Málaga 1 – 1 Real Madrid: La Liga es para los mediocres

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Málaga-Real Madrid

O al menos eso es lo que debieron de pensar los jugadores del Madrid en el encuentro de ayer que no supieron darle la importancia que éste merecía, no por lo jornada, no por el rival, sino por la distancia con el líder, que ahora se ha convertido en 10 puntos, una diferencia más que notable y que parece insalvable salvo hecatombe blaugrana o clavo ardiendo al que aferrarse en cofradía.

No es que el Madrid jugar mal, ni bien, sino todo lo contrario, jugó sin alma que es lo peor que le puede pasar a un equipo de fútbol. El toque fue aseado, las ocasiones llegaban de vez en cuando y el dominio, aunque ficticio, parecía existir. Sin embargo, algo fallaba, no se transmitía nada y ello a la larga acaba terminando de la única manera posible, perdiendo puntos.

Ramos fue el claro ejemplo de la caraja general. El mejor central del mundo, cuando está concentrado, se convierte en un paquete de medio pelo, estilo David Luiz, para que te hagas una idea, en cuanto su cabeza navega por mundos ajenos al fútbol y cree que el partido de turno no es importante. Esto se acaba contagiando al resto del equipo y  la sensación generalizada es que el partido no importaba, o al menos no importaba lo suficiente.

Dicho lo cuál el Madrid pudo haber ganado, tuvo un penalti a su favor que Ronaldo falló, sólo Laporta sabe porqué lo tiró así, y Jesé dejó escapar una ocasión de oro para ser portada de los diarios deportivos al día siguiente con un par de ocasiones claras marradas por apuntar al muñeco, aunque también sufrió atrás, como suele ser tónica habitual toda la temporada, con Benítez antes y con Zidane ahora.

Isco deslumbró los primeros cinco minutos para luego desaparecer, Ronaldo marcó en fuera de juego, falló el penalti que él mismo provocó y de él nunca más se supo, Kovacevic sigue dejando lagunas futbolísticas de calado, más allá de la calidad que se le intuye, Kroos sigue jugando a solteros contra casado y Modric se tomó un descanso en sus clases magistrales de los últimos partidos para subirse al carro de los ausentes de almas, de los pusilánimes por vocación.

En definitiva, el Madrid dejó escapar la Liga, tal vez para descansar para la Champions, al estilo de la época de del Bosque, vaya usted a saber, y volvió a enseñar dudas en todas sus líneas, ataque y defensa, unas dudas que Zidane todavía no ha conseguido disipar a pesar del soplo de aire fresco que su presencia sigue trayendo a cada partido.

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