Los bolígrafos y la obesidad

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Hemos leído que el estrés y la obesidad están vinculados, que los hidratos de carbono y las grasas también tienen que ver con que aumentemos de peso, que la comida rápida o alimentos basura nos hacen engordar, que determinados virus intervienen en el incremento de masa corporal, que la flora bacteriana intestinal es determinante a la hora de que ganemos peso o no y un larguísimo etcétera, recogido en infinidad de noticias que hacen alusión a estudios y estadísticas.

Foto: meshmar2
Foto: meshmar2

Cada vez hay más estudios y estadísticas relacionando infinidad de factores con la obesidad. Sin embargo las conclusiones, hasta la fecha, no han servido para nada.

Vamos a detenernos un poco a reflexionar sobre este tipo de relaciones. Si cada vez hay más sobrepeso y obesidad habrá cada vez más factores y circunstancias que se puedan relacionar (lo estén o no). De hecho, debido a la gran cantidad de personas que tienen un índice de masa corporal presumiblemente poco saludable, podríamos relacionar casi todo con este hecho. Por ejemplo, se puede decir que hay una relación directa entre los bolígrafos y el incremento de peso, ya que todas las personas con sobrepeso tienen y utilizan bolígrafos regularmente. Pero no tiene sentido, ¿verdad? Pues de lo que nos suelen decir, probablemente no haya nada que lo tenga demasiado.

Si los hidratos de carbono engordasen, no habría personas delgadas. Si el estrés condujese al incremento de peso, prácticamente todas las personas de las sociedades desarrolladas serían obesas. Si la comida basura nos hiciese engordar, todo el que haya ido a comerse una hamburguesa con patatas fritas y refresco terminaría con tejido adiposo extra. Es decir, por mucho que busquen relación entre unas cosas y otras, la única relación es que todo eso es propio del ser humano o de entornos humanos.

Antes leí un artículo de un señor que afirma que el incremento en el porcentaje de personas obesas está directamente relacionado con los cambios políticos. Si es por eso, también podemos relacionarlo con los cambios de clima, con los cambios… de ropa, con los cambios… de pañal. Bueno, creo que hoy por hoy, la obesidad está relacionada con todo. Así que al final, ¿qué tenemos? Nada.

Lo único que sí está es la teoría del gasto energético. Pero, ¿por qué los especialistas han renunciado a las dietas hipocalóricas? Creo que es debido a que la rigidez médica no les ha dejado crear herramientas prácticas para que las personas coman de una manera natural, garantizando que la ingesta energética, perpetuada en el tiempo, sea menor al gasto energético. Los médicos no creen en la libertad de las personas con sobrepeso; no entra en sus esquemas que alguien que desee adelgazar deba comer lo que quiere, como quiere, cuando quiere y con quien quiere. Ese miedo a la libertad (que en este caso no tiene que ver con el de Erich Fromm) es lo que nos ha hecho fracasar a todos.

Por otro lado, está la rigidez teórica, la que considera sólo necesidades energéticas y nutricionales por persona, día y comidas, donde la ingesta es inflexible: se come todos los días los mismos nutrientes a las mismas horas y el mismo volumen energético, por lo que se consigue la adaptación circadiana y «matemática» del organismo. También están los chivos expiatorios: chocolate, dulces, frituras, grasas… Así que al final, estamos inmersos en un maremágnum incoherente. Sólo hay que darse una vuelta por twitter y leer los diferentes tweets de nutricionistas, médicos y profesionales de la salud, para comprobar que la disparidad de pareceres y la incoherencia son un hecho, que conforman el caos de las teorías de la dietética del adelgazamiento.

Todo está relacionado con la obesidad y nada está relacionado con la obesidad. Y así andamos.

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