Real Madrid 4 – 2 Ath. Bilbao: ¡Qué siga la fiesta!

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Citas 2020

Madrid Athletic Bilbao

Imaginemos un partido soñado por cualquier aficionado al fútbol de cualquier lugar del mundo. Un encuentro movido, con ocasiones en ambas porterías, buen fútbol, jugadas de alta calidad técnica y muchos goles. Pues bien, todo ello lo tuvimos en este partido, uno de esos que hace las delicias de los aficionados pero que hace resquebrajarse alguna que otra úlcera de los entrenadores.

El Madrid volvió a mostrar todas sus virtudes desde la llegada de Zidane, a saber, buen fútbol, dinamismo, intensidad y compromiso, para ofrecer un juego resplandeciente que, al menos en el Bernabéu, sigue enamorando. Pero por primera vez en casa, tal vez porque fue el primer rival de enjundia, mostró graves lagunas defensivas que hicieron que los jugadores del Athletic, sobre todo Aduriz, en su cuarta juventud, gozaran de claras ocasiones de gol.

Trabajo le queda al entrenador francés porque el equipo se sigue rompiendo al menor movimiento, partiendo las líneas y dejando demasiado espacio entre ellas lo que simplifica la labor ofensiva del rival que llega en oleadas y con el balón controlado al área de Navas, que sigue mostrando su mejor nivel cada vez que se solicita su presencia.

Kovacevic, que dio descanso a Isco, fue demasiado intermitente, tanto en la creación como en el corte, y ello lo notó el Madrid, que quedó a la deriva con solo Modric, ¿te he dicho ya lo bueno que es?, y Kroos, que poco a poco parece querer recuperar el fútbol de su primer año, con un James demasiado descolgado arriba junto a Benzemá y Ronaldo.

Un Ronaldo que hoy sí mostró su mejor nivel, con dos goles de altura y presencia durante todo el encuentro, haciéndonos callar a quien le estábamos criticando por no marcar cuando debía, y recordándonos que seguimos estando ante uno de los mejores jugadores de la historia, no lo dudo, no.

Atrás, Varane tuvo un día para olvidar, con un claro error en el primer gol rival y dos amarillas, injustas las dos, que le provocaron la expulsión. Carvajal, que sustituyó a Marcelo a banda cambiada, sufrió demasiado, Danilo apenas fue factor y Ramos pasó desapercibido, para bien y para mal.

En definitiva, el Madrid sigue en reconstrucción, ofreciendo destellos de gran fútbol que nos hace mantener la esperanza pero recuperando vicios de tiempos pretéritos que tantos han querido hacernos olvidar. Ahora llega la hora de  la verdad, el momento en el que podremos empezar a juzgar el efecto Zidane en toda su dimensión.

Yo sí creo, porque me gusta lo que veo, pero como en todo en la vida, los resultados serán los que den y quiten razones.

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