar, sin pelos en la lengua, que alguien a quien se confiaron las finanzas del PP y que ha sido capaz de acumular (que se sepa) más de 20 millones de eurakos en cuentas ocultas de Suiza, beneficiándose de una amnistía fiscal para blanquear ese dinero sucio, además de un pésimo patriota, es un presunto golfo y un presunto canalla.

Mariano, esquivo, huidizo y sombrío optó por el silencio, lo cual no acalla la imaginación de la gente, sino que hace aumentar los rumores e incrementa las dudas acerca de su honestidad, amén de elevar la bilirrubina y disparar el cabreo social. Mariano se olvida de que la mujer de César, además de ser honrada debe de parecerlo, y esto último solo se consigue cortando la cabeza de la Hidra en la que se está convirtiendo el caso Bárcenas.

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