Sociopolítica

Educación sin cooperativismo: ¿contrasentido humanístico?

Enfoques cooperativos; Hoy: Educación sin cooperativismo: ¿contrasentido humanístico?

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La educación es un bien social liberador de los seres humanos. De hecho, en el mundo contemporáneo se recomienda que cubra al menos a todos los niños y jóvenes hasta los 16 años. De particular importancia es la educación de las niñas y las jóvenes. Para los seres humanos, la educación resulta en más años de vida y mayor calidad en los mismos, en el terreno individual genera prosperidad y en el colectivo progreso. Por el contrario, sin educación se disminuye la condición humana, se pierde dignidad y el ser humano permanece en los rincones de la historia, con menos posibilidad de desarrollar sus potencialidades. José Narro Robles

Atenerse a estas palabras pronunciadas por el Rector de la UNAM (Universidad de México) en  la Conferencia  “Educación y Desarrollo en América Latina y el Caribe, en la OEA, Cátedra de las Américas en el año de  2012, mes de junio, pensamos que cubre toda aspiración de los pueblos sobre la temática en cualquier rincón de la tierra. Sin embargo, la realidad educativa-salvo honrosas excepciones- pareciera  contradecir burlonamente estos anhelos.

“sin educación se disminuye la condición humana”…nos afirma José Narro Robles, una verdad tan conocida y padecida por millones de seres de carne y huesos que así lo confirman.

Humanamente nos avergüenza decirlo: la educación es actualmente una mera mercancía, cuyo valor va en alza. Lo corroboran  sus contenidos, objetivos y sus métodos de aplicación, cuyos fines y metas no son más que la formación del “hombre económico”, despojado de sensibilidad social.

Y en esa maraña mercantil que nos perturba nos preguntamos ¿es posible acaso una educación sin los valores y principios del noble cooperativismo? ¿No  estaríamos, en tal caso, ante un contrasentido humanístico?

La  Pedagogía y Didáctica Cooperativa-expuestas en otros artículos periodísticos-y su criterio de abordaje, campos del conocimiento que han ganado toda nuestra pasión y esfuerzo, evidencian a partir de indagaciones y sus correspondientes teorizaciones, devenidas de prácticas profusas que referenciáramos  a una Pedagogía de la armonía que apunta a  remediar socialmente lo des-armónico, porque como ciencia de la enseñanza devela, necesariamente, en primer lugar que la sociedad está signada por relaciones desiguales que se reproducen incesantemente y que ello ocurre fundamentalmente por vía de la educación.

De tal manera, la Cooperación en su faz educacional, como ciencia de la enseñanza promueve conocimientos que afirmen actitudes y prácticas en las relaciones correctivas en primera instancia para avanzar inmediatamente en la construcción de relaciones entre humanos y no entre cosas.

Nosotros planteamos una pedagogía de amor, una doctrina de armonía, como nos invita a definir a la Cooperación el gran maestro  Enrique Agilda.

Las preguntas antes trazadas están en función a la observación de la realidad del tipo de sociedades en las que vivimos, sociedades signadas por el capitalismo y sus subvalores evidenciados en la competencia, el egoísmo y la ganancia como elementos motivadores. La cooperación en cambio se basa en la relación que representa: una reacción benéfica para instaurar relaciones equitativas.

Nosotros los cooperantes nos alejamos de la concepción mercantil de la educación y por ello proclamamos que cabe insistir en que estamos ante una pedagogía orientada a la construcción del “hombre cooperativo”, toda vez que promueve valores y principios concordantes con una concepción del hombre, de la sociedad y de la empresa, y de tal forma disiente con otras pedagogías. Esta concepción referida es integral, integradora y dinámica, es decir, constituye un sistema.

Pensamos con  férrea convicción de que educación sin cooperativismo es contrasentido humanístico porque estos rasgos de la educación cooperativa someramente descriptas no se encuentran en la educación común, de allí su estimación pedagógica y didáctica por parte del Estado argentino reflejado en normativas que la declararon de “Alto Interés Nacional” e instauraron su financiamiento genuino y especifico legalmente.

Importantísimo segmento componente de la educación y la cooperación constituyen la educación y capacitación para la producción conjunta, la técnica administrativa, la gestión eficiente y eficaz apuntando a una posición empresarial con honda honradez, trascendiendo una actitud fraterna  hacia la sociedad.

Albert Einstein, el científico (1879-1955) nacido en Alemania luego nacionalizado estadounidense, uno de los científicos más conocidos y trascendentes del Siglo XX, gustaba decir “todos los días me repito que lo que sé es producto de la cooperación”

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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