Una crisis que no acaba para los trabajadores

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¡Qué importante puede llegar a ser, en tiempos de crisis, poder concentrarnos en lo que tenemos, en vez  de llorar por lo que carecemos! La recesión económica ha tenido consecuencias nefastas para varios millones de familias en nuestro país, a las  que ha provocado devastadoras secuelas como la pérdida de un empleo, en el que quizás se sentían realizados, la pérdida de su hogar, y engaños para aprovecharse de sus ahorros. A su vez  nos ha llevado a recuperar relaciones y actividades olvidadas durante  décadas por la mayoría de nosotros.

Foto: © 2006-2013 Pink Sherbet Photography

El dicho «no hay mal que por bien no venga»  cobra sentido en momentos como los actuales. Es cierto que en la vorágine del tener habíamos perdido la perspectiva del ser;  ¡cuántas personas  habíamos olvidado la felicidad de los pequeños detalles de la vida! como el amor de nuestros hijos, a nuestros padres, siempre dispuestos a echarnos una mano, a la esposa, a los amigos. ¡Cuántos de nosotros habíamos olvidado disfrutar del amanecer o el atardecer, con el ajetreo de regresar de nuestros trabajos o actividades diarias! ¡Cuántas veces hemos olvidado festejar el cumpleaños, santo, festival escolar de nuestros hijos… porque andábamos muy ocupados trabajando!

Es cierto que muchos de nosotros, que teníamos una posición calificada como ‘de clase media’, ahora poseemos menos bienes materiales, y también es verdad que algunos tenemos una profunda pérdida de seguridad por la inestabilidad económica.

Por otro lado, también es una realidad que esta crisis económica y social nos ha forzado a reevaluar nuestras prioridades. Nos ha asistido en la valoración de las cosas pequeñas de la vida cotidiana, en detalles como la cocina que nos enseñó mama y el comer juntos, el compartir momentos de alegrías con la familia en la playa o el parque, y el hablar con nuestros hijos, adolescentes, abuelos y familiares en las noches de calma familiar.

Pensábamos que  éramos útiles,  necesarios en este mundo, sin darnos cuenta de que la  tecnología avanzada lleva cada X tiempo a una nueva crisis económica. Las máquinas sustituyen a las personas y el Gobierno actual, además, privatiza los sectores públicos, creando una mayor desocupación, sin prevenir esta circunstancia. La empresa privada sólo busca beneficios, y para ello elimina gastos salariales…

A diferencia de muchos, creo que sí hay razones para cabrearse con un Gobierno que ni se preocupa de cubrir en lo mínimo la subsistencia de los más desfavorecidos, sobre todo de los mayores con  problemas de abandono.

Gracias a Dios por estar vivos, por la oportunidad de crecer y evolucionar dándonos cuenta de que necesitamos estar preparados, cada día más, para enfrentar pruebas y pasar por el dolor de las carencias.

Gracias por el sol y las estrellas, por la familia y los amigos, por  los vecinos.

Gracias a la solidaridad de los españoles, que remedia muchas carencias que debiera remediar un Gobierno que nos desdeña y nos miente…

Gracias por nuestra capacidad de inventarnos formas de reír, soñar e imaginar que el mañana será mejor que el hoy.

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