Karma

Competencia

Competencia.

Ser el mejor.

Foto: juliwoodbcn

Foto: juliwoodbcn

No conformarse con ser uno más, uno que esté dentro del montón, uno que no destaque, uno al que no miren al pasar por la calle porque no haya nada que mirar.

Quedar siempre el primero.

Ganar las competiciones.

Conseguir a las chicas más guapas.

¿Cuáles son los principios que hoy en día imperan en nuestra sociedad? ¿Desde hace cuánto tiempo? ¿Vivimos obsesionados con la perfección que desde los medios de comunicación nos venden como alcanzable?

Vayamos por partes.

Principios que imperan hoy en día. Miremos a nuestro alrededor, observemos los medios de comunicación. Todo es competencia. ¿Os habéis fijado últimamente en las noticias diarias? ¿Cuánto tiempo dedican hoy en día a la última hora deportiva? Bueno, corrijo mi frase. ¿Cuántas horas al día dedican a hablar de fútbol, de rivalidad entre equipos, de intentar posicionar a las personas en un lugar o en otro para que así surja entre ellas el conflicto y se enfrenten a los que piensan de forma distinta? Ahora veamos el panorama político, de por ejemplo, un gran país, desarrollado, repleto de gente inteligente y firme en sus convicciones, que no se deja manipular, como por ejemplo… España.

A diario vemos casos de corrupción. Pero eso no me interesa. Lo que realmente llama mi atención son los debates políticos. ¿A qué juegan?

Recuerdo cuando de pequeño estaba en el colegio y me echaban la bronca por algo que había hecho, o cuando mi madre me reñía por haber ido a no sé qué sitio. ¿Cuál era mi respuesta? La siguiente: “¿y por qué cuando fulanito lo hizo no le renegaste?”. Pues eso me parecen esos debates, un cúmulo de improperios, un conjunto de “¿recuerdas lo que hiciste tú?”. Me resulta tan gracioso y tan triste. Pero sigo con el razonamiento. ¿Qué conseguimos con esto? Una gran lucha, un enfrentamiento entre dos ideologías distintas, un conflicto por saber quién en el fondo lleva la razón. Mejor dicho, un conflicto que me lleve a mí a demostrar aunque sea por la fuerza que mi posición es la correcta. Y curiosamente, nunca podré demostrarlo, porque no hay nada absoluto ni correcto. Si así fuera, quedaría demostrado por la ciencia. Y ni tan siquiera la ciencia hace esas categóricas afirmaciones. Las teorías se formulan en base a la experiencia, pero con posterioridad pueden caer en el error y ser desmentidas por otras. ¿Por qué nos empeñamos en tener las recetas mágicas para los problemas basándonos únicamente en opiniones propias?

Punto uno.

Sigamos.

Competencia.

Lucha.

Desasosiego.

Ser el mejor.

¿Consecuencias?

Estrés, ansiedad, insatisfacción por ver que nunca se llega a donde se pretende llegar. Pero, veamos de donde provienen esos objetivos.

¿De qué se nutre este sistema en el que vivimos, qué lo mueve?

Claramente, desde que nacemos nos vemos influenciados por modelos a los que fervientemente seguimos, modelos que guían y marcan nuestras vidas. Colgamos posters suyos en nuestras habitaciones y hacemos todo lo que está en nuestras manos por llegar a donde ellos han llegado. Es decir, comenzamos a imitarlos, a hacer lo que ellos hacen, comenzamos a seguir sus consejos, a intentar parecernos a ellos. Y yo me pregunto, ¿dónde queda nuestra esencia? ¿Por qué? ¿Para qué?

Fijémonos bien, por ejemplo, en la televisión, en el mayor medio propagandístico, o mejor dicho, el mayor medio de condicionamiento de las personas, aquello que hace girar el rumbo de una sociedad hacia donde se quiere que todos se encaminen. ¿Qué nos venden, qué nos muestran? Analicemos, por ejemplo, la publicidad. Cuerpos perfectos, tanto hombres como mujeres, que consiguen lo que quieren, que toman ciertos productos. No te están vendiendo ese producto en sí, no te están diciendo directamente “serás feliz si tomas esto o aquello”, pero te están vendiendo un entorno totalmente manipulado en el que el protagonista es aquello a lo que tú aspiras, lo que tú quieres ser. Y quizás no te estén diciendo que lo que toma da la felicidad, pero subconscientemente tú lo asocias al éxito, a lo que tú quieres lograr. Y suben las ventas. ¿Gastarían tanto las empresas en publicidad si supiesen que no funciona?

Cuerpos perfectos, musculosos. Cremas para hacer desaparecer la celulitis, para que a los hombres se nos noten los abdominales de forma milagrosa gracias a usar una crema por la noche mientras dormimos. Por supuesto, ese hombre musculoso lo veremos con las mejores chicas, y curiosamente, en la vida real, eso que desde los medios propagandísticos van metiéndonos por los ojos, es lo que va tomando relevancia. Esos chicos comienzan a tener más éxito, y es entonces, cuando ya está en la calle, cuando se generaliza y se convierte en una obsesión para el resto.

¿Hacia dónde vamos? ¿Hemos perdido el norte? Por favor, seamos sensatos.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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