Economía

Generación Manzana

Estuvimos buscando un blanco que produjese sensación celestial

Foto: JD Hancock

Foto: JD Hancock

1. Apple

Así se referían los directivos de Apple al largo proceso creativo del diseño de la marca. Por lo visto hicieron innumerables pruebas para conseguir ese tono característico que poseen todos los artilugios de la marca y que ha dado a la manzana la mayor parte de su éxito.

Recuerdo hace un tiempo, cinco o seis años atrás, cómo entre los profesionales de los medios audiovisuales se hablaba de la calidad indiscutible de Apple, en comparación con otras  marcas.

Es muy cierto, bajo mi experiencia, que para trabajar con programas de edición audiovisual necesitas que el sistema operativo no se te quede colgado cada dos por tres debido a que no es capaz de soportar el rendimiento que exige, por ejemplo, un Avid. Pero cómo ha llegado a producirse que Apple tenga, prácticamente, el monopolio en cuanto a estudios de grabación se refiere.

Existen otras marcas, como Rain Computers, que hacen equipos de una calidad superior a Apple, pero de alguna manera no se venden como la famosa manzana.

En cambio, Apple ha conseguido traspasar las fronteras de lo profesional, e incluso llegar a generar entre sus clientes una sensación nunca antes conocida.

Una sensación que quizá tenga mucho que ver con la que experimentó un visionario llamado Steve Jobs (D.E.P)  cuando afirmó que el uso del L.S.D en su juventud había cambiado su perspectiva del mundo. Un genio que decidió abandonar sus estudios universitarios porque, sin lugar a dudas, se limitaban a lo creado.

Él quería innovar, había nacido con el destino de cambiar el mundo. De transmitir una sensación tan placentera que puede generar adicción.

Realmente me parecía un fenómeno social muy curioso el ver como gente que nunca había estado interesada en la tecnología, de repente, querían poseer todos los productos de la marca.

Así que tenía que probarlo.

2. La Sensacion.

Tengo ese juguetito en mis manos. En el mismo instante en que lo he sacado de la caja, una extraña sensación me ha invadido. Me siento relajado. Es como si ese color, ese diseño, se apoderara de mi. Necesito tocarlo.

Paso suavemente mi mano por la pantalla. Por la parte de atrás. Puro erotismo….

Me siento aturdido, cómo es posible que un simple aparato produzca esa sensación en mis terminaciones nerviosas. Es más, que la sensación se mantenga durante tres o cuatro días…

Realmente pienso que me voy a convertir en adicto también. Necesito estar en contacto con ese objeto. Que su color invada todo de nuevo. Y no considero, en absoluto, que sea algo dañino (Como los comienzos de cualquier adicción).  Inconscientemente mi ritmo se incrementa, mientras, el recuerdo de aquella sensación me traslada a una realidad aparte..

Sigue viniendo a mi mente aquella frase de los directivos de Apple, y llego a la conclusión de que el señor Jobs ha conseguido desarrollar una nueva expresión artística. Sin duda una evolución de lo que ya descubriera  Rothko.

La expresión en la sencillez.

La expresión de lo que tanto buscamos y que ansiamos de una manera permanente, generando que nos volvamos adictos a todo lo que nos pueda acercar a esa sensación.

Una sensación que continúa en el transcurso de un par de semanas, perplejo ante la multitud de posibilidades que  tiene el aparato. Que si ahora paso la mano por aquí y aparece la agenda, que si ahora paso el dedo por allá y aparece un conejo.

Sin duda tienes la sensación de que estás haciendo magia.

Ensimismado pasaba mis horas descargando aplicaciones y descubriendo gadgets. Pero un día me dí cuenta de que empleaba más tiempo jugueteando con el aparato que acariciando las cuerdas de mi guitarra. Como consecuencia también recordé que Rothko no me llamaba mucho la atención después de media hora, y que en ningún caso podría llegar a afectar tanto a mi sistema nervioso como el San Jerónimo escribiendo de Caravaggio.

Desde entonces está encima de la mesa. Solo, pidiendo que lo vuelva a acariciar.

Pero creo que nuestra relación será siempre esporádica.

3.  El Futuro.

En cualquier caso, lo que Mr. Jobs ha comenzado no tiene parangón; Estamos ante una nueva etapa, señores. Y como antes de cualquier explosión de creatividad, se produce una etapa de desolación.

El sublime vocablo. Renacimiento.

Como surgiera el Jazz en la famosa gran depresión, nuevas formas de expresión se abalanzan sobre nosotros como un torrente, deseando inundar todo con su frescura.

Oficios como el de gamer consiguen que más de medio millón de personas se interesen por algo que  hace unos años sería completamente impensable.

Ya no existen 3 canales de televisión, o 200 cómo en la época de la televisión por cable.

No, amigos.

Todo eso está quedando obsoleto.

Ahora existen millones de canales en los que cada cual es libre de expresar lo que le de la gana, prácticamente sin censuras.

Y el marketing se ha dado cuenta de ello.

Grandiosos ambiguos.

Ahora enciendes el ordenador y automáticamente  aparecen un sinfín de anuncios completamente personalizados.

Si, es la Generación Manzana.

Manifestándose, mostrando lo que se avecina.

El futuro que siempre intentamos dilucidar nos está golpeando con una barra de hierro para que prosigamos con nuestra evolución.

No nos desesperemos porque estemos pasando un momento complejo y parezca que todo se va a desmoronar. Tenemos la historia para darnos cuenta de que todos los periodos tienen su ciclo, en el que inevitablemente va incluido la destrucción.

Renazcamos, como el fénix.

Las posibilidades son infinitas.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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