Del Turismo, los yates y la ruinosa America´s Cup

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Hoy deseo hablar de algo que junto a la Cocina ha sido la pasión de mi vida: los yates de lujo, por herencia de mi padre, considerado en los años 60 uno de los mejores Squiper de Regatas del Mediterráneo. Yo seguí en los barcos, pero de motor.

America´s Cup.Foto: Racoon3000

Cuando se iniciaron los preparativos para la America´s Cup en Valencia, escribí varios artículos de prensa diciendo la equivocación que suponía comprarle la organización del evento, por 90 millones de Euros,  al patrón del  Alinghi y su sindicato encabezado por Ernesto Bertarelli, barco de regatas con los colores Société Nautique de Genève, y Challenge vencedor de la America’s Cup… Pero sobre todo, vender semejante negocio como si fuese para toda la vida, algo imposible, ya que Bertarelli lo vendió porque en el Lago de Geneva no se pueden hacer semejantes Regatas. Normalmente le toca organizar el evento en sus aguas al barco ganador, para gloria de su país y eso fue lo que pasó: conforme ganaron los americanos, se la llevaron a San Diego.

Por suerte conozco bien la America´s Cup, por haber estado en San Diego y en Freemantle (Australia) con el equipo de la Azzurra.

He hablado de este evento porque ya decía en aquellos momentos que, llevarlo a Valencia era una gran equivocación. Para mí, el puerto ideal era Alicante, con mucho menos gasto en la adaptación del puerto y mayor futuro.

El puerto de Valencia se construyó exactamente junto a la playa de la Malvarrosa; se trata de dos diques exteriores, cada uno en una marina. Con un coste enorme, que al final he tenido la posibilidad de conocer, y muy poco rentable. En La Costa Smeralda conocí a dos azafatas y a un vendedor que estaban recorriendo los puertos de Yates ofreciendo amarres gratis para todo el invierno en el Puerto de Valencia y… ni siquiera así son capaces de conseguir clientes.

Alicante con su fachada marítima solo comparable con las ciudades más famosas de la Riviera francesa (hablando de Yates), era el lugar ideal para conseguir una clientela estable para que estos barcos invernaran, además que el coste de la adaptación del puerto para el evento hubiese sido muy inferior.

A partir de esos momentos, creció la fiebre por las marinas deportivas en toda la costa levantina. En la actualidad, los nuevos ricos que se compraban yatecitos para ir a pescar van desapareciendo, sus barcos están amarrados o en venta y muchos de ellos confiscados por no pagar el amarre.

Los barco extranjeros que llenaban puertos como el de Palma de Mallorca han desertado, en buena parte a otros puertos de países donde el IVA está al 8% y el precio del carburante por debajo de 0,60 céntimos. Son barcos que consumen grandes cantidades de combustible y sólo llenar el depósito les cuesta el doble en España que en Guernsey, por poner un ejemplo.

Esto me lleva a decir que aquellos países que viven del turismo, como España, deben adaptar su política a las exigencias de sus clientes.

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