Doctores tiene la Iglesia…

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Voy a tomarme una pequeña licencia. Hoy no disertaré de política pero sí de prebostes y adláteres. Cierto es que nombrar la soga indica, de alguna manera, referirse al ahorcado. Lo haré, con todo, de forma tangencial, poniendo el foco sobre la envoltura que sustrae entraña al producto. Emula a aquellas cortezas cuyas propiedades medicinales, preventivas, eclipsan las nutricias y gratas del fruto. Permite un tratamiento desenfadado pero el trasfondo rezuma la misma circunspección, parecido rigor, que conseguiría un proceso explícito. En estos asuntos, airear las vacuidades del hombre público permite concebir qué recorrido puede esconder. Para Balzac, el vanidoso no tiene algo mejor que ostentar. Umberto Eco da en el clavo cuando mantiene que el hábito hace al monje.

Acto Apertura Universidad de Valladolid Curso 2012-13. Foto Ángel cantero. Foto: Iglesia en Valladolid
Acto Apertura Universidad de Valladolid Curso 2012-13. Foto Ángel cantero. Foto: Iglesia en Valladolid

Durante unos días el protagonismo mediático cambió de manos, al menos de hechuras. Disminuyó el interés que provocan -por reiterativos, espinosos- los temas capaces de mantener en vela a los españoles. Nos hemos dado un respiro con el auxilio necesario, quizás interesado, de quienes deciden qué toca ver y escuchar. La noticia del doble y falso doctorado (filología castellana y catalana) de Pilar Rahola produjo un despelote general. Desde luego su verbo vehemente, osado, pintoresco, le procura méritos para tenerlos de hecho; como mínimo el de castellano, a su pesar. ¿Merece tanta pulla? No. Aparte las razones puramente retóricas, vertebrales, existen otras de plena gratitud aunque más livianas. ¿Olvidaremos tan pronto aquellos debates inigualables, fogosos, heteróclitos?  ¡Qué instantes, cuánta holganza expiada! Gracias. Jamás tuvo ningún cargo ejecutivo y, por tanto, su quehacer político lo ha regido el acierto y la honradez. Cuántos honores se han concedido con menor decoro, desproporcionados. Pobre Pilar. Qué fácil es caer en el encanallamiento.

Otros políticos con más alcurnia (no necesariamente pedigrí) atesoran doctorados fraudulentos cuando su formación alcanza, rapado, la licenciatura. Casi todos los medios, asimismo la ciudadanía, suelen darles un trato servil, piadoso; inmerecidamente exquisito. Ignoro tan desmedido afán de una vanagloria rácana. Sin embargo, fue Roldán el primero en falsear un currículum portentoso, envidiable. Así lo aseguran las crónicas. El plurilicenciado director de la Guardia Civil sólo estudió algunos cursos de sociología en la UNED, al parecer. Le cabe el honor vil de mostrar un camino indecoroso a correligionarios o antagonistas que han seguido sus pasos. Austero en cualificación, pues nunca envolvió sus “títulos” en dignidades doctorales, se convirtió en ubérrimo universitario aportando diversas titulaciones. ¿Quién si no podía dirigir mejor el emérito cuerpo? Tanta sabiduría le permitió desvalijar presuntamente incluso lo reservado para los huérfanos.

Menos jactanciosos, altos responsables de los gobiernos postreros -ellas y ellos- se satisfacen acomodando trola e indefinición. Realizó estudios de… conforma el añadido habitual del preboste iletrado. Abunda, está masificado, el grupo de políticos adscritos a cualquier sigla que excusa su complejo mediante tal fórmula. Comporta, por demás, una declaración irrefutable de inopia, de incuria cultural. Por piadosa discreción me abstengo de citar nombres que pueblan mentes y recuerdos. Sí digo que configuran el paradigma de aquellos individuos cuya desvergüenza y miseria moral les lleva a detentar un ascendiente bastardo. Les inculpa su falta de principios, la disipación. Lo demás les absuelve, incluyendo el error de mitigar un currículum intelectualmente laxo.

Hay una divergencia clara entre titulación académica y eficiencia gubernativa. Los ejecutivos de Zapatero, incluyendo al presidente, se constituían con personas indoctas de derecho y aun de hecho. Por el contrario, Rajoy y sus ministros cuajan un gobierno atestado de profesionales reconocidos y opositores de alta excelencia. No obstante, ambos resultan igualmente anodinos. Se deduce, pues, la nula conexión entre academicismo y práctica gestora. Platón reivindicaba el filósofo rey o el rey filósofo como vínculo ideal. El marco empírico demuestra cierta superioridad de la voluntad sobre el entendimiento.

Todos, asimismo, compiten en desatino. Gustan desplegar escaso, si no nulo, sentido común. El PP hace esfuerzos ímprobos por torcer el camino que le marcaron los españoles hace dos años. Al atajo innecesario, oneroso, se oponen dos partidos noveles (Movimiento Ciudadano y Vox) que encuentran un caldo de cultivo vivificador cuando sus correligionarios los etiquetan de ultraderecha. Esta estrategia de “tierra quemada” puede quebrar los cimientos programáticos del PP y con ellos su propia existencia. Mientras el PSOE quiere aglutinar a UGT, CCOO. ONGs, “mareas” de educación, sanidad y servicios sociales, además de feminismo, ecologismo y a la izquierda del PSOE, en especial IU. Peca del mismo vicio. Destruirá cualquier venero ideológico en una defenestración suicida. Proyectan revivir un Frente Popular maléfico, inverosímil; sin homologación posible con la Europa actual. Algunos, que se autoproclaman progres, apetecen retrotraernos al siglo XX, a un periodo penoso de la Historia Mundial. Siguen sin asumir la derrota que ellos mismos propiciaron y que Besteiro predijo con exactitud.

Un tópico insustancial indica que “doctores tiene la Iglesia”. Falso, incluso con interpretación favorable del enunciado. Fuera de ella también abundan. Ello no es óbice para que advirtamos, en cualquier caso, el empuje demoledor del capricho; lacra innoble con o sin títulos.

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