El Librepensador El Librepensador
Tamaño de fuenteAa
El LibrepensadorEl Librepensador
Buscar
  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida
Síguenos
El Librepensador > Blog > Opinión > La onda expansiva de la conciencia
Opinión

La onda expansiva de la conciencia

Última actualización: 18/07/2013 10:59
Originario-Ashima
Originario-Ashima
Originario-Ashima
PorOriginario-Ashima
Exprofesor de primaria, poeta,ensayista interesado en el cristianismo originario. Me gusta mirar la vida de frente y contar lo que veo.
Seguir
Compartir
Compartir

contra la corrupción

Si nos sinceramos entre nosotros, las gentes que compartimos el interés- y tal vez el amor- por nuestros semejantes y por el resto de seres con quienes formamos parte de la misma vida universal, fácilmente admitimos que no es posible formar un mundo nuevo ni una sociedad humana  mejor si las gentes no son mejores, empezando por nosotros mismos, pues ¿quién está libre de algunos de los defectos que no sólo le perjudican en su evolución, sino que además introduce como auténticos virus energéticos  en la cadena de interacción social y en la propia Naturaleza?

Y si seguimos sincerándonos entre nosotros, tal vez admitiremos que para eliminar esos defectos, que pertenecen al lado espiritual negativo de nuestra existencia y por tanto son carencias espirituales que limitan la evolución de nuestra conciencia, necesitaríamos conocer la manera, un método, un  camino espiritual, y llevarlo a la práctica en nuestra vida cotidiana.

¿Qué camino elegir? Eso cada uno lo decide cuando llega  su momento. Está comprobado que ese momento le llega a todo el mundo antes o después, pero hasta que  una gran parte del conjunto humano  no se halle trabajando por la  liberación de su conciencia las  consecuencias de esa pasividad, de ese dejarse llevar, serán muy graves para cada uno de nosotros, para la madre Tierra y para el resto de seres vivos, a los que agredimos de múltiples maneras y no reconocemos como nuestros pequeños hermanos.

Por ello, hasta hoy mismo podemos apreciar que las sociedades humanas han  ido degenerando moralmente a medida que pasaron los siglos, atrapadas finalmente  por el materialismo en todas sus versiones. Esto no sólo es visible en lo que nos afecta colectivamente por una razón u otra: también es visible en los asuntos relacionados con la moral personal, una moral o una ética  que de practicarlas en gran escala significaría ceder al “otro” algo que deseamos poseer en exclusiva. O sea: ya seríamos altruistas, habríamos dejado a un lado la envidia, y careceríamos de afán por la riqueza, por el reconocimiento y  por la supremacía de unos sobre otros.

Una simple reunión de vecinos ya da una idea bastante aproximada de lo que hablamos: allí campan a sus anchas  desconfianza, desafecto, y mucho yo, yo, yo. Es fácil rastrear eso mismo en cualquier grupo; y hasta  en un partido de fútbol las extraordinarias dosis de violencia preexistente se vuelcan en los  gritos contra el árbitro, contra los jugadores, o en los conflictos que surgen  en el trabajo, en  la vida de pareja y  la propia familia cuando el pequeño “yo” cree no estar bien considerado.

Del mismo modo, las “cargas de profundidad” en forma de rencor, deseos de ser más que nadie, odio, codicia y similares, que estresan el sistema nervioso y que tantos guardan en su interior como un veneno, emergen antes o después en forma  de enfermedades o conflictos.

Estos ejemplos son algunas muestras de elementos reprimidos encerrados en nuestro subconsciente como fantasmas socialmente impresentables, pero que salen a la luz cuando tienen oportunidad, a veces sin que seamos conscientes de que estamos bajo su control. Claro es que este fenómeno multiplicado por todos los vecinos de una ciudad imprime carácter a la ciudad y que multiplicado por todos los ciudadanos de todas las ciudades reflejan el alma de un país, hasta que se nos muestra cómo el panorama del mundo en toda su desnudez: está construido a nuestra imagen y semejanza: es nuestra  pobre obra; una obra enfermiza que amenaza nuestras vidas y hasta nuestra propia especie, como observamos contemplando el estado desastroso de nuestro Planeta y de nuestras sociedades. Y si queremos que eso cambie, parece razonable pensar en cambiar primero  nuestro mundo interior eliminando esas “cargas de profundidad” con las que bombardeamos y nos bombardeamos.

Compartir este artículo
Correo electrónico Copiar enlace Imprimir
Originario-Ashima
PorOriginario-Ashima
Seguir
Exprofesor de primaria, poeta,ensayista interesado en el cristianismo originario. Me gusta mirar la vida de frente y contar lo que veo.
Artículo anterior Luz. Sol El poder
Artículo siguiente “Juana, la loca, reina que no quiso reinar”

Lo más leído

Ernest Urtasun el nuevo ministro de Cultura del Gobierno de Pedro Sánchez

Ernest Urtasun el nuevo ministro de Cultura del Gobierno de Pedro Sánchez

Por
Jordi Sierra Marquez

Vicente Blasco Ibáñez y la Masonería

Por
Ricardo Serna
Alpinismo. Al filo de la escalada

César Pérez de Tudela: la pasión por el alpinismo

Por
redaccion
Psicoterapia online una ventana abierta al bienestar emocional

Psicoterapia online: una ventana abierta al bienestar emocional

Por
Jordi Sierra Marquez

Deportes y actividades en la Naturaleza Navarra

Por
redaccion
Santa Inquisición

La Iglesia católica y sus crímenes contra la Humanidad

Por
JavierFisac

Los usuarios de car2go en Madrid han reducido más de 1.600 toneladas de emisiones de CO2 en 2017

Por
redaccion
Cuál es el mejor seguro médico para 2020

¿Cuál es el mejor seguro médico para 2025?

Por
Jordi Sierra Marquez
Ya tienes listo tu bikini para el verano

Ya tienes listo tu bikini para el verano

Por
Jordi Sierra Marquez
Libres Pensadores

Filosofía del Derecho

Por
brodgari
Anterior Siguiente

Quizás también te interese

Opinión

Día de San Valentín: “Estoy conociendo a una persona”

16/02/2015
Opinión

Mientras leo un periódico

23/03/2014
Opinión

Si nosotros pudimos, ¿por qué tu no?

16/06/2013

Encuentro

05/10/2012
El Librepensador

Medio digital independiente de información y opinión, con 17 años de trayectoria. Periodismo transversal, plural y transparente. Editado por Adstriva LLC.

Secciones

  • Inicio
  • Inversiones
  • Economía
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Cultura
  • Política
  • Internacional
  • Sociedad
  • Opinión
  • Deportes
  • Estilo de vida

El Medio

  • Quiénes somos
  • Equipo
  • Estándares editoriales
  • Ética e independencia
  • Correcciones
  • Contactar

Ayuda y legal

  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Política Cookies

© 2026 El Librepensador · Editado por Adstriva LLC. Todos los derechos reservados.

¡Bienvenido de nuevo!

Inicia sesión en tu cuenta

Nombre de usuario o dirección de correo electrónico
Contraseña

¿Olvidaste tu contraseña?