Sociedad Española de Cardiología (SEC): De residente a presidente

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A finales de octubre de este año se celebrarán elecciones en el seno de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), para elegir un nuevo comité ejecutivo que dirija los designios de la sociedad en los próximos años. Elecciones en las que, todo dicho sea de paso, los residentes no podemos votar por no ser considerados miembros numerarios.

Sociedad Española de Cardiología (SEC)Quizá lo más interesante de la “campaña electoral” de estas elecciones, más allá de los programas de gran calidad que tienen las dos candidaturas presentadas, ha sido la batalla de las ideas que se protagonizó en las redes sociales. Batalla que ya anticipábamos y que ha permitido, especialmente a través de twitter, debatir sobre los grandes problemas de la cardiología actual.

Fue el 16 de julio de 2013 (cuando éramos felices en nuestras perivacaciones) cuando se me ocurrió preguntarles en sus cuentas oficiales de twitter a los candidatos a la ejecutiva de la SEC, la siguiente pregunta (con poca expectativa de respuesta, dicho sea de paso): “Desde el comité de residentes de la SEC le pregunto a los candidatos qué planes tienen para nuestro futuro”. Y sorprendentemente (o igual no tanto) recibí respuesta, lo que permitió abrir un magnífico debate entre multitud de profesionales sanitarios (cardiólogos y no cardiólogos) de toda España.

La razón de esta pregunta no era baladí, y es que los residentes que acabaremos la especialidad próximamente, observamos con preocupación nuestro futuro como especialistas en España, algo que se ha constatado en una encuesta realizada por el Comité de Residentes de la SEC a los residentes de Cardiología. Todo ello, además, acompañado por los cambios inminentes en el programa formativo y el gran desarrollo  de la especialidad que probablemente van a obligar a revisar el BOE del año 2007 que regula la misma.

A modo de resumen, me gustaría compartir algunos de los temas que suscitaron un intenso (y a veces trasnochador) debate durante el verano tuitero y que espero que no caigan en saco roto después de las elecciones.

El primer gran debate fue el de las subespecialidades. España se ha quedado atrás con respecto a Europa (y ya no digamos a EEUU y Canadá) en la regulación de las subespecialidades cardiológicas. Es imprescindible determinar qué subespecialidades hay que reconocer y regularlas de manera oficial. España, debería (y podría) ser autosuficiente proporcionando una formación subespecializada acreditada y de calidad sin necesidad de tener que salir fuera.

En segundo lugar se encuentra el tema de los cuidados cardiológicos agudos, en el que se plantean dos problemas. El primero hace referencia a quién debe liderar el proceso asistencial de estos pacientes, algo que hoy en día es muy variable en los diferentes hospitales y comunidades autónomas. Y en segundo lugar, y más a la luz de los resultados de la encuesta antes mencionada, es necesario homogeneizar la formación de los residentes en este campo para garantizar la correcta adquisición de competencias en este importante campo.

El tercer gran debate que se planteó era sobre la necesidad de la figura del cardiólogo clínico como coordinador del manejo del paciente cardiópata, o si era innecesario crear una figura que que el cardiólogo ya es de por sí. Lo que está claro es que el paciente cardiópata hoy en día es cada vez más complejo y requiere de clínicos que sepan de Cardiología, pero también de otras especialidades. Por lo tanto, parece necesario pensar en cómo abordar de la mejor manera posible esta realidad y que relación debe establecerse con el resto de especialidades.

Por último, y en lo que afecta a los residentes, se ha abierto un interesante debate sobre el futuro de la especialidad con la aparición de la troncalidad, la necesidad de un examen al finalizar la residencia que acredite la calidad formativa (algo que de forma oficiosa ya se ha empezado a hacer), la necesidad de potenciar las becas de investigación y las ayudas post residencia, y varios aspectos a mejorar a raíz de los datos de la encuesta de residentes ya comentada.

Sea como fuere, la próxima junta directiva de la SEC tendrá que abordar una serie de asuntos ineludibles y de gran complejidad, teniendo que abrir un debate con el resto de la comunidad científica y médica para poder llegar a la mejor solución posible. Eso sí, el final del debate tuitero fue muy español: “¿tomamos unas cañas y seguimos debatiendo el asunto?”.

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