El vigor de las fuerzas productivas atascadas

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Así canta mi patria su himno de fe llevando el tesoro inmenso de su vigor la fuerza que contenida renacerá trayendo la paz, la dicha para vivir. «Así canta mi Patria» (Música: Florentín Giménez-Letra: Lionel Enrique Lara)

La III Cumbre Cooperativa de las Américas, a realizarse próximamente en Colombia en los primeros días del mes de noviembre, tiene en su programación de actividades muy interesantes asuntos qmemoria-del-saqueoue analizar, tales como Encuentros y Asambleas. Entre los temas a tratar en las Mesas de Trabajo, el contenido “Innovación para la transformación social” ganó nuestro interés, como así también la Reunión denominada “Cooperación entre América Latina y Europa: contribuciones para un desarrollo sostenible e inclusivo”.

Entendemos el término innovar, no tan sólo en lo tecnológico, si no fundamentalmente en dirección a modificar todo lo que deba ser modificado del modelo productivo actual en razón a sus efectos sociales desastrosos. Tengamos memoria que el saqueo es la génesis de la pobreza y marginación social, es el factor que atasca las economías sometidas.

Nuestro propósito no es exponer aquí las maneras en que actúan las diversas estructuras económicas, sino subrayar cómo operan sus resultados, las formas injustas y negativas con que desembarcan en las relaciones sociales y políticas. Qué duda cabe que el modelo o modo de producción actual genera grandes fortunas por un lado y por otro lado genera infortunios, más allá de las excepciones dignas.

Esta mirada simple nos devela una realidad descrita académica y científicamente por muchos pensadores, sin embargo, no suficientemente entendida o tenida en cuenta, más bien desoída, en cuanto a que las economías de los países se encuentran desfasados, demorados o atascados en su etapa evolutiva de organización social. Sin dudas, aquello de la revolución conservadora, persiste.

El atasco económico, político y social sólo favorece a castas privilegiadas y corrompidas, y lo peor es que puede persistir bastante tiempo, lo sabemos de sobra.

Las fuerzas productivas deben ser liberadas de sus atascos, avanzando hacia otra organización que las permitan emerger con todo su vigor transformador benéfico. Superar el subdesarrollo y la dependencia económica para prosperar en justicia social.

Alguien pudiera alegar que existen países muy modernos, con altas tecnologías de última generación computarizadas y que, por tanto, sus economías no están demoradas. Solo cabría preguntar: ¿Son sociedades con justicia social?

En esa dirección de la realidad tan dura, tan injusta y de urgente reintegración humana con la economía para el buen vivir de los pueblos: ¿Qué aportes puede dar el cooperativismo? ¿En qué medida puede y está dispuesto el movimiento cooperativo a actuar para concretar la “Innovación para la transformación de la sociedad”?

Ahora abordaremos-limitadamente,-la temática de la Reunión “Cooperación entre América Latina y Europa: contribuciones para un desarrollo sostenible e inclusivo

Somos proclives a pensar que la Cooperación entre América Latina y Europa es posible y muy deseable. Ahora, no neguemos que tal loable integración enfrentará concepciones disímiles basados en la cultura europea de asumir actitudes de predominio con respecto a Latinoamérica.

Aquí cabría recordar como Latinoamericano lo que Perón decía: “Todos los hombres son buenos, pero si los controlas son mejores”.

En el campo de la economía, y bien podríamos señalar en el campo de la economía cooperativa, para contribuir a un desarrollo sostenible e inclusivo, se presume la voluntad manifiesta de abrir nuevas y vitales instancias de intercambio, guiadas por los valores y principios del movimiento cooperativo, asumiendo mayores retos como sector social, ganar capacidad de diálogo e influencias en las decisiones políticas de interés común.

Europa ha exhibido en los últimos tiempos conductas claudicantes y una dependencia resolutoria de su política económica en desmedro de sus propios pueblos. Baste recordar la disputa económica con Rusia que aprieta la débil economía europea por designios de dependencia política externa.

El cooperativismo debe subir escalones de mayor presencia, mayores influencias e independencia, afincados en su método de integración global, de otro modo será furgón de cola y la hermosa aspiración del desarrollo sostenible e inclusivo será una pompa de jabón.

Lo que interesa precisar es que el mundo requiere salirse de la etapa histórica de la preeminencia económica y hegemonía política ya que en ello se juega la supervivencia misma de la especie humana. La cooperación es un formidable instrumento para hacer de la vida la bienaventuranza que imaginó Espartaco.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

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