Sociopolítica

Cristóbal Colón: el injuriado de piedra

Dentro de pocos días  van a conmemorarse los 521 años del descubrimiento de América, hecho ocurrido el 12 de octubre de 1492, día  conocido durante muchos años como:  “Día de la Raza”; después, “Descubrimiento del Nuevo Mundo”: mas tarde, “Encuentro de dos Mundos” y ahora, el más absurdo de todos, “Día de la Resistencia Indígena”

Foto: visualpanic

Foto: visualpanic

Este último patronímico dedicado a la magna fecha para celebrar  la llegada de Cristóbal Colón, parece absurdo porque, cuando llegó a la isla  de Guanahani –  llamada después  San Salvador,  pues el navegante se salvó que lo linchara la tripulación si no avistaban tierra – no encontró ningún tipo de “resistencia”, sino el asombro de unos habitantes cuando vieron  aparecerse en sus costas tres enormes canoas, tripuladas por unos tipos bastante raros. Ni en aquel día, ni en las semanas transcurridas después de la llegada,  hubo enfrentamiento entre indios – como los llamó el Almirante- e hijos de la madre patria;  la resistencia vendría después.

Lo cierto de esta historia fue que aquella mañana  del 4 de agosto de 1492,  cuando el Almirante salió en sus naves desde Puerto de Palos en España, nunca se imaginó lo que el destino le depararía  después:

–        No llegaría a descubrir una nueva ruta para llegar al Asía, como era su deseo.

–        Que descubriría nuevas tierras para el engrandecimiento de España.

–        El continente descubierto por él, no llevaría su nombre – como sería lo correcto – sino el de un paisano suyo, arribista,  tracalero y aventurero.

–        Que muchos siglos después, gobernantes populistas y demagogos de algunas naciones ubicadas en tierras  Sudamericanas, atacarían con saña su legado histórico y  más tarde, drenaran su odio en hacia  el descubridor,  arremetiendo con furia y crueldad en contra de las estatuas y otros monumentos erigidos a su memoria.

Ahora bien, son innumerables las cosas que se han dicho, se dicen y seguirán diciendo por mucho tiempo de Colón; algunas con justificada razón, como: no saberse a ciencia cierta si era genovés, portugués, catalán,  o de otra nacionalidad; si era católico, judío o de otra religión; se le acusa de haber sido esclavista – aunque el esclavismo fue un modo de producción económico para aquella época, y el cual dio paso al modo de producción feudal – catalogado como tirano, coñastrón, negrero, despojador de riquezas y bienes indígenas, etc., etc., y un largo etc…

Lo que sí parece como traído de los pelos, es ese afán destructivo de los monumentos levantados por gobernantes en distintas ciudades, o  que fueron donados por otras naciones  para recordar la obra del descubridor de América. Casualmente, la proliferación de estos hechos, no son casos aislados. Veamos lo ocurrido recientemente en algunos países:

Venezuela

Esta “tierra de gracia” (así la llamó Colón) fue descubierta el 2 de agosto de 1498 cuando realizaba su tercer viaje; pero su nombre se lo puso su paisano aventurero, el Sr. Vespucio, quien se lo hiciera de manera algo despectiva,  al bautizarla la “pequeña Venecia”, como lo han interpretado algunos “eruditos” y uno que otro cagatintas vinculado a la cultura oficialista; si eso es así, entonces el nombre de “mujerzuela” debería  referirse a  “pequeña mujer”; o es como si habláramos de Madridzuela, Limazuela o Quitozuela.

Bien, el caso es que en este bello país, se atornilló en el poder un dictador que pretendió ser eterno, pero se murió como se muere cualquier hijo de vecino – no sabemos si para bien o para mal, ya que la vaina sigue igual- Lo cierto es que este señor transfirió el odio que sentía por Colón hacia las personas que lo seguían, y miren lo que sucedió:

En octubre de 2004, el Presidente de Venezuela, pidió a los latinoamericanos no celebrar el “Día de la Raza” porque ese 12 de octubre de 1492, según él, comenzó a gestarse un   un “genocidio” contra los indios  a  manos de los conquistadores. Ni cortos ni perezosos, algunos seguidores y adulantes del “comandante” – como le gustaba que lo llamasen –  se dieron a la “noble” tarea de derribar una estatua de cuerpo entero del Almirante, ubicada en el Paseo Colón de la ciudad de Caracas,  un monumento muy viejo inaugurado en 1894 por el Presidente Joaquín Crespo. Era todo un tétrico espectáculo,  ver a aquellos energúmenos arrastrar los restos de la escultura por las calles caraqueñas.

En el centro de ciudad capital, existe un parque nacional conocido como “el Calvario” se trata de una colina empinada a la cual se puede llegar a su cima, bien  en automóvil por una vereda asfaltada, o a pié subiendo una serie de escalinatas. En lo alto del parque se encontraba desde 1898,  una estatua de Colón, la cual se mantenía en su pedestal  señalando con su dedo el horizonte, y así duró hasta el 27 de marzo de 2009, cuando un Alcalde chavista, quien como todos los alcaldes de esa tendencia, es decir adulante hasta la médula, para congraciarse con el amo mando a remover la estatua de ese sitio, acción que fue aplaudida por el dictador y transmitida en Cadena Nacional de radio y TV. Donde se encuentra hoy día dicha escultura, es un misterio.

Argentina 

Este hermoso país se encuentra muy lejos de Venezuela en lo geográfico; pero muy cerca en lo ideológico, tal vez por ese motivo las loqueteras xenofóbicas de Hugo Chávez, calaron en la conciencia de los gobernantes argentinos Néstor y Cristina. Una vez que el “tuerto” – como lo llamará el Presidente Uruguayo José Mujica – compró el boleto para irse al más allá, el mandatario venezolano se convirtió en   asiduo visitante de La Casa Rosada.

Justamente durante una de esas visitas, apareció en el diario El Espectador de Colombia, una reseña periodística donde se narra una conversación entre Cristina Fernández y Hugo Chávez, con respecto a un monumento dedicado al Almirante Colón: Chávez se molestó porque la estatua se veía  a través del ventanal del salón, y así se lo   hizo saber a la mandataria;  pero ésta lo atajó diciéndole: “Quédate tranquilo Hugo, Colón nos da la espalda, no nos mira

Se trae  esto a colación, porque el gobierno argentino decidió trasladar a Mar del Plata el  monumento antes mencionado. ¿Por qué?, es la pregunta que se hace la comunidad argentina e italiana, quienes han alzado su voz de protesta; a lo mejor la respuesta puede estar en que, cada vez que la mandataria viuda de Kirchner, miraba la famosa estatua ubicada detrás  de la Casa Rosada,  acudían a su memoria recuerdos tristes y alegres de su colega venezolano. Bien, como dice el refrán español “piensa mal y acertaras”.

En fin,  Colón se va a Mar del Plata, y en su lugar colocarán o colocaron  una escultura de  Juana Azurduy, donada por el gobierno boliviano.

Bolivia 

Hablando de la República de Bolivia, conocida ahora como Estado Plurinacional de Bolivia – Evo siempre imitando al fallecido Chávez, le dio por cambiarle también el nombre a la República-  el gobernante indígena ha recibido muchas críticas porque, en lugar de donar ese millón de dólares al gobierno argentino, para el asunto de la estatua de Juana, ha debido gastar el dinero en salud y educación para ese gran  pueblo, como lo es el boliviano.

Pero la posición de Morales con respecto a la conmemoración de la fecha del descubrimiento, es bastante  dura. Una vez declaró lo siguiente, según un diario local: “Este miércoles 12 de octubre, coincide con un aniversario más de la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, una fecha que los pueblos indígenas consideran nefasta”

Algunos seguidores del Pluri-Presidente, con la cabeza llena de basura anticolombista, se dedicaron en cuerpo y alma, un 13 de octubre de 2011 junto con militantes del Movimiento al Socialismo  (partido político de Evo) a tratar de destruir  el monumento de Colón ubicado en El Prado, no lograron tumbarlo, pero lo maltrataron y llenaron de pintura.

En estas fechas de la “resistencia indígena”, es bueno colocar a modo de reflexión una nota de prensa boliviana:

Cientos de campesinos bolivianos, varios de ellos cocaleros, marchan desde el sur andino hacia La Paz para apoyar al presidente Evo Morales y mostrar su desacuerdo con los indígenas amazónicos que caminan desde hace más de un mes contra la construcción una carretera en su territorio”. (Nota: el subrayado es mío)

¡Una perla!: Campesinos en su mayoría indígenas, gobernados por un hombre de procedencia indígena, que no le tiembla la mano para mandar a someter y reprimir con el ejército y la policía, a un pueblo indígena que protesta.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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