El sillón de cuero marrón

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Lo que ayer pareció una estrategia sublime propia de un genio, hoy es una nueva prueba de su inacción y miedo

Miedo como cuando puso un plasma en sala de prensa para celebrar una rueda de prensa hostil no exenta de cierto cinismo.

Inacción como cuando ha tenido que afrontar cualquier problema. Su solución preferida siempre es dejar pasar el tiempo.

sofáEl tiempo pasará, como decía la canción que Sam entonaba una y otra vez para un Rick destruido por el abandono, el recuerdo y el dolor en su “café americain” de Casablanca. Imagino al presidente en funciones sentado en su sillón de orejas de cuero marrón y mirando la nada. Así es como hoy veo a Rajoy: viviendo del recuerdo de sus mejores momentos, sin sentir dolor alguno pues aún no se ha percatado de que ha sido destruido. Mostrando de nuevo su proverbial carencia de reflejos.

Salió airoso la primera vez porque cogió a sus contrincantes políticos con el pie cambiado. Pablo Iglesias clamaba en sus televisiones airado. El partido socialista, por su parte, tembló al unísono y clamó, con algo más de calma pero menos televisiones afines. El ruedo patrio estaba a sus pies. Todos nos preguntábamos ¿qué se propondrá? y hacíamos cábalas. Pero ahora hemos visto que todo queda en agua de borrajas. Pues toda estrategia tiene que tener una continuidad y estar encaminada a un fin. Pero este señor al no tener un fin concreto demuestra que su movimiento no fue producto de ningún plan sino pura inoperancia.
No puede ser una estrategia esperar a que tus rivales intenten llegar a un acuerdo entre ellos para ver si ese acuerdo provoca un miedo tal en las demás fuerzas políticas que provoca su llamada. No puede ser que sin maniobra de acercamiento espere a que llamen a su puerta. Como el novio que tras discutir espera que llegue un WhatsApp de su chica y, cuando suena el móvil salta raudo, así está él. Pero nada sucede. Así que egresa a su magnífico sillón y mira al horizonte. Porque la estrategia de Rajoy es esperar sin hacer nada.
Rajoy 'el plasma'
Rajoy ‘el plasma’

El único conato de reacción surgió en el debate celebrado contra Pedro Sánchez. El candidato socialista que peores resultados obtuvo jamás en unas elecciones. Ese que puede ser nuestro próximo presidente, le insultó en un debate televisado y Rajoy reaccionó. La única vez que se le ha visto reaccionar. En cambio, ahora con la que está cayendo en Valencia, nada. Sigue mirando al horizonte apoltronado en su sillón de orejas de cuero marrón esperando que el tiempo haga su trabajo. Por mucho riesgo en que, gracias al acuerdo entre sus opositores está España, él sigue sin hacer nada. Mirando la lejanía. Sin pestañear.

Los operarios de la empresa de mudanzas llegarán al palacio de la Moncloa y muy cuidadosamente levantarán de su sillón a Mariano Rajoy  y le dejarán en un rincón mientras cargan todos los enseres de su despacho. Rajoy, saliendo de su ensoñación mientra mira alrededor, lo único que acertará a decir es: “Diantres, se llevan mi sillón”.

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