La UE sin un proyecto común

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A pesar de que todos los políticos nos hablan de que las soluciones a nuestros problemas se gestionan en Bruselas, los pequeños avances que se han podido hacer en la Unión han sido obligados por las crisis y como parches para solventar el problema de hoy. Podemos decir que la Unión Federal de Países Europeos, está muy lejos de ser una realidad.

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La unión que naciera para resolver los problemas del carbón y posteriormente se convirtiera en la Unión Económica Europea, sigue siendo una Unión de intereses, construida por mayorías neoliberales que buscan una expansión comercial mucho más interesada que un futuro para los países que la forman.

Lo único que se ha conseguido hasta ahora ha sido eliminar las guerras periódicas entre los países ribereños. En uno de sus tratados se le añadió la política exterior común (que no siempre funciona adecuadamente) y la cooperación judicial y policial, formando un sistema complejo conocido como «los tres pilares». Sin embargo, con la entrada en vigor, el 1 de diciembre de 2009, del Tratado de Lisboa, la Unión Europea sucedió, por completo aunque con ciertas particularidades, a las Comunidades Europeas y asumió con ello su personalidad jurídica única como sujeto de Derecho Internacional.

Las actuaciones de apoyo legisladas por la UE, son: coordinar o complementar la acción de los estados miembros. La protección y mejora de la salud humana, la industria, la cultura, el turismo, la educación, la formación profesional, la juventud y el deporte, la protección civil, la cooperación administrativa. Muy bien sobre el papel, pero según la experiencia española, ninguno de estos presupuestos funciona.

La Industria: no existe en el tratado ningún documento que regule el desarrollo industrial. Todos sabemos que nuestros industriales se marchan a los países del tercer mundo para bajar los costes salariales, pagando a los trabajadores sueldos de hambre y provocando crisis industriales en sus países de origen. Importan a Europa sus productos confeccionados cobrando un beneficio del 1000% y no se les impone una tasa a la importación.

La formación profesional, la juventud y el deporte: se abandonan a la buena voluntad de los criterios ideológicos del Ministro de turno, sin imponer un pacto de Estado que haga posible que los únicos criterios válidos sean los profesionales.

La salud: antes de apoyar un sistema de salud, la UE debería estudiar si la fórmula es adecuada a las necesidades de la población o bien si el cambio que se pretende operar es solamente para beneficio de los políticos que lo pretenden.

En Justicia: la UE debería imponer que la elección de Jueces y magistrados no se haga por decisión política, para darle una mayor credibilidad al Sistema.

Los tratados europeos con países no miembros de la Unión en materia agrícola y ganadera, no miran los intereses comunes y sólo buscan los bajos costos, comprando productos que precisamente no son mejores que los nuestros, sólo tienen un menor costo, mientras nuestras frutas y hortalizas se pudren en los árboles por no conseguir mercados.

Hay algo que no miente: algunos países, los que más insistieron para conseguir ser miembros de la Unión, en estos momentos hablan de salir de la moneda única, y otros de salir literalmente de la Unión, por lo tanto debemos entender que hay muchas decepciones y, si no enmendamos la realidad, poniendo políticos de prestigio al frente del Parlamento Europeo, con listas abiertas en las próximas elecciones de la Unión, esto terminara siendo el Caos Europeo.

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