Disminuye la tasa de deforestación en el Amazonas

0
52

Los responsables de las políticas pueden atribuirse parte del mérito por la dramática desaceleración de la tasa de deforestación en la Amazonia brasileña, dicen expertos – pero ahí no termina la historia.

Vista aérea del bosque amazónico, cerca de Manaus, la capital del estado brasilero de Amazonas. Fotografía cortesía de Neil Palmer (CIAT).
Vista aérea del bosque amazónico, cerca de Manaus, la capital del estado brasilero de Amazonas. Fotografía cortesía de Neil Palmer (CIAT).

En noviembre pasado, Brasil anunció que las tasas de deforestación habían caído 27 por ciento entre agosto de 2011 y julio de 2012, representando las tasas más bajas que se hayan registrado por cuarto año consecutivo.

Según el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE), la Amazonia brasileña perdió 4 656 kilómetros cuadrados de bosque tropical durante doce meses, comparado con 27 772 kilómetros cuadrados en 2004.

El gobierno de Brasil sostiene que esto representa una reducción del 76 por ciento desde 2004 – aproximándose al compromiso asumido por el país de reducir la deforestación en la región amazónica en 80 por ciento para el año 2020.

El país ha atribuido los dramáticos resultados a un paquete de políticas conocido como el PPCDAM (Plan de Acción para la Prevención y Control de la Deforestación en la Amazonia Legal) lanzado en el 2004.

El PPCDAM abarca más de 200 iniciativas en 14 ministerios que, juntos, tienen como objetivo reducir la deforestación en la Amazonia.

Investigación realizada por CIFOR y otros organismos para el Informe sobre la disparidad en las emisiones 2012 del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha revelado que las políticas que reducen eficazmente la deforestación incluyen el establecimiento de áreas protegidas, el uso de medidas de mando y control, la aplicación de instrumentos económicos, incluyendo pagos por servicios ambientales y la creación de políticas que tengan un impacto sobre los factores que impulsan la deforestación.

Brasil ha usado este tipo de políticas en diversos grados.

Durante la última década, el país ha establecido nuevas áreas protegidas, tierras indígenas y áreas de uso sostenible que abarcan 709 000 kilómetros cuadrados.

Esto ha disminuido tanto la deforestación como la incidencia de incendios – y, algo crucial, más que antes, estas áreas de protección se encuentran en áreas especialmente amenazadas, lo que las hace más eficaces.

Todos los días sabemos dónde se está deforestando en la Amazonia… toma cinco días desde que detectamos la actividad hasta que el personal de campo detiene a los madereros ilegales.

Una de las políticas más exitosas ha sido la implementación de los esfuerzos de ‘mando y control’, sostuvo Francisco Oliveira Filho, Secretario Ejecutivo del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil, durante un evento paralelo dedicado al tema y que se llevó a cabo en los márgenes de las conversaciones sobre el clima en Doha.

Las políticas de mando y control implican la aplicación de las leyes forestales de Brasil a través de la identificación y sanción de los responsables de la deforestación ilegal y la degradación de los bosques, y los métodos utilizados por Brasil son cada vez más sofisticados, explicó Olivera.

“Todos los días sabemos donde se está deforestando en la Amazonia”, sostuvo.

Oliveira dijo que la agencia espacial de Brasil, el centro de detección remota y las agencias encargadas del cumplimiento de las leyes, colaboran para detectar y ubicar exactamente la deforestación y la degradación de los bosques y para arrestar a los infractores.

“Toma cinco días desde que se detecta la infracción hasta que el personal de campo arresta a los madereros ilegales”, dijo.

“El año pasado confiscamos 110 motosierras, nueve bulldozers y 329 camiones”.

Investigación de CIFOR en curso revela que para detener la deforestación, las políticas de mando y control son la intervención más rentable desde un punto de vista regulatorio, sostuvo Sven Wunder, investigador de CIFOR.

Pero también crean mayores costos para los usuarios de tierra de la Amazonia en comparación con otras medidas como los pagos por servicios ambientales (PSE), explicó.

“La investigación sugiere que el gobierno tal vez tenga que buscar un equilibrio entre los desincentivos y los incentivos para hacer que el escenario de baja deforestación sea políticamente sostenible en el largo plazo, abundó.

Nueva investigación

Varios estudios recientes han determinado que las políticas públicas de Brasil han contribuido considerablemente a reducir la deforestación en la Amazonia.

Jorge Hargrave – quien también trabajó con Wunder en el reporte de PNUMA – y sus colegas evaluaron la efectividad de las políticas del PPPDAM.

Ellos concluyeron que estas políticas eran responsables de frenar la deforestación – y que las políticas de mando y control, en particular la imposición de sanciones ambientales, tuvieron la mayor repercusión.

La decisión del gobierno de centrar sus labores en 36 municipalidades donde la deforestación era más intensa también fue muy efectiva, así como la coordinación entre sectores y el alto nivel de apoyo político que recibió el programa, según estos investigadores.

Sin embargo, Hargrave también advirtió que era importante no caer en un exceso de confianza ante los resultados alentadores de los últimos años.

No queda claro que si el gobierno y las políticas cambian, la deforestación no volverá a subir otra vez, manifestó.

“Además, la falta de seguridad en la tenencia de tierra en la región ha sido identificada sistemáticamente como un problema clave y el principal cuello de botella para seguir avanzando”.

Esto nos recuerda investigación realizada por CIFOR recientemente que encontró que las políticas de conservación en América Latina necesitan armonizarse con las políticas de tenencia de tierra si se quieren mejorar los resultados para las personas y los bosques.

Las políticas de conservación y tenencia de la tierra deben armonizarse para mejorar los medios de vida de las personas que habitan los bosques de América Latina. Neil Palmer/CIAT

Las políticas de conservación y tenencia de la tierra deben armonizarse para mejorar los medios de vida de las personas que habitan los bosques de América Latina. Fotografía cortesía de Neil Palmer/CIAT

En otro estudio reciente, Clarissa Costalonga e Gandour y sus colegas de la Iniciativa de Política Climática demostraron que las políticas ambientales son importantes pero son solo un aspecto en la historia de la reducción de la deforestación.

El estudio encontró que los precios agrícolas – particularmente de la carne y soya – también habían tenido importantes repercusiones en la deforestación.

Las tasas de deforestación en Brasil disminuyeron drásticamente durante el periodo 2004-2012 (con un pequeño repunte en 2007) – periodo en que el país aplicó las políticas del PPPDAM.

Sin embargo, durante el periodo 2003-2006, los precios agrícolas también estaban cayendo.

“Entonces la caída en los precios podría haber contribuido a la desaceleración”, sostuvo Costalonga e Gandour.

“Sin embargo, después del 2006 los precios empezaron a aumentar, y la razón por la que la deforestación no siguió esta tendencia está muy probablemente relacionada con las políticas que ayudaron a contener ese efecto”.

La investigación realizada por Costalonga e Gandour separó el impacto de los precios de las políticas ambientales usando técnicas econométricas, y concluyó que la políticas ambientales de Brasil eran responsables de cerca de la mitad de la deforestación evitada entre el 2005 y 2009 – lo que equivale a aproximadamente 600 millones de toneladas de carbono almacenado.

“Nuestros resultados muestran la valiosa contribución de estas políticas a los esfuerzos de conservación en la Amazonia, especialmente durante periodos de crecimiento de los precios agrícolas”, sostuvo.

El estudio hace mención especial a una política del 2008 que subordinaba el crédito rural para actividades agrícolas en la Amazonia al cumplimiento de las regulaciones ambientales – con excepciones para los pequeños propietarios.

Según explicó Costalonga e Gandour, esta política restringió la disponibilidad de crédito en la Amazonia en un 20 por ciento durante el periodo 2008-2011 e impidió la deforestación de 3 000 kilómetros cuadrados entre 2009 y 2011 – una reducción del 15 por ciento.

More info here

CIFOR

blog.cifor.org

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here