La Comuna de París, Paraguay y las cooperativas

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“Yo seré despiadado; la expiación será completa y la justicia inflexible… Hemos alcanzado el objetivo. El orden, la justicia, la civilización obtuvieron al fin la victoria… El suelo está cubierto de sus cadáveres; ese espectáculo horroroso servirá de lección”. Louis Adolphe Thiers.

“Cuanto tiempo, cuantos hombres, cuántas vidas y cuántos elementos y recursos precisaremos para terminar la guerra. Para convertir en humo y polvo toda la población paraguaya, para matar hasta el feto en el vientre de la madre” Luís Alves de Lima e Silva, Marqués y Duque de Caxias (en informe a Pedro II)

La Comuna de París fue una experiencia de soberanía popular socio-económica que brevela_comuna_de_parismente gobernó la ciudad de París, del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, breve tiempo, es verdad, pero su relevancia histórica sobrepasa toda cuestión de esa brevedad temporal.

El Consejo Comunal, órgano de conducción del proceso transformador, se constituyó con gente obrera, artesanos, incluyó también a estratos provenientes de la pequeña comercial junto con profesionales y políticos y de tales componentes, es fácil deducir-tal como ocurrió-diferencias de criterio, sin embargo, supieron sobrellevar y avanzar en medidas políticas muy auspiciosas, dicho esto, por su proyección justa.

Nos interesa rescatar de ese breve episodio histórico un aspecto en especial y es el referido a la medida adoptada por la Comuna a favor de las cooperativas.

En efecto,en el mes de abril ante la situación de abandono que sufrieron las fábricas y talleres, el Consejo Comunal estableció la recuperación obrera, y se plantea un asunto muy valorado por nosotros: la elaboración de propósitos de organización cooperativa para restaurar la vida laboral con los propios obreros,antes expoliados allí mismo.Pero aún fueron más lejos, pues plantearon la organización de esas empresas cooperativizadas para aunarlas bajo una especie de federación denominada “Unión de Cooperativas”.

Un año antes, en el otro hemisferio, en América del Sur, concretamente en Paraguay, el 1º de marzo de 1870, el Mariscal Francisco Solano López caía bajo las hordas brasileñas. Había conducido a sus huestes en una retirada estratégica hasta el lugar denominado Cerro Corá a fin de recuperarse. Fueron masacrados.

López significó Paraguay y Paraguay era López. Por eso los genocidas lo masacraron, para borrar todo vestigio de una Patria del pueblo, de los campesinos y de los aborígenes. Una Patria cooperativa. Allí moría con López y la Patria, las Estancias de la Patria, los oñondivepá, los jopói….

Trágico final de una experiencia socio-económica peculiar y única en América Latina, mientras las otras nacientes naciones sucumbían ante el liberalismo genocida.

La Comuna de París, experiencia social, sucumbió también bajo el criminal liberalismo. Dos experiencias, una efímera, la otra más prolongada, excepcionalmente, con el mismo objetivo, cual era construir sociedades más humanas, más justas, más equitativas, con un final trágico y luego, ambas, mancilladas, con claros intentos de desvirtuaciones históricas, sin conseguirlos.

Ahora, en estos tiempos globalizados, oigámosle al gran escritor Augusto Roa Bastos, con quien mantengo una discrepancia, aún así, mi admiración por él no disminuyó, por cierto:

“Hay una institución que tiene un nombre guaraní, Jopoi, que es el modo natural de colaborar en una tarea común. Ese Jopoi es una de las grandes fuerzas sociales de la sociedad indígena y es sagrada esa palabra guaraní. Es muy significativa porque no es solamente la solidaridad: es una causa común, casi la identificación total de un grupo de gente que está metida en una causa, en un trabajo, en una lucha, en una guerra, incluso en la desesperación de una huida, que une tanto”. *

La forma cooperativa de propiedad de la tierra y del trabajo constituye la metodología más noble y racional educadora y moral y organizativa por excelencia. Históricamente el Jopoi y el añondivepá forman parte del acervo cultural paraguayo.

La comuna de París y las cooperativas, al igual que el Paraguay del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia y de los López, nos aleccionan desde lo profundo de la historia, aprendamos.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

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