Los papeles

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Fueron 400.000 euros. Hasta diciembre de 2012 el PP –Partido Popular- pagó los emolumentos del abogado en la defensa jurídica del extesorero de esta formación política. Durante dos años, y tras la destitución de su cargo contable por la imputación en la llamada trama Gürtel, continuó cobrando del propio Partido. Recuerden el titubeo mendaz e histriónico de la Secretaria General, anunciando y justificando el dispendio económico, en un alarde de burda y atropellada descripción, o el silencio del Presidente del Gobierno realizando declaraciones sin posibilidad de preguntas contradictorias. Mientras el tufo de los sobresueldos no deja de heder, los documentos incriminatorios de la contabilidad opaca –los papeles-, inicialmente rechazados por su autor, ahora son pieza angular. Aún queda por esclarecer la presunta financiación del Partido, a través de la adjudicación de obras y servicios públicos como contraprestación por los fondos recibidos y reflejados en los papeles.

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Hay papeles y ‘papeles’… Foto: sauceb

El escritor cacereño Javier Cercas reflexiona: “La verdad se puede y se debe asediar, pero al final uno tiene la impresión de que efectivamente acaba escurriéndose”. En este asunto, como en tantos otros, la verdad es de cuello estrecho. Y como señala el autor de Anatomía de un instante, existen zonas veladas que difícilmente podremos llegar a conocer. La impunidad moral queda intacta. De ahí que la interrogación desde la creación literaria abogue por esa percepción de pugna con la realidad y su reafirmación en la verdad, “No me gusta que lo que escribo suene a literatura. Lo que me interesa es que suene a verdad, sin perder la profundidad narrativa y estilística”. La lectura de los mensajes intercambiados entre el Presidente del Gobierno y el presidiario son ejemplo de carencia en la profundidad narrativa pero abundan en el estilo. Una distinción rayana en lo cercano y próximo, como si nada hubiese sucedido. A la espera de la nueva caja de habanos con que deleitarse tras el abono, según los documentos –los papeles-, del sobresuelo convenido.

En la novela Una soledad demasiado ruidosa, su autor Bohumil Hrabal ponía en labios de Hanta, “Hace treinta y cinco años que prenso papel viejo”, un destructor de libros al que contradictoriamente esa faceta lo convierte en un voraz lector de medida embriaguez. Es un pensamiento que aparece con pequeñas modificaciones durante toda la historia. Eso parecen clamar en Andalucía tras la convocatoria de las primarias para elegir al candidato socialista a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Llevan prensando demasiado tiempo y deberían cambiar la calidad del papel, que la candidata oficialista califica de tiempo nuevo. No habrá debate de ideas, análisis de la realidad andaluza, insertada en la nacional y europea, propuestas realmente significadas en la necesidad de reinventarse desde la verdad social. La única novedad es que existan hasta otros tres candidatos –el consejero de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, el alcalde de Jun y el militante de Torrox- dispuestos a perder las primarias en el envite de alcanzar hasta 7000 avales con firmas en papel. Aunque estemos en el siglo XXI y la revolución tecnológica nos haga pensar que el uso de las herramientas virtuales es un acto de democracia en primera persona. Este panorama es en realidad un drama. Por un lado la fidelización y lealtad a la candidata que posee el beneplácito del poder orgánico e institucional. Por otro, la necesidad de blandir por parte de los tres candidatos no alineados el argumentario de la reinvención para acometer el siglo XXI y dejar de prensar papel viejo. Los papeles no dejan de estar presentes. Independientemente que el azaroso viento sople hacia una u otra orilla, y en cada una de ellas existan quienes se abalanzan en su captura para tributar, de esta guisa, juramento de servidumbre.

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