Sociopolítica

Descampesinización y agroecología

“Un buey se satisface con el pasto de un acre o dos; uno sería suficiente para bastantes elefantes. El hombre saquea toda la tierra y el mar… ¿nos ha dado la naturaleza tan insaciable estómago en tanto que cuerpos tan insignificantes? No, no es el hambre de

basta ya de envenenar doc3 campaa nuestros estómagos, sino esta insaciable codicia, lo que nos cuesta tanto”. Séneca.

Conforme uno vaya introduciendo en la problemática campesina, aquella que constituye un grave problema económico, social y político de relevancia creciente, uno también va dándose cuenta del dilema a que se enfrenta la especie humana: su probable extinción.

Tal vez algún lector o lectora se vea tentado a calificar de melodramático a estas primeras líneas. La realidad siempre supera a la ficción, ya lo dijo alguien.

Muchos expertos-no los suficientes- nos alertan con argumentos certeros y científicos del daño que producen los agrotóxicos y sus derivados en la salud del hombre y mujer de carne y hueso, no sólo de aquellas gentes expuestas cercanamente sino que llega a toda la sociedad a través de la cadena alimentaria. Por tanto, nos abocamos a reflexionar sobre esos saberes científicos y académicos de libre acceso, amén de la constatación in situ.

¿Por qué razón se organizan procesos productivos incompatibles con la salud pública?

Los responsables y beneficiarios de tales procesos productivos se encuentran geográficamente alejados de los espacios contaminados. Piensan que no les llegará el efecto invernadero u otros dañosos efectos y se abocan entusiastas al arqueo de caja y a la atención de los flujos financieros aportados desde sus agencias recaudadoras.

Aquella familia, dedicada al laboreo de la tierra en procura de proveer alimentos sanos a la sociedad, y que llamara la atención de la academia, sobre todo desde la ciencia económica, valió que las denominara, no ya campesinos por el hecho de vivir en el campo, sino “pequeños productores”, están en vías de desaparición, en vías de extinción por la aplicación de políticas retardatarias.

Los grandes consorcios agropecuarios producen vegetales y animales de menores concentraciones vitamínicas y proteicas, además de transportar células degenerativas. Es una lógica productiva basada en el incremento de la tasa de ganancia, por eso constituye un modelo atentatorio para con la vida humana, social y solidaria.

Estos grupos empresariales guiados por la lógica del libre mercado, cuyo interés, no es precisamente el justo reparto de los beneficios, sino más que nada la concentración de ello, se sienten estimulados a continuar forjándolo.

¿Se ven las finanzas públicas favorecidas por este modelo productivo concentrador? Baste indagar el porcentual de impuestos que tributan o que no tributan.

El desarrollo y consolidación de un modelo productivo compatible con la vida sana desde todo el espectro de la especie humana, es decir, su aspecto físico y mental y espiritual requiere una producción y educación ambiental que, a su vez, implican la elaboración y ejecución desde los Estados de políticas abiertamente proteccionistas.

La gestión ambiental del desarrollo productivo sano involucra lúcidas y fecundas tareas agroecológicas que conllevan métodos, teorías y prácticas, como así mismo, técnicas compatibles.

Los agrotóxicos producen desastres en el mundo: suelos áridos, patologías emergentes deformantes tanto en animales, vegetales como en el hombre, entre otros daños sociales, políticos y económicos. Impulsan la descampesinización, cuya significación comprende campesinos sin tierra amplificando los cordones de pobreza de las ciudades.

La agroecologia, según tomamos nota de “Agroecología. Teoría y práctica para una agricultura sustentable”, de Miguel Altieri y Clara I. Nicholls para el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe nos ilustran, entre muchos:

“Los datos que demuestran que los proyectos agroecológicos promovidos por las ONG han dado lugar a mayor producción, mejor distribución de ingresos o más empleo rural, han emergido muy lentamente, ya que las situaciones de urgencia del campo han exigido más dedicación a la acción que a la investigación o la publicación de resultados. Sin embargo, se requiere la cooperación de investigadores en las ciencias sociales y biológicas para medir el grado de éxito de las estrategias agroecológicas”

Podemos respaldar que se producen “Incremento en el contenido de materia orgánica. Estímulo de la actividad biológica del suelo. Incremento de la mineralización de nutrientes. Conservación de suelo y humedad, disminución de erosión, mejoramiento de estructura. Mayor captura y reciclaje de nutrientes. Las rotaciones incrementan y estabilizan rendimientos en el largo plazo. Costos de producción bajos.”

“La agroecología, con su énfasis en la reproducción de la familia y la regeneración de la base de los recursos agrícolas, proporciona un sistema ágil para analizar y comprender los diversos factores que afectan a los predios pequeños. Proporciona también metodologías que permiten el desarrollo de tecnologías hechas cuidadosamente a la medida de las necesidades y circunstancias de comunidades campesinas específicas”.

La cooperación en función organizativa de la producción es ecológica en todas sus facetas: económica y social. Sus organizaciones envestidas con valores y principios cooperativos sitúan a la vida sana, laboriosa y fraterna en primer lugar. Plantean un mejor mundo, un mundo de campesinos con tierra y tierra con campesinos.

Desde Experiencias de Articulación “Espacio de Articulación Formosa”, de Sebastián Rietschel, extractamos que: “La coyuntura política de la Provincia subordina la participación de los pequeños productores a ser espectadores del avance del modelo del agronegocio en auge en nuestro país”.

“Objetivos del Espacio de Articulación: Es función y objetivo del espacio de articulación Formosa, aportar las herramientas necesarias al conjunto de la población rural y de los pueblos, para la reflexión y critica del avance de la sojización, la descampesinización, la deforestación, pérdida de biodiversidad, y sus consecuencias, es decir, el avance hacia un campo uniforme y despoblado. Así también como propone avanzar a la construcción de modelos más igualitarios socialmente, sustentable ecológicamente, rentable económicamente y viable políticamente, situándose como un actor más en la compleja trama sociopolítica de la provincia y con aportes y voces silenciadas por lo hegemónico”.

Todo está llamado a la cooperación.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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