Sociopolítica

Resistencia en un yugo desigual

La igualdad no existe, es una utopía, siempre en la naturaleza están los más fuertes, los más débiles, y los que se encuentran en el medio sobreviviendo y adaptándose, los seres humanos no son la excepción, es de suponer que con el desarrollo, crecimiento en todos los sentidos y por la evolución humana que permite estar dotados de razón, del lenguaje, de la inteligencia emocional y muchas otras características que diferencian a esta especie del resto de seres vivos conocidos, debería existir una mejor relación a nivel de pareja, de familia, de sociedad, de naciones, de humanidad en general, pero resulta ser que no es así y nada tiene que ver con el grado de conocimientos adquiridos porque en muchos casos quien es muy culto puede llegar a ser inmensamente cruel o bárbaro.

Campaña de Manos Unidas “No hay Justicia sin Igualdad”

El resultado que se detecta en la especie humana es que quien tiene el dominio, tiene el poder, llámese pareja, familia, estado, élite. Y al tener ese dominio, automáticamente se le acentúa su necesidad de manipulación y de ejercer su influencia hasta donde pueda conseguirlo.

Cuando un individuo o grupo se encuentran en yugo desigual, sometidos por supervivencia a el dictador natural que ejerce su dominio gracias a su posesión, no tiene más remedio que la resistencia, la adaptación o generar esos bienes de posesión a su favor para ser equiparado. Como en todos los casos siempre hay excepciones; de ahí la necesidad de árbitros que regulen los abusos, en la vida real esos árbitros pueden ser leyes, personas, instituciones, etc. Solo que quien tiene los bienes de posesión abusa siempre y reiteradamente frente al que no los posee. (armas, dinero, influencias, bienes. etc.)

La única manera para equiparar este abuso físico, económico, psicológico o del carácter que sea es ponerse al nivel del otro de alguna manera, ya sea con educación, trabajo, o en un canje psicológico de: tú tienes esto, pero yo esto otro, y surge la negociación.

Los animales, a diario se encuentran en esa lucha por el alimento, la reproducción o la supervivencia, y el ser humano suma a estos factores, que influyen en los otros seres vivos, el de los intereses creados. Todas las guerras, pequeñas y grandes, desde siempre, en todos los tiempos, en todas las culturas, etnias y lugares del planeta tierra, se han generado por esa tendencia natural a poseer, a dominar, al beneficio propio, a pequeña o gran escala, al beneficio  de grupos particulares sobre el bienestar de las mayorías o al bien de las mayorías destruyendo los derechos del individuo.

La resistencia es la única salida en ocasiones extremas para tomar lo que corresponde por justicia, con la suma de actos individuales y pequeños que van creciendo de una manera que inciden en grandes transformaciones en los hechos personales, sociales o históricos, ejemplo de ello es el empleado que se capacita poco a poco y puede llegar a ser gerente de su empresa, el que emprende una idea y la convierte en una acción o una cultura invadida militarmente por otra pero que ella propaga su lengua y costumbres enseñando a esos quienes le dominan. La violencia solo trae destrucción y como solución da a otro ente o déspota dominador que repetirá una y otra vez la historia del Yugo desigual.

No se pueden cambiar las cosas de forma abrupta, porque siempre traerán mutaciones innecesarias, odios eternos de generación en generación; la naturaleza enseña cómo se van dando los cambios gradualmente en su evolución, en nuestro caso humano el lenguaje, el conocimiento en general con ideas firmes basadas en valores de libertad con respeto por el otro o por lo otro quizá ayuden a educar seres humanos mejores, donde sea una vergüenza pasar a la historia como el que más posee (tangibles o intangibles)   a costa de quien sea y de lo que sea, y un mérito ser decente, un digno representante de esta especie para los que siguen.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

Dejar un comentario