JFK en sus propias palabras

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“John Fitzgerald Kennedy. Discursos (1960-1963)” (Tecnos, 2013)

Hace pocas fechas atrás hemos recordado que hace cincuenta años John Fitzgerald Kennedy, fue asesinado en Dallas. Se ponía fin, de esa manera trágica, a la vida del 35º Presidente de los Estados Unidos de América. Fueron exactamente 1032 días que cambiaron muchas cosas en aquel país y en el mundo.

Hoy nos hacemos a la idea de que sin la muerte trágica de Kennedy las cosas serían muy distintas. Es posible que su mandato hubiese terminado devorado por esa actitud muy suya de andar sobre el filo de la navaja, muy coqueta con el vértigo de pasarse de la raya, algo que estaba siendo evidente en aquellos días, sin saber que eran los últimos. Pero no solo se es lo que uno hace sino también lo que uno dice.

De esa búsqueda de JFK, de lo que dijo, John Fitzgerald Kennedy. Discursos (1960-1963) (Tecnos, 2013), viene hacer una excelente herramienta. Se trata de una puesta en limpio de los discursos más importantes del Presidente Kennedy, contextualizados y con un aparato crítico que nos acerca mejor a lo que quería comunicar. Su autor, el profesor Salvador Rus, con su amplio bagaje como profesor de Historia del pensamiento político, es el mejor que puede llevarnos por las palabras de un hombre que hizo historia.

Se respira un aire de cambio en estos discursos. Notable es que, en el de toma de posesión como Presidente, no promete nada, más bien arenga y advierte. Desde este primer discurso comienzan a aflorar las grandes fases que se quedarán para siempre en la mente de todos: “No preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por él”, que textualmente sería: “preguntad, no qué puede hacer vuestro país por vosotros; preguntad, qué podéis hacer vosotros por vuestro país”.

Luego de una muy brillante introducción a la vida de JFK, un excelente trabajo de concisión y precisión en lo que a relevancia de datos se refiere, el profesor Rus arranca con unos discursos previos al de toma de posesión para dejarnos ver el estilo que habría de imprimir Kennedy a su manera de dirigirse a sus compatriotas y como este, sobre todo en los últimos dos discurso va evolucionando según su mandato iba creciendo y realizando sus labores de Gobierno. Un estratega de la comunicación, un hombre limpio en su puesta en escena.

Me di a la tarea de leer muchos de estos discursos con la locución original delante. Seguí a Kennedy mientras daba su discurso de toma de posesión una muy fría mañana de enero de 1961. Los abrigos, el vaho saliendo de la boca del Presidente… Los textos cobran mayor fuerza, y viajan más hondo, cuando se encarnan en esos viejos documentos fílmicos o registros de voz.

Este es un libro muy valioso. Me ha devuelto a la figura, sin duda claroscura y con muchos interrogantes, de un hombre que supo estar a la altura de las circunstancias, en momentos muy delicados para la historia de su país y el resto del mundo. No puedo dejar de citar el discurso, mítico también, que dirigió a una enfervorecida multitud en la Rudolph Wilde Platz de Berlín: “Soy berlinés” y la gente rugía entusiasmada, orgullosa y libre.r radio durante la crisis de los misiles de Cuba. La seriedad y gravedad del momento se palpan en la voz de Kennedy. También le vi dirigirse a la nación para hablar sobre los derechos civiles, luego de los delicados y muy graves sucesos de Alabama.

Sí echo de menos un acercamiento a los redactores de los discursos de Kennedy, que el profesor Rus nos hubiera dejado entrever un poco de la trastienda de los que ponían en limpio el pensamiento del Presidente y si acaso alguna de las experiencias vividas bajo la presión y la “precisión” que tuvieron que ejercer sobre ellos el propio JFK y su equipo.

Como curiosidad. Leyendo estos discursos, es elocuente que, en el de toma de posesión, Kennedy dice que la paz no se lograra en cien días, ni en mil… 32 días después de esos mil días, suficientes para justificar una vida, Oswald le mata.

Un libro que sin ser excesivamente complaciente, deja ver la gran admiración del autor por la figura de JFK. Un libro en el que no caben juicios sumarísimos, discusiones biográficas, ni preguntas sobre los flancos más oscuros de la vida del presidente asesinado. Este es un libro para releer, en sus palabra,s el pensamiento de un hombre que cambió la manera de hacer política en los medios y que supo templar el pulso en los momentos delicados. Discursos para volver a creer en palabras como justicia, paz y libertad.

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