Economía

Neoliberalismo: el terrorismo económico y social de la derecha

child-poverty_10-things-id-ban-if-i-were-president3.000.000 de niños pasan hambre en España. Nunca tendrán juguetes. Y no vivimos en la India. 5.000.000 de ciudadanos están en el paro: Y el gobierno no ha tomado ni una sola medida para potenciar el crecimiento económico. Y le da exactamente lo mismo. Ellos no viven en la calle. Escupen en las calles. Miles de personas están siendo expulsadas de sus casas. Las calles se están llenando de indigentes. Millones de viviendas vacías. Muchas casi regaladas por las administraciones a fondos buitre. Miles de personas desahuciadas. El derecho a la vivienda arrojado a los estercoleros de las oligarquías.

Miles, 700.000, pequeños y medianos empresarios se han arruinado. Las cargas impositivas y especialmente sobre las viviendas de los trabajadores y pequeños empresarios las han incrementado reduciendo el valor de las viviendas. Mientras tanto, un puñado de ricos acumula en sus cavernas el 70% de la riqueza. Riqueza creada por los pobres. Porque la pobreza es condición necesaria para que haya ricos. En Europa como en Estados Unidos hay cincuenta millones de pobres viviendo en la miseria. Aún más millones se limitan a sobrevivir llegando, como pueden a finales de mes. La miseria es el fantasma que se está difundiendo por todo el mundo neoliberal.

El trabajador medio ha perdido, gracias a Rajoy, gracias al P.P., gracias a la Unión Europea, casi 3.000 € de renta. Que es como perder algo más de la décima parte de su poder adquisitivo. Miles, millones de jóvenes no sólo están en el paro, es que no tienen ninguna perspectiva de futuro. Este gobierno, como todos los gobiernos neoliberales, se lo está entregando todo, todo lo que es del pueblo, a las oligarquías financieras y empresariales. Ellos son los putos amos. Por eso prácticamente no pagan impuestos. Tienen barra libre. Todo son beneficios. Gracias a que reducen los salarios. Echan a trabajadores fijos y los sustituyen por dos temporales que trabajan el doble y cobran la cuarta parte. Están condenando a la clase obrera y a las clases medias a la miseria.
Dicen unos que el motor del crecimiento económico es la Divina Providencia, otros se lo atribuyen a la ética protestante, los más modernos a las políticas económicas neoliberales, hijas putativas del liberalismo económico del siglo XIX. El mismo que impedía al Estado que interviniera mediante políticas sociales de apoyo a los miserables trabajadores, porque los trabajadores no eran consumidores sino miserables ya que apenas consumían lo imprescindible para no morirse y producir las plusvalías con las que se enriquecen los liberales. Dejarnos hacer lo que queramos, que no intervenga el Estado en nuestros negocios, que no regule las condiciones de trabajo, que no limite las libertades comerciales. Es el “laissez faire, laissez passer”, consigna que gritaban los malditos capitalistas para enriquecerse. ¡Enriqueceos! Gritaban borrachos de riquezas, mientras sus generales asesinaban a los obreros. La Comuna de París fue una borrachera de sangre para mayor gloria del liberalismo y su hijo putativo el neoliberalismo.

El liberalismo siempre ha sido la causa de las crisis económicas. Cada crisis tenía como consecuencia destrucción y muerte.

Guerras por la conquista de beneficios y de mercados. Colonización. Imperialismo. Esos eran los monstruosos brazos del liberalismo económico. La Segunda Guerra Mundial, causó 50.000.000 de muertos, víctimas del liberalismo que dio vía libre a todos los totalitarismos. Que se ofrecieron como alternativa al caos liberal. Luego bajo sus escombros sólo hubo una posibilidad de salir del caos: la construcción del estado de bienestar, la nacionalización de los bancos, la planificación indicativa, la seguridad social, la sanidad y la educación universal y gratuita. Los seguros de desempleo. Los derechos de los trabajadores. Las declaraciones de derechos individuales. El liberalismo parecía derrotado. Pero ha resucitado y se alimenta con la sangre de sus víctimas.

La política económica liberal o neoliberal está construida con la sangre, con las víctimas de los millones de trabajadores que trabajaban, de cualquier manera, sin derechos, en las minas, en los ferrocarriles, en las fábricas, en las canteras. Su riqueza se la ha oprobiado una manada de oligarcas. En nombre de la propiedad privada de los medios de comunicación la humanidad no ha parado de padecer guerras. La Dictadura franquista, la peronista, la pinochetista, la salazarista, la de los coroneles, la de los golpistas…todas las dictaduras, todas las guerras: la de Vietnam, la del Congo, la del Canal de Suez, la guerra civil española…todas han sido engendradas por el liberalismo. Por la defensa de la propiedad privada de los medios de producción y de la acumulación del capital.

Lo que nadie dice es que aquí, hoy y ayer, el único motor de la economía, de la esclavista, feudal y capitalista, la única política económica, la misma que obligaba a los niños y niñas desde los cinco años a trabajar en las minas, en los telares, en los basureros de la civilización, su civilización malthusiana, es la CODICIA. Vestida de liberalismo o de neoliberalismo la política económica de Rajoy, de la Unión Europea, de Estados Unidos no tiene otra ideología que la CODICIA.

El culto a la CODICIA es la nueva religión. Es el DIOS de todos los oligarcas y de sus gobiernos formados por lacayos que sólo piensan en cómo engendrar miseria para acumular riquezas. La CODICIA tiene millones de apologistas. Los medios de comunicación, casi todos, controlados por los codiciosos, pagan a legiones de periodistas que ahora se autocalifican de analistas políticos, cuando no saben lo que es hacer un análisis, porque lo único que hacen son comentarios o propaganda de los intereses de sus amos. Estos propagandistas del neoliberalismo, dicen que no existe alternativa. El neoliberalismo es la única alternativa. Pero el neoliberalismo está creando las condiciones apocalípticas. Su propia destrucción.

Y sin embargo el Apocalipsis no es inevitable existen otras políticas que no están impulsadas por la codicia y la patología de acumular la riqueza que producen los cientos de millones de trabajadores. Esas políticas se llaman planificación, intervención, regulación, nacionalización, control de la riqueza. Se llama democracia económica y social. Esa que sólo tiene como objetivo la felicidad y el bienestar de quienes crean la riqueza. En sus manos deben estar los controles sobre la administración de la riqueza y no en manos de los codiciosos. Echemos a los gobiernos neoliberales del poder. Por ahí empieza la solución.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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