Sociopolítica

¿Es posible una ideología socialista en Venezuela?

Desde hace mucho tiempo, 14 años para ser preciso, se ha estado hilvanando de alguna u otra manera,  una ideología que ningún país con ansias de progreso, podría sustentar como algo factible. Venezuela esta luchando contra el cáncer del mal llamado Socialismo del Siglo XXI, que no es mas que un Comunismo pero con una careta publicitaria de igualdad.

Foto: lubrio

Lo chistoso o  irónico de todo esto es que, algunas personas de diferentes países se han atrevido a aprobar dicha situación,  pero viviendo bajo regímenes capitalistas, disfrutando de sus frutos y sus beneficios. Son cosas que no se pueden entender, pero que incluso pasan en Venezuela.

En las calles es muy fácil ver a chicos y a adultos con los últimos productos capitalistas de moda, pero con consignas como: “muerte al capitalismo, viva la revolución” , todo eso acompañado con sus Iphone, Adidas Converse, Nike, Reebok, Levis, y muchas mas marcas que la gente gusta ostentar.

Y entonces me pregunto: ¿sera posible que en Venezuela se pueda implantar esa  ideología?, y la respuesta es aun más simple: NO, sea por el hecho de que  aquí nadie es socialista o que sólo son socialistas de la boca para afuera. Es imposible, siendo Venezuela el país con mayor capacidad de Capitalismo en Sudamérica.

Es imposible sustentar una ideología que no se vive, es algo inverosímil aprobar y aclamar pero que al mismo tiempo no se practica, porque al venezolano le gusta (como decimos aquí)  lo bueno, le gustan los buenos carros, los buenos celulares, lo ultimo de la moda, es algo que se ha venido cultivando desde los años 50, es parte de nuestra cultura.

Incluso se recuerda como en una oportunidad el presidente difunto Hugo Chávez decía  “ser rico es malo“, para luego de su fallecimiento descubrir que había amasado una fortuna de mas de 80 billones de dolares, aviones, carros, junto con los viajes de sus familiares al país “imperialista” a visitar los parques temáticos de moda, conciertos de estrellas capitalistas, usando siempre los recursos del estado, del pueblo venezolano.

Hoy en día nada de eso ha cambiado, en cambio se ha acentuado, es común ver a partidarios oficialistas con carros imposibles de obtener hoy en día con un sueldo normal, vestidos con Dolce Gabana, casas en el exterior, celulares imposibles de obtener para muchos (se les olvido el uso del famoso Vergatario, el celular de la revolución venezolana) i-pad y pc’s con window vista y pare de contar,  pero siguen diciendo que el burgués es el otro bando.

Claro está, aquí la consigna del momento es AQUÍ LO QUE HAY ES PATRIA, pero no para el pueblo en general, sólo (y en pocas cantidades) para aquellos que se dobleguen al gobierno de paso que esta en este momento. A esto se unen algunos artistas que apoyan a este gobierno, pero viviendo en Miami, en suerte irónica para el sentido del humor mas negro que exista.

Entonces ¿ por qué mantener esta farsa absurda? Bueno, al parecer tienen que morir peleando hasta el último round, como buenos boxeadores, porque cuando se les dice o se les recalca que:

¡Hey! si eres socialista/comunista del siglo 21, ¿qué haces con un Iphone, Adidas y esos Levis de última moda? ¿ qué haces metido en el Facebook y soltando consignas revolucionarias por el Twitter?¿ qué haces con un carro americano, un Rolex de oro?” , ellos solo contestan: “¿acaso yo no tengo derecho a las cosas buenas?”

y no es que no tenga derecho, todos tenemos derecho a vivir felices, a gusto, poder comprar lo que queramos y tener acceso a cualquier comodidad, porque si así somos felices ¿quién nos puede impedir eso?

El problema recae en decir que apoyan una ideología, donde lo mismo que tanto les gusta es lo mismo que dicen repudiar, por lo tanto, ¿cómo respetar a aquellos cuya ideología solo la viven de la boca para afuera?, simplemente no se puede.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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