¿La pureza de un pueblo?

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Nunca debemos olvidar que el partido nazi creció rápidamente entre los años 1930 y 1932, debido principalmente al paro masivo que asomó durante la Depresión. (En febrero de 1932, el partido tenía entonces dos millones de miembros, y en 1945 llegó hasta los seis millones.

  • El fascismo, creado por Mussolini en Italia, también se extendió por Europa e incluso salió fuera de ella.

Ciertos pueblos se sentían militar y económicamente fuertes, enseguida echaban mano de toda clase de inventos, erigiéndose en un  extraordinario baluarte pensado por una raza especial. En la ciudad griega de Esparta dominó por entero el Poloponeso. Y fundó el “despotado de Esparta”

nazismo
Foto: Pixabay

Hoy, el fantasma de Marí Le Pen asoma furibundo por el horizonte europeo, como una terrible amenaza para muchos: primero y, fundamentalmente, para el pueblo francés, que es donde tiene sus raíces, y luego, si los vientos son favorable, se irá extendiendo, como un fuego exterminador, llegando hasta los pueblos más próximos, produciendo el horror, así sinergias destructoras cuyos efectos destructivos serían imposibles de cuantificar. Pandilla destructores, pregonarán -como en verdad lo hacen a los cuatro vientos- que son la mano salvadora, cuando a lo que se asemejan es a las horas bárbaras. Prometen mano dura, dispuesta a limpiar las calles de malhechores. Ellos, la extrema derecha salvadora, velará por la pureza de la raza, colocando en su sitio los grandes valores de la patria, con una única justicia, tan  brutal y asesina como envenenada es su sangre. Dicen que el pueblo francés está siendo invadido por seres de raza negra, o amarilla, los cuales serán capaces de destruir los principios básicos de uno de lo principales países del mundo.

Ya conocemos bien el fondo y las formas de sus mítines: nos viene contado la historia cada día. Nace un líder, o renace, o está ahí, esperando su oportunidad a que el terreno esté en condiciones favorables; entonces, prende fuego a la mecha, y el polvorín arde con facilidad. El resto es coser y cantar.

El partido nazi creció rápidamente entre los  años 1930 y 1932 debido al paro y a la gran Depresión (en 1934 el partido contaba con bastantes fondos y otros recursos económicos de miembros. Al menos así fue hasta el momento de su desintegración. Claro que para eso hizo falta el hombre, el líder, el insaciable destructor, un destructor que, con engañosos mensajes salvadores, investían al invicto salvador. Pero para poner patas arriba, a casi todo un continente, hizo falta la presencia del vesánico iluminado difundiendo la falsa idea de que ellos, el pueblo alemán, era una raza superior, y que con la destrucción de los judios (hoy estos mismos están haciendo algo parecido), el pueblo volvería a alcanzar las mayores glorias. En otras ocasiones, sus enemigos eran los comunistas, a los que había que destruir todo cuanto oliera a ese pestífero nombre. Pero el caudillaje y sus seguidores acabaron –si antes no se suicidaron o murieron- como criminales de guerra, ante un severísimo proceso.

Esperamos que esto luctuosos acontecimientos sean hechos pasados: viejas historias cardas de muertos. Y que no se repita. Pero ahí están. Ahí esperan. Como fieras hambrientas.

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